EL PROPÓSITO DE LAS COSAS

EL PROPÓSITO DE LAS COSAS

Orientaciones para interpretar experiencias y tomar decisiones, a la luz de Un Curso de Milagros.

Por: Oscar Gómez Díez

”No puedes resolver un problema a menos que sepas de qué se trata.”
UCDM L-79.1:1

Este mundo parece ofrecernos múltiples soluciones a nuestros problemas, hoy vamos a compartir el camino que nos propone Un Curso de Milagros UCDM, que formula una serie de orientaciones que deberíamos aplicar para afrontar las experiencias o situaciones problemáticas que tengamos en nuestras vidas.

LA DIMENSIÓN METAFÍSICA:

La metafísica del Curso enseña que: “Si pudieses reconocer que, sea cual fuere la forma en que se manifieste, el único problema que tienes es el de la separación” (L-79.6:2)
Aquí nos está planteando que debemos reconocer y asumir que nuestro principal problema a resolver es la creencia que nos hemos separado de Dios. (Recordemos el mito bíblico de la expulsión del paraíso). Albergamos la creencia de que merecemos el dolor y la infelicidad porque nos hemos separado del amor y la paz de Dios. Pero ¿en realidad nos hemos separado? O ¿es una creencia que se ha arraigado en nuestra conciencia colectiva? En tal caso, podemos tomar la decisión de superar dicha creencia, ya que fuimos nosotros los que creímos habernos separado, entonces somos nosotros los que debemos retornar al Padre, tal como lo explica Jesús con la Parábola del hijo prodigo.

LA CREENCIA EN LA SEPARACIÓN:

La creencia en la separación no es cualquier creencia. Es la más importante creencia de la cultura humana, es la madre de todas las creencias. Es la creencia que da origen a la conciencia: a los conceptos de un yo y un tú, distintos y separados, es la gota que cree que se separó del océano celestial, (del paraíso del que fuimos expulsados), ese yo que vaga por el mundo con sus miserias de pecado, sufrimiento, decadencia y muerte. Creencia de separación que da origen a los arquetipos de pecado-culpa y miedo. Es la que da origen al ego, esa expresión errónea de la mente que en su huida del supuesto castigo divino crea un mundo ilusorio, que supuestamente lo va a proteger del castigo divino.

La creencia en la separación tiene implicaciones prácticas en nuestra vida cotidiana en este mundo. Con la expulsión del Paraíso pasamos de un estado de plenitud y abundancia a uno carencia y escasez. Buscamos poseer los recursos que consideramos escasos, a la vez, que buscamos completarnos a través de relaciones o posesiones de todo tipo, lo que da lugar a los conflictos y ataques.

Con la separación, surgió el conflicto y la dualidad, y nuestras vidas parecen acontecer en una sucesión de problemas que parecen interminables, ahondando con cada nuevo conflicto la separación, por lo que terminamos experimentando mas soledad, tristeza y depresión.

Desde la perspectiva metafísica del Curso, ningún problema del mundo se puede resolver sino abordamos nuestro único problema: la creencia en la separación y las consecuencias que de ello se derivan.

LAS SOLUCIONES DEL MUNDO:

“El mundo parece presentarte una multitud de problemas, y cada uno parece requerir una solución distinta. Esta percepción te coloca en una posición en la que tu manera de resolver problemas no puede sino ser inadecuada, haciendo así que el fracaso sea inevitable” (L-79.4:2-3) Aquí nos está diciendo que desde el ego vamos a sentir como que los problemas nos agobian, pues se van sucediendo uno tras otro, e intentar resolverlos solos nos llevara necesariamente al fracaso. Pues lo que subyace detrás de todos los aparentes problemas que experimentamos es un solo y un único problema: la separación.
Un Curso de Milagros nos enseña que desde el ego, desde la dualidad es imposible resolver este conflicto. El retorno a la unidad solo se logra a través del perdón que nos conduce a la paz.

