LECCIÓN 247

LECCIÓN 247

“Sin el perdón aún estaría ciego.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Sin el perdón vería solo con los ojos del cuerpo. Sin el perdón no vería el amor ni disfrutaría de la paz y la felicidad. Sin el perdón percibo un mundo falso que es lo mismo que decir que interpreto todo lo que vea desde el ego, desde la culpa, el miedo y el ataque. Sin el perdón pensaría que he pecado o que mis hermanos han pecado, y “El pecado es el símbolo del ataque.” El pecado es la creencia que hemos atacado a Dios, que hemos destruido Su Reino y que hemos matado Su Hijo. Y ese ataque lo replicamos día a día contra nuestros hermanos. “Si lo veo en alguna parte, sufriré.” si ataco a mis hermanos o si creo que ataco a Dios, lo único que  experimentaré es sufrimiento, carencias o resentimientos.

LA VISIÓN ESPIRITUAL:

Pero hay otra manera de ver las cosas, el Curso la llama la percepción verdadera, que consiste en contemplar cada situación desde el perdón y el amor, “Pues el perdón es el único medio por el que puedo alcanzar la visión de Cristo.” si perdono puedo  alcanzar la visión espiritual, la visión del amor. Todo lo veré desde la paz que el perdón me ofrece.

Me gustaría resaltar que “el perdón es el único medio” para alcanzar la visión espiritual, no hay otro medio, quiere decir que sí no sano los juicios, condenas y ataques que realicé en el pasado no lograré la visión espiritual, esto implica también no juzgar nada de lo que ocurra en cada momento presente, tenemos que erradicar todo juicio de nuestras vidas, esta es la esencia de las enseñanzas del Curso, y la que más nos cuesta, pues este mundo fue fabricado para juzgar, separar, condenar, y finalmente atacar de cualquier forma.

La visión espiritual implica que contemplemos todo desde la inocencia del amor, en no juzgar nada de lo que ocurra, no acusar ni condenar a nadie, y ver a todo el mundo como mis hermanos, sin excepción alguna.

“Permítaseme aceptar que lo que Su visión me muestra es la simple verdad y sanaré completamente.” si elijo perdonar, aceptaré cada experiencia como una oportunidad para sanar mi mente y podré ver la verdad de lo que Soy.

Si logro la visión de Cristo, puedo decir con la certeza del amor: “Ven hermano, déjame contemplarte. Tu hermosura es el reflejo de la mía. Tu impecabilidad, la mía propia. Has sido perdonado, y yo junto contigo.” con la visión de Cristo lo único que veo es belleza, impecabilidad, inocencia, paz y amor. Con el perdón me siento parte de la unidad de la Creación. Todo eso y mucho más me ofrece el perdón. Ya no me moveré por el mundo como un ciego dando tumbos, estrellándome con cada conflicto que crea experimentar, por el contrario, el perdón me muestra un camino de luz y amor que me conduce de regreso a mi hogar eterno.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Así es como quiero ver a todo el mundo hoy. Mis hermanos son Tus Hijos. Tu Paternidad los creó y me los confió como parte de Ti, así como de mi propio Ser. Hoy Te honro a través de ellos, y así espero en este día poder reconocer mi Ser.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “¿Qué es el mundo?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez


https://oscargomezdiez.com/

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