LECCIÓN 105

LECCIÓN 105

“Mías son la paz y la dicha de Dios.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección es una continuidad de la de ayer, con los temas de la paz y la dicha, pero desarrollada con otra perspectiva. Si ayer trabajamos estos dos temas desde la perspectiva de buscar la dicha y la paz como un derecho, pues son dones que Dios nos entregó. En el caso de hoy vamos a practicar sobre la dicha y la paz desde la perspectiva del principio de dar y recibir.

Desde la perspectiva del estado del Cielo, dar son los regalos que Dios nos dio, y son para siempre, y el Hijo responde con un canto de amor y gratitud. Debido a que el Cielo tiene como    “escenario” a la eternidad, no se están sujetos a las brechas  que genera el tiempo lineal, en la que se percibe como un momento en el que se da, y un tiempo después, en el que se recibe. En la eternidad no hay una brecha entre lo que se piensa y su resultado, simplemente sucede simultáneamente.  Lo mismo sucede con la ley de causa y efecto, acontece simultáneamente. Recordemos que el tiempo es un truco del ego para tratar de “alargar”  o aplazar un supuesto castigo de Dios tras la separación, es un mecanismo de defensa desde la perspectiva del ego de como se desenvuelve la culpa (del pecado original) y su posterior castigo, que recreamos diariamente en nuestra vida cotidiana de múltiples maneras. En este mundo parece que la ley de causa y efecto está separada por una brecha de tiempo, lo mismo que el principio  de dar y recibir. En cambio en el estado del Cielo son lo mismo y simultáneas.
En este mundo dar y recibir se percibe desde el principio de carencia, esto supone que quien da algo lo pierde en beneficio de quien recibe. Desde el estado del Cielo dar no implica ninguna pérdida, por el contrario  lo incrementa. Para que entendamos esto, recordemos que el Curso no se dirige al mundo y los cuerpos ni al ego que se identifica con un cuerpo, el Curso siempre se dirige a nuestras mentes. La mente es el principio activo del espíritu, lo único eterno en nosotros, la única con capacidad de conectar con el Padre y recibir sus dones. Los regalos que Dios nos da provienen de Su Mente hacia nuestra mente, y se manifiestan en nuestra consciencia como paz y dicha.
A partir de lo anterior, la lección nos hace una diferenciación con lo que significa dar y recibir en este mundo.  Los regalos que Dios da “No son como los regalos que el mundo da, en los que el que hace el regalo pierde al darlo, y el que lo recibe se enriquece a costa de la pérdida del que se lo dio.” los regalos que damos desde nuestros egos  “no son regalos, sino regateos que se hacen con la culpabilidad.” Y nos hace una descripción de cómo percibe el ego los regalos: “Tales “regalos” no son sino tratos que se hacen con vistas a obtener algo más valioso; préstamos con intereses que se tienen que pagar en su totalidad; créditos a corto plazo, en los que el que recibió el regalo se compromete a pagar con creces lo recibido.”

Por eso  ” Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir.” Pues los verdaderos regalos no entrañan pérdida alguna, muy por el contrario, incrementan lo que se da. El amor, la paz y la felicidad se incrementan cuando los damos, pues las ideas no abandonan su fuente.

PROPÓSITO:

Invertir el concepto de dar  que manejamos en este mundo, aprendiendo que dar no implica perder, sino por el contrario, incrementa la abundancia y plenitud en nuestra mente.  Comprender que sólo podremos obtener dando lo que creemos carecer, y aprender  que  dar es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos, al aceptar la paz y la dicha de Dios,

Desde las leyes de Dios: “Es imposible que alguien pueda ganar a costa de la pérdida de otro. Ello implicaría un límite y una condición de insuficiencia.” y recordemos que en el estado del Cielo, no hay límites ni insuficiencia de ninguna clase. “Los regalos de Dios no disminuyen cuando se dan. Por el contrario, se multiplican.” Así que si queremos paz y dicha, solo debemos aceptarlas como los regalos que Dios ya nos dio “Acepta hoy la paz y la dicha de Dios como tuyas.”

PRÁCTICA:

Aquiétate durante los primeros 5 minutos de cada hora a lo largo del día, y realiza la práctica tal como se te indica a continuación.
La práctica de hoy tiene un ligero cambio, pues está pensada como un ejercicio de perdón dirigida a aquellos hermanos que en algún momento les negamos la paz. Al negarle la paz a mis hermanos también me la negué a mi mismo, pues dar y recibir son lo mismo, de acuerdo a las leyes de Dios.

Así que empezamos la práctica pensando en aquellos hermanos a quienes les he negado la paz y la dicha, a quienes considerábamos nuestros enemigos, y le decimos a cada uno de ellos:

” Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.”

“Al negárselas a ellos fue cuando te las negaste a ti mismo. Y a ese punto es adonde tienes que volver para reivindicarlas como propias.” recordemos que cuando perdonamos, traemos a nuestra consciencia el error cometido, para luego soltarlo y entregárselo al Amor.

Si quiero que la paz y la dicha retornen a mi, primero tengo que ofrecérsela a aquellos hermanos a los que previamente se les negué. Por eso este ejercicio es una práctica de perdón.  Al liberar la mente de la culpa y del resentimiento, estarás  “listo para aceptar el regalo de paz y de dicha que Dios te ha dado.”

“Ahora puedes decir: “Mías son la paz y la dicha de Dios”, pues has dado lo que quieres recibir.”

Si haces bien la práctica habrás levantado los obstáculos  que te impedían experimentar la paz y la dicha y podrás disfrutar de  lo que siempre ha sido tuyo pero lo habías olvidado. “Di, pues, para tus adentros: “Mías son la paz y la dicha de Dios”; cierra los ojos por un rato y deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.” Entra en estado de meditación con estas ideas en tu mente y escucha al Espíritu Santo que esto es la verdad en ti.

PRÁCTICAS  CORTAS  Y  FRECUENTES:

Repite la idea de hoy con la mayor frecuencia posible a lo largo del día:

“Mías son la paz y la dicha de Dios.”

RESPUESTA  A  LA  TENTACIÓN:

Si a lo largo del día crees experimentar alguna situación conflictiva con algún hermano “considera eso como una oportunidad más para permitirte a ti mismo aceptar los regalos de Dios como tuyos.” considera esa situación conflictiva como una oportunidad para sanar y perdonar tus relaciones, y bendice a tu hermano lleno de amor y gratitud  diciéndole en silencio:

“Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la paz y la dicha de Dios sean mías.”

La ley de dar y recibir nos enseña que si creemos carecer de algo, es porque previamente nos lo habíamos negado a nosotros mismos al negárselo a algún hermano. Así que la mejor manera  para recuperar lo que hemos perdido o creemos carecer es ofreciéndolo a mis hermanos, como bien nos lo recordaba Francisco de Asís en su hermosa oración por la paz “es dando como recibimos.” Así que demos amor, paz y felicidad  a nuestros hermanos, y démoslo sin temor a pérdida alguna, démoslo con generosidad y sin límites, y veremos como el amor, la paz y la dicha de Dios nos llegara como una enorme y gozosa cascada de luz y amor.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com

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