LECCIÓN 109

LECCIÓN 109

“Descanso en Dios.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

PROPÓSITO:

Experimentar la paz de Dios, al buscar unir mi mente con la Mente de Dios en una meditación, que nos puede situar en un estado de profunda paz y serenidad  que nos permitirá trascender los conflictos de este mundo.

En este mundo descansar en Dios está asociado a la muerte, no a la vida. Cuando alguien muere decimos “descansó en la  paz de Dios”. De esta manera asociamos  la paz de Dios con la muerte, y la cesación de nuestros conflictos en este mundo. La paz se considera una utopía mientras vivamos en este mundo, y el logro de la paz se daría cuando las mentes abandonan los cuerpos. No es una paz que sane ni que sea fuente de alegría o felicidad, no es una paz que se desee, si no más bien que se  teme, sobre esa base, el ego considera más deseable el conflicto que la paz, pues se considera vivo en medio del conflicto, y muerto en medio de la paz. Contrariamente el Curso nos plantea que podemos pedir  “paz y tranquilidad en medio de todo el torbellino nacido de sueños conflictivos.” con lo que nos está diciendo que podemos alcanzar y experimentar la paz en medio de los conflictos de este mundo.

LOS BENEFICIOS DE LA PAZ DE DIOS:

Jesús nos explica los beneficios de descansar en Dios: “Este pensamiento te brindará el descanso y el sosiego, la paz y la quietud, así como la seguridad y felicidad que buscas.” Descansar en Dios nos brinda descanso, sosiego, paz, seguridad, felicidad y pone fin a nuestros sufrimientos.
Adicionalmente descansar en Dios nos sustraerá de la dinámica de las tormentas que generamos con nuestras  luchas y conflictos y nos llevan a la certeza de Dios.
Otro beneficio importante es que nos ayudara a despertar del sueño de separación y reconocernos como lo que somos: el perfecto Hijo de Dios: “Descanso en Dios.” Este pensamiento tiene el poder de despertar la verdad durmiente en ti” y pone fin al ciclo de nacimientos y muertes que creemos experimentar: “He aquí el fin del sufrimiento para el mundo entero y para todo aquel que jamás haya venido o haya de venir para estar aquí por algún tiempo.”
Descansar en Dios también tiene un efecto sanador: “No hay sufrimiento que no pueda sanar. No hay problema que no pueda resolver. Y no hay apariencia que no se convierta en la verdad ante los ojos de vosotros que descansáis en Dios.”
La lista de los efectos sanadores de descansar en Dios es bastante extensa: “En Él no tienes inquietudes, preocupaciones, agobios, ansiedades o dolor, ni miedo al futuro ni remordimientos por el pasado.” es un morir al ego y un renacer en Dios, el conflicto ha sido sustituido por la paz, el odio por el amor, la creencia en el tiempo y sus angustias por la sosegada  certeza de la eternidad, en la que ningún acontecimiento externo podrá perturbar tu paz.

PRÁCTICA:

Aquiétate durante los primeros 5 minutos de cada hora. En una meditación lo más profunda posible, adéntrate en tu interior con la idea de:

“Descanso en Dios”

La lección no es muy específica de cómo hacer la práctica, pero se supone que ya tenemos las instrucciones de las lecciones anteriores, en esta nos dice: “Descansa hoy. Y según cierras los ojos, sumérgete en la quietud. Permite que estos períodos de descanso y respiro le aseguren a tu mente que todas sus frenéticas fantasías no eran sino los sueños de un delirio febril que ya pasó.”
Para llegar a tener una experiencia más profunda de meditación, puedes tomar como referencia el tipo de meditación que yo practico; esta consiste en cerrar los ojos, respirar lenta y profundamente, y con cada inhalación repito mentalmente la idea del día  “Descanso en Dios” y con cada exhalación me digo “Descanso en Dios” y repito sucesivamente la idea con cada inhalación y exhalación mientras fijo mi atención en la punta de la nariz, siendo consciente tanto de la respiración como de la repetición de la idea del día, vas a notar como tu cuerpo se relaja, tu mente se tranquiliza y los pensamientos perturbadores se van deshaciendo hasta llegar a una profundas quietud.
Hasta donde nos puede llevar la práctica? Hasta donde estemos dispuestos a llegar, si lo hacemos con disciplina y constancia podríamos llegar a experimentar la santidad que reside en nuestro interior, a experimentar la paz de Dios, o quizás logres llegar al lugar más sagrado en ti, como lo describe un pasaje del Texto:

“Hay un lugar en ti en el que este mundo en su totalidad ha sido olvidado, y en el que no quedan memorias de pecado ni de ilusiones. Hay un lugar en ti donde el tiempo ha desaparecido y donde se oyen ecos de la eternidad. Hay un lugar de descanso donde el silencio es tan absoluto que no se oye ningún sonido, excepto un himno que se eleva hasta el Cielo para brindar júbilo a Dios el Padre y al Hijo. Allí donde Ambos moran, allí Ambos son recordados. Y allí donde ambos están, allí se encuentran el Cielo y la paz” (T.29.V.1:1-5)

Si logras hoy llegar a ese santo lugar en ti, el himno celestial entonara su canto de júbilo y bienvenida, si no lo logras, ten por seguro que ningún esfuerzo se ha perdido, has dado pasos firmes hacia tu mundo interior. Y tu descanso y tu paz tendrán un efecto sanador sobre todas las mentes de este mundo, más allá del tiempo y de cualquier lugar, pues damos paz incluso “a los que aún no han nacido y a los que ya partieron.”

PRÁCTICAS CORTAS Y  FRECUENTES:

Repite a lo largo del día con la mayor frecuencia posible:

“Descanso en Dios”

Lleva en tu corazón el recuerdo de Dios, ese recuerdo te sustraerá de todo conflicto o sufrimiento y te recordará quien eres realmente.

RESPUESTA  A  LA  TENTACIÓN:

Cada vez que creas que tienes  un problema o dificultad, o sientas un sufrimiento que te quite la paz, di para tus adentros:

“Descanso en Dios”

Decídete hoy a elegir la paz en lugar del conflicto, la felicidad en lugar del sufrimiento, intenta llegar a ese centro de descanso interior y quizás logres que este  “tranquilo centro, en el que no haces nada, permanecerá contigo, brindándote descanso en medio del ajetreo de cualquier actividad a la que se te envíe. Pues desde este centro se te enseñará a utilizar el cuerpo impecablemente.” (T-18.VII.8: 3-4)

No tengas la menor duda que si invocas la amorosa guía del Espíritu Santo o de Jesús, para que te ayuden a  descansar en Dios, vas a estar acompañado en tu jornada y no importa que tan profunda logre ser tu meditación, ten por seguro que el Amor y Su paz jamás dejaran de responder a tu llamado y deseo de descansar en la paz de Dios.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com

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