LECCIÓN 114

LECCIÓN 114

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Algunos dicen que las lecciones de Un Curso de Milagros son muy metafísicas o abstractas, que no tienen un uso práctico. Hoy vamos a demostrar lo contrario, vamos a aplicar las  lecciones de hoy a situaciones de nuestra vida actual,  veámoslas:

1. (97) “Soy espíritu.”

“Soy el Hijo de Dios. No hay cuerpo que pueda contener mi espíritu o imponerme una limitación que Dios no haya creado.”

2. (98) “Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.”

“¿Cuál podría ser mi función sino aceptar la Palabra de Dios, Quien me creó para ser lo que soy y lo que por siempre he de ser?”

Vamos a aplicar estas dos lecciones a una situación común a la mayoría de habitantes de este planeta en estos primeros meses del año 2020, por la pandemia global del Covid19.
Así que apliquemos las lecciones respecto a nuestra percepción de la cuarentena.
Las ideas de las lecciones son:

“Soy espíritu.”

“Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.”

Al respecto podemos decir que lo  que está confinado es el cuerpo no la mente, la mente es libre y puede hacer lo que desee. Lo que Soy nunca ha estado confinado ni nunca lo estará. O como nos lo recuerda esta lección: “No hay cuerpo que pueda contener mi espíritu o imponerme una limitación” Ello no quiere decir que no cuidemos  el cuerpo de los peligros percibidos, pero la mente está mucho más allá de los limites de la forma, es libre, su única prisión es ella misma, cuando se percibe limitada al cuerpo.

Cuando nuestra mente se identifica con el cuerpo, es esclavizada por la forma, por el “yo” que se cree un cuerpo. ¿Por qué nos agobia tanto estar físicamente en el mismo lugar  por varios días o semanas? ¿Por qué la necesidad compulsiva de estar fuera de casa? Para muchos salir a trabajar o estudiar no es lo mas satisfactorio de sus vidas. ¿Entonces por qué queremos salir? Quizá porque no soportamos estar con nosotros mismos o con las personas cercanas con las que compartimos en casa. Evitamos ver  este conflicto y fijamos la mirada en el mundo externo, en el que podemos diluir una individualidad en permanente conflicto consigo misma, ya sea en alguna actividad festiva, cultural o deportiva, o saliendo de compras, o en cualquier cosa que ocupe nuestro tiempo y que nos permita escapar de nuestra “soledad” interior. La paradoja es tal, que finalmente puedes “escapar” de casa pero no escaparas de ti mismo.
La cuarentena puede ser una oportunidad o un infierno, depende de cómo la interpretemos. Si la interpretamos desde el ego, seremos presas del miedo,  de la incertidumbre, del agobio y del conflicto doméstico, o de la frustración y el resentimiento.
Pero hay otra manera de ver esta experiencia, desde una mente libre, que se  reconoce a sí misma, que se  observa, se auto indaga, que enfrenta sus sombras y decide sanarlas perdonando cada día sus pensamientos no amorosos, cultivando la ternura con los hijos, la dulzura con nuestros padres o personas cercanas, disfrutando o sanando nuestra relación de pareja, aquietando la mente, respirando profundo, y navegando en nuestro silencio  en un viaje hacia la luz interior y la eternidad. Proponiéndonos deshacer el ego, permitiendo que el amor dentro de si aflore, y  extenderlo al mundo como  solidaridad, compromiso, alegría, confianza en si mismo, y en esa Voz interior que nos recuerda que no somos un cuerpo, somos una mente libre, eterna, creada por el Amor y que es la morada de la luz, la dicha y la paz. Si hacemos lo anterior, y aceptamos  “el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.” reconoceremos nuestra verdadera identidad como espíritu inmortal creado por el Amor infinito que no conoce límites, ni de cuerpos ni de formas ni de tiempos.

PRÁCTICA:

Debemos dedicar una práctica matutina de 5 minutos y una nocturna también de 5 minutos, preferiblemente antes de irte a dormir.

“Soy espíritu.”

“Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.”

Interioriza las lecciones y sus comentarios, llévalos a lo profundo de  tu consciencia, hasta que logres despertar el recuerdo de que eres espíritu, que no hay cuerpo que pueda limitarte, y para llegar a ese estado “Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.”

PRÁCTICAS CORTAS  Y  FRECUENTES:

Repite la idea del día con la mayor frecuencia posible, mantén tu propósito de recordar que eres espíritu y que acepto el plan de Dios para la salvación.  Así cada hora en punto te dirás:

” Soy espíritu.”

Media hora más tarde:

“Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.”

RESPUESTA  A  LA  TENTACIÓN:

Cada vez que se presente una situación conflictiva a lo largo del día, utiliza las ideas de la lección.

“Soy espíritu.”

“Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.”

Si te decides a utilizar el pensamiento del día en tus situaciones diarias, encontraras que son una excelente herramienta para conservar tu paz a lo largo del día.

Recuerda que eres espíritu, libre, invulnerable, lo reconocerás cuando aceptes el plan de Dios para la salvación, cuando te perdonas, sanas tu mente de toda limitación, reconoces que eres amor y que cada  vez que lo expresas  lo acrecientas en ti.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com

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