RECONOCER LA VERDAD:

Para poder resolver la maraña de problemas que parecen agobiarnos, tenemos que partir de reconocer que no estamos separados de Dios, que estamos unidos eternamente a ÉL, y que la separación no es más que una ilusión, que si estamos unidos a Dios también los estamos con nuestros hermanos de los que aparentemente estamos separados y con quienes nos relacionamos actualmente desde el conflicto. Estos aparentes problemas los podemos resolver si decidimos perdonarlos y entregárselos al Espíritu Santo para que los deshaga por nosotros, y nos libere de la culpa y el miedo, avanzando de esta manera hacia la unidad con el Padre.

Mientras avanzamos en nuestra función de amor y perdón, los problemas se nos van a seguir presentando, y como estudiantes de Un Curso de Milagros, queremos resolverlos de la mejor manera posible. El Curso nos da algunas orientaciones al respecto. Veamos algunas:

¿PARA QUÉ? y PROPOSITO:

  • ¿”Para que”? Esa es la pregunta que tú tienes que aprender a plantear en relación con todo. ¿Qué propósito tiene esto? Sea cual fuere dirigirá tus esfuerzos automáticamente. Cuando tomas una decisión con respecto a un propósito, tomas una decisión con respecto a los esfuerzos que vas a llevar a cabo en el futuro. Y esta decisión permanecerá en vigor a menos que cambies de parecer”. (T-4.V.6:6-11)

Para poder comprender el alcance de la anterior cita, lo primero que debemos definir es que entendemos por ¿”Para que”? y propósito.
En relación a ¿para qué? Quizás nos ayude la diferenciación con otra pregunta muy común, “¿por qué”? Estas dos formas de preguntar parecen muy similares, pero en realidad son opuestas:
“ La pregunta “¿por qué?” lleva a tu mente al pasado, a las causas racionales que te llevaron a una circunstancia o situación. Te llevan por un camino de justificaciones sean históricas o condicionales”. https://www.womenalia.com/

El “¿por qué?” nos lleva de la mano de nuestro ego, es una pregunta juzgadora: “¿por qué hiciste eso?” La respuesta a “por qué” lleva a suponer causas externas, y a eludir la responsabilidad personal de nuestros pensamientos.
“¿Para qué?” te pone en un espacio creativo que espera por un propósito, una razón de ser.”
“El “para qué” te pone en un contexto de significado, de propósito y posibilidades infinitas.” https://www.womenalia.com/

En resumen, el “¿para qué?” dirige la carga de la prueba hacia uno mismo el “¿por qué?” siempre proyecta hacia afuera y busca un culpable externo por lo que nos sucede. El “¿por qué?” satisface al ego, el “¿Para qué?” direcciona la mente hacia un propósito mayor y nos lleva a la auto indagación.

Ahora veamos el significado de Propósito cuya definición idiomática es la “Determinación firme de hacer algo. Objetivo que se pretende alcanzar.”

“Los propósitos, son la voluntad de hacer algo. Un propósito en general puede consistir en un sueño, en un deseo, en un objetivo o en una meta. Es algo que te propones. Si quisiéramos resumir todo lo que en algún momento podrías querer lograr, hablaríamos de propósitos”. https://www.sebascelis.com/

Teniendo claro que entendemos por “propósito” y “¿para qué”? debemos proceder a clarificar cual es nuestro propósito, para avanzar en el resto de las recomendaciones que nos ofrece el Curso.

¿CUÁL ES NUESTRO PROPÓSITO?

En el mundo parece que tenemos muchos objetivos, o propósitos, (graduarme en la universidad, ser un buen profesional, tener un negocio exitoso, casarme, tener una familia, comprar una casa, un coche etc.) sin entrar en conflicto con estos objetivos mundanos, pues mientras dispongamos de un cuerpo vamos a lidiar con ellos; lo que tenemos que tener claro es: ¿cuál es nuestro propósito como estudiantes de un UCDM? La respuesta no puede ser otra que la paz, el amor y la dicha; de volver a la unidad, y ese debe ser nuestro principal propósito, nuestro único objetivo, por cuyo lente evaluaremos todos las demás situaciones que se presenten en nuestra vida, incluidos los terrenales.

