EL ARTE DE NO PENSAR

EL ARTE DE NO PENSAR

Los pensamientos no se originan en el cerebro, pero este los refleja. La mente es la fuente de los pensamientos. Un meditador avanzado parece estar apagando su cerebro, pero en realidad está aquietando su mente. Ha dejado de pensar.

Todo bailarín o deportista de alto rendimiento, sabe que si se entregan a su práctica, y entran a ese espacio mental al que llaman “ingresar a la zona” obtienen grandes logros. Han reducido el ritmo de sus ondas cerebrales, pasando de una frecuencia de ondas beta de 14 a 24 ciclos por segundo, a una de ondas alfa de 7 a 13 ciclos por segundo, que es un estado similar a la meditación o la contemplación, es el estado donde fluye la creatividad, muy diferente al estado del pensar de las ondas beta, con las que nos manifestamos en estado de vigilia, con nuestras preocupaciones, miedos y conflictos.

En ondas alfa no hay pensamientos racionales, se ingresa a estados superiores de consciencia, como si una inteligencia superior te guiará, y se obtienen importantes resultados a nivel espiritual, artístico o deportivo, pero en el momento que permitimos que se atraviesen pensamientos de miedo o conflicto, se pierde la concentración, la armonía, la caída o el fracaso pueden ser inevitables. A esos pensamientos saboteadores los llamamos estrés o preocupaciones, provienen del pasado o han sido proyectados al futuro. El presente, lo único real está ausente.

Cuando no sanamos el pasado, arrastramos todos nuestros conflictos y resentimientos al presente, y las culpas nublan lo que parece ser un futuro lleno de incertidumbres y miedos. El ahora ha desaparecido así pensemos que el reloj nos lo está señalando. Nuestra mente ha sido atrapada por los fantasmas del pasado y por los temores del futuro. Estamos esclavizados por una ilusión que hemos fabricado y de la que muchas veces no somos conscientes, pues parece desenvolverse como un torbellino que lo arrasa todo.

El arte, el deporte, la respiración lenta pausada, la contemplación y la meditación son buenos métodos para aquietar la mente, pero si no se sana la mente a través del perdón, no trascenderemos nuestros conflictos y no atravesaremos el umbral que nos conecta con nuestro Ser. Debemos aquietarnos para sanar, y sanar para aquietarnos mucho más, hasta que despertemos nuestra luz interior.

Solo la mente que se aquieta es capaz de observar sus propias ilusiones, y descartarlas una a una, es el instante en que se encuentra con su Ser, y se conecta con el flujo de la vida, dejándose guiar por Aquel que lo sabe todo, lo conoce todo y le guiará amorosamente. Ha puesto el futuro en Manos de Dios.

En ese instante santo, descubrimos la belleza y la armonía de la vida, la melodía del amor, una danza eterna de paz, y dicha de Ser, no hay pasado, y por lo tanto, tampoco hay futuro, pues hemos atravesado la ventana que nos conecta con la eternidad. La ilusión del tiempo desaparece en la eternidad, y la ventana para conectar con ella es el ahora, el momento presente, el instante santo. Perdona y te liberas del pasado, perdona y te liberas del futuro, y sólo queda el eterno presente, donde la mente se ha aquietado, y se siente un solo fluir, el gozo de vivir.

Oscar Gómez Díez

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