LECCIÓN 291

LECCIÓN 291

«Éste es un día de sosiego y de paz.»

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Ayer recordábamos que la felicidad aflora en el presente y allí permanece, las angustias de un hipotético futuro no resuelven nada y nos sacan de la paz.
En la lección de hoy «Éste es un día de sosiego y de paz.» me pone en un estado de auto reflexión, mientras contemplo por la ventana como el viento de la mañana, proveniente de la montaña, mueve el follaje de los árboles, y me digo «el mundo parece moverse, más mi mente debe permanecer serena y en paz». Ese es el sentido de esta lección.

«Éste es un día de sosiego y de paz.» el mundo parece moverse, y lo seguirá haciendo, más mi mente debe permanecer en paz, pues he elegido  perdonar mis incertidumbres y poner el futuro en Manos de Dios, y he decidido que  «Hoy la visión de Cristo contempla todo a través de mí.» he decidido ver todo con los ojos del amor, seguir los consejos del corazón, dejar que el Espíritu Santo guíe mi día, pues es el único consejero que nunca se equivoca.

Si a estas alturas del Libro de Ejercicios hemos realizado bien el trabajo de perdón, nuestra percepción de las cosas habrá cambiado, y «Su vista me muestra que todas las cosas han sido perdonadas y que se encuentran en paz, y le ofrece esa misma visión al mundo.» Y desde esta perspectiva la visión de Cristo, nos enseña a verlo todo con amor, y a contemplar la belleza de  todas las cosas, pues nos hemos desprendido de todo juicio. «En Su Nombre acepto esta visión para mí, así como para el mundo. ¡Cuánta hermosura contemplamos en este día!»

Cuando aprendemos a contemplar  todo con la visión de Cristo, ya no vemos al mundo con los ojos del cuerpo y de los juicios, en su lugar, vemos un mundo perdonado y en paz, sólo vemos la santidad que el Amor nos refleja: «¡Cuánta santidad vemos a nuestro alrededor! Y se nos concede reconocer que es una santidad que compartimos, pues es la Santidad de Dios Mismo.» Un mundo perdonado, es el mundo real, que ha sustituido la culpa y el miedo, por la paz y el amor.  En ese estado mental, sentimos como el Amor de Dios envuelve todo lo que contemplamos, la verdad de lo que somos, la  realidad se nos aparece radiante y dichosa.

ORACIÓN DEL DÍA:

«Padre, mi mente se aquieta hoy para recibir los Pensamientos que Tú me ofreces.  Y acepto lo que viene de Ti en lugar de lo que procede de mí.  No conozco el camino que conduce a Ti,  pero Tú lo conoces perfectamente.  Guía a Tu Hijo por el tranquilo sendero que lo lleva hasta Ti. Haz que mi perdón sea total y completo y que Tu recuerdo retorne a mí.»

El perdón conduce nuestras mentes a un estado de quietud y serenidad, y de esa manera llegan a nosotros los pensamientos de Dios, y permitimos que Él guíe nuestro camino de regreso a casa, no interferimos, pedimos que Su paz y Su Amor permanezcan en nuestra mente en  todo momento, circunstancia o lugar y así podremos decir nuevamente: «Éste es un día de sosiego y de paz.» gracias Padre, por todas tus bendiciones!!

Contemplo a mi hermano con amor, veo la luz de su sonrisa, se que está paz, no puede ser de otra manera, los Hijos de Dios hemos recibido Su Bendición por siempre, y por siempre Su  Amor permanece en nosotros.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado «8. ¿Qué es el mundo real?» Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazlas tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

«Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.» (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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