LA PAZ CÓMO PROPOSITO:

Uno de los textos de UCDM que mejor expresa nuestro propósito es este:
“Deseo la paz de Dios. La paz de Dios es lo único que quiero. La paz de Dios es mi única meta, la mira de todo mí vivir aquí, el fin que persigo, mi propósito, mi vida y mi función, mientras habite en un lugar que no es mi hogar”. (L-205.1:1-3)
Quizás para quienes estén iniciando el Curso, piensen que esto sea difícil de alcanzar pues están envueltos en una telaraña de problemas y conflictos y apenas empiezan a deshacerlos a través del perdón. Para quienes han avanzado en el estudio y la práctica del Curso de Milagros, el propósito se va volviendo cada vez más claro y la fortaleza va sustituyendo las debilidades, y las dudas son disipadas por la fe y la certeza del logro de nuestro propósito de paz y amor.
Como estudiantes de UCDM nuestro auténtico propósito corresponde a la búsqueda de la verdad, la paz, el amor y la felicidad apoyándonos en la poderosa herramienta del perdón.

“¿QUÉ PROPÓSITO TIENE ESTO? “

“¿Qué propósito tiene esto? Sea cual fuere dirigirá tus esfuerzos automáticamente. Cuando tomas una decisión con respecto a un propósito, tomas una decisión con respecto a los esfuerzos que vas a llevar a cabo en el futuro. Y esta decisión permanecerá en vigor a menos que cambies de parecer”. (T-4.V.6:8-10).pág. 73
Con esto nos quiere decir que si una situación nos hace perder nuestro norte, nos perturba, preguntémonos: “¿Que propósito tiene esto?” lo que nos permitirá recordar nuestro propósito de paz y amor, y por lo tanto, no va a permitir que el ego tome la iniciativa y nos desvíe de nuestro principal propósito en nuestras vidas. Si recordamos nuestro propósito, en cualquier situación por difícil que nos parezca, le permitiremos al Espíritu Santo guiarnos hacia la solución más amorosa posible, en ese caso, siempre elegiremos a favor del perdón y la paz. En caso contrario, lo más seguro es que elegiríamos el conflicto, la confrontación, el juicio y la condena, y por lo tanto, el miedo y el sufrimiento. Como el mismo Curso nos pregunta “¿quieres tener la razón o ser feliz? ” Si queremos ser felices elegiremos la paz, y por lo tanto, el perdón.

PROPÓSITO Y RESULTADO:

  • “En cualquier situación en que no sepas que hacer, lo primero que tienes que considerar es sencillamente esto: ¿”Que es lo que quiero que resulte de esta situación”? ¿”Que propósito tiene”? El objetivo debe definirse al principio, pues eso es lo que determina el resultado. El ego procede a la inversa. La situación se convierte en lo que determina el resultado. Que puede ser cualquier cosa.” (T-17.VI.2:1-5) (El resaltado en negrillas es mío).

“El objetivo debe definirse al principio, pues eso es lo que determina el resultado” (T-17.VI.2:3) aquí nos recuerda que si no tenemos claro nuestro objetivo (propósito) podremos sentirnos víctimas de las circunstancias, y pensar que “La situación se convierte en lo que determina el resultado que puede ser cualquier cosa.” (T-17.VI.2:5) que es como procede el ego, en ese momento el ego está tomando el control de nuestra vida, pero si al contrario, tenemos definido nuestro propósito de paz y perdón, nuestro resultado necesariamente será amoroso, pues nos hemos puesto bajo la guía del Espíritu Santo.
”¿”Que es lo que quiero que resulte de esta situación”? ¿”Que propósito tiene”?” (T-17.VI.2:1-2) El Curso nos dice que cada situación que experimentamos son lecciones de perdón, son oportunidades para sanar, así que el propósito es poder cumplir con nuestra función de perdonar, para que la paz y el amor florezcan en nuestras vidas.

Por lo tanto, debemos definir primero nuestro objetivo/propósito pues es el que determina los resultados que vamos a obtener frente a cada situación en nuestras vidas.

Más adelante nos advierte del riesgo de no tener un objetivo definido.

