LECCIÓN 104

LECCIÓN 104

“Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección le da continuidad al ciclo sobre la felicidad que iniciamos con la lección 100. Ahora  se adiciona el tema de la paz junto con la felicidad.

Nuestro principal indicador para verificar si nuestro acto de perdón ha sido efectivo, es una sensación de paz y tranquilidad. Si no logro recuperar mi paz después de haber practicado el perdón, debo revisar mi práctica, examinar que pude haber hecho mal, pedir la guía del Espíritu Santo para que me  oriente en cómo soltar los pensamientos no amorosos para recuperar mi paz.

LA PAZ ES POSIBLE:

Jesús empieza la lección diciéndonos que  “la dicha y la paz no son sueños vanos.” en otras palabras nos está diciendo que la paz y la felicidad la podemos experimentar en este mundo, si así lo elegimos. “Tienes derecho a ellos por razón de lo que eres.” nos dice que la paz y la felicidad son nuestro derecho natural por ser el  Hijo de Dios. La felicidad y la paz  “Te llegan procedentes de Dios, Quien no puede dejar de darte lo que Él dispone.” Si bien Dios es la fuente de nuestra  paz y dicha, debemos estar dispuestos a recibirlas. “Pero primero tiene que haberse preparado un lugar donde recibir Sus dones.” ese lugar es la mente, y muy específicamente aquella parte de nuestra mente donde reside nuestra voluntad, que Kenneth Wapnick llama “el tomador de decisiones”.

Pues la paz y la dicha “no son bien acogidos por la mente que ha aceptado los regalos que ella misma fabricó allí donde sólo a los de Dios les corresponde estar.” esa mente  “que ha aceptado los regalos que ella misma fabricó” es nuestro ego, que ha inventado un mundo ilusorio, y aparentemente ha intentado  nublar el Amor que Dios nos ha prodigado. Para trascender esta situación, se nos ha facilitado el mecanismo de los milagros y el perdón:
“Hoy queremos deshacernos de cuanto regalo inútil nosotros mismos hayamos fabricado y depositado ante el santo altar donde sólo a los dones de Dios les corresponde estar.” este “santo altar”  no es un altar físico del edificio de alguna iglesia, este santo altar es nuestra mente, que tras el perdón, brillará con la luz del amor, reconociendo nuestra impecabilidad, nuestra santidad, nuestra unión eterna con Dios.
Los dones de Dios de paz y felicidad  “se encuentran en nosotros ahora, pues son intemporales.” así que no “tenemos que esperar a que sean nuestros. Son nuestros hoy.” siempre han sido nuestros, pues Dios cuando da algo lo da eternamente, no ha cambiado de “opinión” ni ha cambiado su “temperamento”. Son nuestras creencias en la separación, en la carencia, la culpa y el miedo  lo que nos lleva a creer que Dios  cambia de opinión. Solo necesitamos recordar lo que somos, para que los atributos que Dios nos dio brillen en nuestras consciencias

“Sus dones son los que heredamos desde antes de que el tiempo comenzara, y los que seguirán siendo nuestros después de que el tiempo haya pasado a ser eternidad.” la paz y la felicidad ya estaban en nosotros antes de la separación y continúan en nuestras mentes, solo que la habíamos olvidado al acoger el miedo y el conflicto en nuestra consciencia. Así que simplemente elegimos de nuevo, y reconocemos que la dicha y la paz nos pertenece desde antes del origen del tiempo y seguirán haciendo parte nuestra cuando regresemos a la eternidad.

PROPÓSITO:

Perdonar y sanar esa parte de nuestra mente que ha acogido al ego y sustituido el Amor de Dios, lo que nos impide experimentar la paz y la dicha a la que tenemos derecho por nuestro origen como perfectos hijos de Dios.

PRÁCTICA:

Esta es una meditación corta y frecuente que haremos los primeros 5 minutos de cada hora, y debe comenzar con lo siguiente:

“Busco únicamente lo que en verdad me pertenece, y la dicha y la paz son mi herencia.”

Entra en meditación, dejando a un lado los conflictos de este mundo, deja que esos pensamientos sean sustituidos por tu elección a favor de la paz y la dicha.

“Venimos llenos de confianza hoy, conscientes de que lo que Él da es lo que en verdad nos pertenece.”

“Y ya no deseamos nada más, pues no hay nada más que en verdad nos pertenezca.” debemos hacer de la paz nuestro principal propósito, supeditando todo otro deseo al logro de la paz.

PRÁCTICAS  CORTAS  Y  FRECUENTES:

Trata de recordar y repetir lo que más puedas a lo largo del día:

“Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.”
“Lo único que quiero son los dones de dicha y paz de Dios.”

La paz y la felicidad no son una utopía inalcanzable, la podemos experimentar como un reflejo del Amor de Dios en este mundo. Solo necesitamos recordar que la paz y la felicidad siempre han sido parte de nuestra, siempre nos ha pertenecido para que Él recuerdo de Dios se haga real en nuestras mentes.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com

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