LECCIÓN 330

LECCIÓN 330

«Hoy no volveré a hacerme daño.»

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Nada ni nadie puede hacerme daño excepto mis propios pensamientos.
¿Cuando nos hacemos daño? Cuando juzgamos y condenamos, ya sea a nuestros hermanos o a nosotros mismos. Cuando atacamos, nos atacamos a nosotros mismos. La causa del daño, del conflicto y del sufrimiento, está en nuestras mentes, y sólo en nuestras mentes, y no en el mundo. El mundo es sólo el espejo de los pensamientos que hemos proyectado sobre él. Reconociendo este hecho, sólo tenemos una opción: aceptar «Hoy que el perdón es nuestra única función.» Si reconocemos que nuestra mente errada es la fuente de todo dolor, y aceptamos el perdón como nuestra única función, entonces nos podemos preguntar, «¿Por qué atacar nuestras mentes y ofrecerles imágenes de dolor?» parece absurdo, y así lo es. Tenemos un deseo inconsciente de sufrir, de ser tratados injustamente.

El ego pretende enseñarnos que el dolor, la enfermedad y la muerte, son nuestra condición natural, pero Jesús nos recuerda lo contrario, «¿Por qué enseñarles que son impotentes, cuando Dios les ofrece Su poder y Su Amor y las invita a servirse de lo que ya es suyo?» Ese es el propósito  del ego, enseñarnos lo que no somos, ocultar nuestra verdadera identidad, que somos el perfecto Hijo de Dios, y que por lo tanto, no podemos sufrir, y nada ni nadie nos puede hacer daño.

«La mente que ha llegado a estar dispuesta a aceptar los regalos de Dios ha sido reinstaurada al espíritu, y extiende su libertad y su dicha tal como dispone la Voluntad de Dios unida a la suya propia.» Para llegar aceptar los regalos que Dios nos ofrece, tenemos que aceptar primero que somos Sus hijos, que fuimos creados a Su semejanza, que somos tan impecables e invulnerables como nuestro Padre, y en ese momento reconocemos que, «El Ser que Dios creó no puede pecar, por lo tanto, no puede sufrir.» Y esto solo lo logramos a través del perdón. Cuando reconocemos el amor que somos, el miedo y el sufrimiento desaparecen y nuestras mentes son reinstauradas al espíritu, y extendemos nuestro amor y nuestra dicha, pues nos  hemos  unido a  Voluntad de nuestro Padre. «Elijamos hoy que Él sea nuestra Identidad, para poder así escapar para siempre de todas las cosas que el sueño de miedo parece ofrecernos.» Nuestro problema de fondo es que creímos tener otra identidad, forjamos un «yo» separado de Dios, y la culpa y el miedo, nos atrapan en una espiral de dolor, carencias, conflictos y ataques, que se alimentan a sí mismas, hasta que decidamos ver las cosas de otra manera, desde el amor que somos y no del miedo que no somos.

ORACIÓN DEL DIA:

«Padre, es imposible hacerle daño a Tu Hijo. Y si creemos sufrir, es sólo porque no reconocemos la única Identidad que compartimos Contigo. Hoy queremos retornar a Ella, a fin de librarnos para siempre de todos nuestros errores y salvarnos de lo que creíamos ser.»

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado «11. ¿Qué es la Creación?» Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazlas tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

«Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.» (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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