  • ”Sin un objetivo constructivo, establecido de antemano y claramente definido, la situación parece ocurrir al azar y no tiene ningún sentido hasta que haya ocurrido” (T-17.VI.3:1)

El ”objetivo constructivo” siempre debe ser la paz. Tener como objetivo principal metas de este mundo, ya sea una carrera profesional, o algún negocio, o una relación de pareja, etc., ante la menor crisis que se nos presente corremos el riesgo de caer en las dinámicas del ego de confrontación, perdidas, frustraciones, engaños, cuya espiral de conflicto nos hundirá más y más en proyecciones de culpa, retaliación y venganza, de considerarnos víctimas o victimarios de alguna situación específica. Sino observamos nuestras experiencias desde una perspectiva superior, (la paz) como nos la enseña el Curso jamás saldremos del infierno del ego. Esa será la suerte de quienes solo tengan metas y objetivos mundanos y carezcan de un propósito mayor como la paz, el amor y el perdón.

LA VERDAD CÓMO OBJETIVO:

Tener como objetivo la verdad (verdad entendida como Amor, la paz, o el orden divino) nos ayuda a resolver positivamente cada situación:

Tener la verdad como objetivo tiene otras ventajas prácticas. Si la situación se usa a favor de la verdad y la cordura, su desenlace no puede ser otro que la paz. Y esto es independiente de cuál sea el desenlace. Si la paz es la condición de la verdad y la cordura, y no puede existir sin ellas, allí donde hay paz tiene que estar también la verdad y la cordura. La verdad viene por su propia iniciativa. Si experimentas paz, es porque la verdad ha venido a ti, y así, no podrás sino ver el desenlace . Pues el engaño no puede prevalecer contra ti. Podrás reconocer el desenlace precisamente porque estás en paz.
(T-17.VI.5.1-7) (El resaltado en negrillas es mío).

En otras palabras, las situaciones las experimentamos a partir de los objetivos o metas que nos hayamos propuesto. En nuestro caso (amor, paz, dicha). A partir de esos objetivos evaluamos, abordamos y decidimos la situación con la guía del Espíritu Santo, y la situación y su desenlace nos tiene que conducir necesariamente a la paz y la verdad. Contrariamente, si el objetivo lo establecimos a partir de metas mundanas, guiadas por nuestro ego, el resultado necesariamente será de conflicto, sufrimiento o enfermedad.

”La prueba a que puedes someter todas las cosas en esta tierra es simplemente esta: ¿”Pará que es”? La contestación a esta pregunta es lo que le confiere el significado que ello tiene para ti. De por sí, no tiene ninguno; sin embargo, tú le puedes otorgar realidad, según el propósito al que sirvas.” (T-24.VII.6:1-3)

O sea, el significado se lo damos nosotros mismos, dependiendo si nuestro propósito es servir al Espíritu Santo o al ego. Siempre estamos eligiendo el uno o el otro. Elegimos el miedo o el amor, el conflicto o la paz, el sufrimiento o la felicidad.

LA ACEPTACION:

No se trata que nos pongamos a definir el problema, pues necesariamente nos llevara a emitir juicios sobre el mismo, simplemente aceptamos el problema o la situación tal como se presentó, sin juicios ni suposiciones, y procedemos a preguntarnos ”¿para qué es?” o ”¿Qué propósito tiene?” Lo que nos permite retornar a nuestro propósito mayor de paz y perdón. Si una situación nos ha hecho perder nuestra paz, el Curso nos invita a perdonar la situación y se la entregamos a la Expiación, entendida esta como el deshacer nuestros errores.

ASUMIR LA RESPONSABILIDAD POR NUESTROS PENSAMIENTOS:

“Cuando estés dispuesto a asumir total responsabilidad por la existencia del ego, habrás dejado atrás la ira y el ataque, pues estos surgen como resultado de tu deseo de proyectar sobre otros la responsabilidad de tus propios errores. Más una vez que los hayas aceptado como tus propios errores, no te detengas ahí. Entrégaselos de inmediato al Espíritu Santo para que el los deshaga completamente, de manera que todos sus efectos desaparezcan de tu mente y de la filiación en su totalidad.” (T-7.VIII.5.4-6)
Asumir la responsabilidad por nuestros pensamientos, basados en el ego, que nos conducen a todos los conflictos que creemos experimentar, es asumir la decisión de deshacer al ego y todos sus errores a través del ejercicio del perdón, evitando con ello la ira y el ataque contra otros, al eliminar de esta manera nuestra culpa inconsciente.

