LECCIÓN 112

LECCIÓN 112

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

PROPÓSITO:

Repasar las lecciones, haciendo una mayor consciencia en la forma en que realizamos nuestras prácticas, donde se prioriza el contenido sin descuidar la forma, y utilizar cada  lección como una herramienta para afrontar los conflictos que tengamos durante el día.

Hoy repasaremos dos lecciones de gran belleza e importancia, pues se refieren a recordar y reconocer nuestro estado original, como perfectos Hijos de Dios.

1. (93) “La luz, la dicha y la paz moran en mí.”

“Soy la morada de la luz, la dicha y la paz. Les doy la bienvenida a la morada que comparto con Dios, porque formo parte de Él.”

Interioriza la lección y su comentario, llévalo a lo profundo de  tu consciencia, hasta que logres despertar el recuerdo de lo que eres, el perfecto Hijo de Dios, que disfruta de los atributos que el Padre nos regaló: la luz, la dicha y la paz.

2. (94) “Soy tal como Dios me creó.”

“He de ser eternamente como siempre he sido, al haber sido creado por el Inmutable a Su Semejanza. Y soy uno con El, así como Él es uno conmigo.”

Si soy tal como Dios me creó, soy un espíritu inmortal, invulnerable, pleno de amor, una condición que no ha cambiado ni va cambiar, pues lo que Dios crea a Su semejanza no está sujeto a cambios de ninguna índole.

PRACTICA:

Debemos dedicar una práctica matutina de 5 minutos y una nocturna también de 5 minutos, preferiblemente antes de irte a dormir.

1. (93) “La luz, la dicha y la paz moran en mí.”

2. (94) “Soy tal como Dios me creó.”

Durante este repaso las instrucciones de la práctica tienen cambios: “dedica cinco minutos dos veces al día, o más si así lo prefieres, a reflexionar sobre los pensamientos que se han asignado.”  (3er repaso int). O sea, la práctica larga es una especie de meditación reflexiva, debes discernir  sobre el significado y alcance que tiene para ti la idea del día y el texto que la acompaña.  Para ello debemos leer las ideas y los comentarios de cada lección, y “Luego piensa en ellos, mientras dejas que tu mente los relacione con tus necesidades, tus aparentes problemas y todas tus preocupaciones.”  (3er repaso int)  Se trata de llevar la idea del día a nuestra mente previamente relajada, y dejar que la idea actúe sobre ella, y se nos pide que tengamos fe que nuestra mente haga buen uso de ella, debido a la guía del Espíritu Santo en nosotros. “¿En qué otra cosa podrías confiar sino en lo que se encuentra en tu mente?”
“La sabiduría de tu mente acudirá en tu ayuda.” (3er repaso int)
Al principio le das instrucciones a tu mente, luego te relajas, y deja que utilice los pensamientos del ejercicio, de ahí la importancia de aquietarse y entrar en silencio. 

PRÁCTICAS  CORTAS  Y  FRECUENTES:

A la hora en punto:

“La luz, la dicha y la paz moran en mí.”

Media hora más tarde:

“Soy tal como Dios me creó.”

Repite la idea del día con la mayor frecuencia posible, mantén tu propósito de recordar a Dios y tu vínculo indisoluble con la fuente del Amor.

“Repite la idea, y deja que tu mente descanse en silencio y en paz por un rato.  Luego puedes dedicarte a otras cosas. Trata, no obstante, de mantener el pensamiento vivo en ti, y deja que sirva también para ayudarte a conservar la paz a lo largo del día.” (tercer Repaso int.)

RESPUESTA A  LA  TENTACIÓN:

Cada vez que se presente una situación conflictiva a lo largo del día, utiliza las ideas de la lección.

“Si algo te sobresalta, piensa de nuevo en la idea. Estas sesiones de práctica están diseñadas para ayudarte a formar el hábito de aplicar lo que aprendes cada día a todo lo que haces. No es cuestión de repetir el pensamiento y luego olvidarte de él. La ayuda que te puede prestar es infinita. Y su propósito es serte útil en toda circunstancia, en todo momento y lugar, así como siempre que necesites cualquier clase de ayuda.” (tercer Repaso int.)

Si te decides a utilizar el pensamiento del día en tus situaciones diarias, encontraras que es una excelente herramienta para conservar tu paz a lo largo del día.

Repasar lo aprendido tiene la virtud de recordar y afirmar el aprendizaje, pero también revisar y “descubrir” lo que no habíamos visto en su momento cuando trabajamos la lección, de esa manera nuestros repasos se convierten en un nuevo aprendizaje, a la vez, que buscamos usar las lecciones en los acontecimientos de nuestra cotidianidad diaria.

“No te olvides de lo poco que has aprendido.”
“No te olvides de lo mucho que puedes aprender ahora.”
“No te olvides de lo mucho que tu Padre te necesita, según repasas los pensamientos que Él te dio” (tercer Repaso int.)

Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com

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