RESUMEN:

En resumen, nuestro propósito, para el caso de quienes estudiamos Un Curso de Milagros es lograr la paz y el amor a través del milagro del perdón. A partir de ahí, cualquier situación que experimentemos la abordamos con las preguntas de ”¿Para qué?” ”¿Qué propósito tiene esto?” ”¿Para qué es?” Como tenemos claro nuestro objetivo (la paz) le consultamos al Espíritu Santo o a Jesús ¿cuál es la solución más amorosa?, si el resultado de nuestra elección nos produce paz, es que hemos logrado en esta situación específica mantener nuestro propósito, al perdonar lo que debemos perdonar en ese momento concreto, entregándoselo al Espíritu Santo.

Estaremos seguros de haber tomado la decisión correcta si esta nos produce paz. Jesús nos lo recuerda de la siguiente manera: “Antes de decidir algo, pregúntame si tu elección está de acuerdo con la mía. Si estás seguro de que lo está, no tendrás miedo” (T-2.VI.4:9-10) pág. 32

RESUMEN DE HERRAMIENTAS:

  1. Ante cualquier problema o situación conflictiva que experimentemos, debemos preguntarnos ”¿Para qué es?” ”¿Qué propósito tiene esto?”
  2. Nuestro único problema es la creencia en la separación.
  3. Toda experiencia es una oportunidad para perdonar y estar en paz.
  4. La separación la podemos trascender mediante el perdón que deshace nuestra la culpa inconsciente, nuestros miedos y pensamientos de ataque, sobre los que se sustenta el ego.
  5. Como todo acontece en nuestra mente debemos hacernos responsables de nuestros pensamientos.
  6. Para que no caigamos en la tentación de sentirnos víctimas de las circunstancias, debemos tener un propósito mayor en nuestras vidas, este debe ser la paz y el amor.
  7. Debemos practicar diariamente el ejercicio matutino de pensar y repetirte a ti mismo “la clase de día que te gustaría tener, los sentimientos que deseas abrigar, las cosas que quieres que te sucedan así como lo que quieres experimentar, y di: Si no tomo ninguna decisión por mi cuenta, esa es la clase de día que se me concederá” (T-30.I.4:2-3) o sea, le entrego el día que quiero tener al Espíritu Santo.
  8. Recordar que el Espíritu Santo no es algo externo a mí, sino la parte de mi mente superior que inspira el amor incondicional, por lo que perdonar y recordar mi propósito no es más que un ejercicio de responsabilidad personal para conmigo mismo. a partir de ahí todas mis relaciones pueden desenvolverse en paz y amor.
  9. Recordemos que “La única libertad que aún nos queda en este mundo es la libertad de elegir, y la elección es siempre entre dos alternativas o dos voces” el ego o el Espíritu Santo (C-1.7:1) Estaremos seguros que nuestra decisión fue correcta si nos produce paz.
  10. Lo único que se requiere para resolver nuestros problemas y conquistar la paz es “una pequeña dosis de buena voluntad” de nuestra parte, una práctica constante para tener conciencia que no estamos separados de nada ni de nadie, no juzgar, practicar el perdón y recordar nuestro propósito mayor de paz y amor

En la medida que logremos sostener nuestro propósito de paz y perdón, nos iremos dando cuenta que nunca nos separamos del Padre, que la paz y el amor siempre han estado resguardados en nuestras mentes y el recuerdo del amor florecerá en nuestros corazones plenos de felicidad como una hermosa primavera, reconociendo que somos la gota de agua que retorna al océano celestial; el Hijo de Dios ha regresado a casa, al corazón de Dios.
Oscar Gómez Díez

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