LECCIÓN 99

LECCIÓN 99

“La salvación es mi única función aquí.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección nos plantea que sucedió “algo aparte o diferente de la Voluntad de Dios.” algo que  “anda mal, algo de lo cual es necesario que se nos salve y se nos perdone; algo impropio que necesita corrección” ese algo es la separación. Nuestra creencia que nos separamos de nuestro Padre. El sueño de separación que nos llevó a fabricar este mundo, y del cual necesitamos despertar. Ese error requiere de una corrección que nos salve de esta esclavitud auto infligida que hemos inventado, pero de la cual hemos acusado a Dios de todos nuestros males percibidos. Cada vez que nos  sucede algo, desde un desastre natural, una enfermedad, o la muerte de un ser querido, salimos a decir que “fue la Voluntad de Dios” o que es “la ira de Dios” como castigo por nuestros pecados. Mientras sigamos proyectando nuestras culpas sobre Dios será muy difícil que despertemos de este sueño de separación, pues miramos la causa fuera de nosotros y no dentro de nosotros, si no asumimos que somos la causa de la creencia en la separación no haremos lo que tenemos que hacer para resolverla. No podemos volver a Dios acusándolo de lo que nos sucede, de ahí que la práctica de esta lección nos recuerda que: “Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.”
Si dejamos de odiar o de temer a Dios, y  recordamos que Él es sólo Amor, nos estamos perdonando nuestra falsa creencia respecto a Dios, estamos deshaciendo nuestro error de separación y estamos volviendo a la unidad con el Padre, estamos reconociendo que Su Voluntad es solo Amor. En ese momento estamos asumiendo que  “La salvación es mi única función aquí.” y que la  salvación y el perdón son lo mismo.

Pero mientras no demos ese paso, seguiremos atrapados en este mundo, por eso Jesús nos dice en el Prefacio del Curso que una vez que entramos en el mundo de la percepción es muy difícil salir del mismo sin ayuda. Esa ayuda es el plan de Dios para la salvación.

Para solucionar esta anomalía, ese “algo,” se debió resolver como llevarnos de la locura a la cordura, sin pasar por el sacrificio o el dolor, de ahí que se nos plantee una serie de preguntas cuyas respuestas  nos permitirán comprender la función del perdón en este mundo. La primera pregunta nos plantea ¿como unir lo que está  separado con lo que está unido,? que es lo mismo que decir ¿como unir este mundo con el Cielo? si son incompatibles, o ¿como unir la ilusión con la verdad? O ¿como unir la mente que se cree separada con la mente está unida?
“¿Qué podría unir a la mente y a los pensamientos separados con la Mente y el Pensamiento que están eternamente unidos?”
Responder a esta pregunta requiere formular un plan que sea efectivo y amoroso
“¿Qué plan podría reconocer las necesidades que plantean las ilusiones y proponer medios con los que eliminarlas sin ataque o ápice alguno de dolor, y no violar la verdad?” en otras palabras, como responder amorosamente a un sueño de separación que niega al amor?
Y la respuesta es la Expiación y el perdón.
“¿Qué podría ser este plan sino un Pensamiento de Dios mediante el cual se pasa por alto lo que nunca ocurrió y se olvidan los pecados que nunca fueron reales?”
El perdón ve más allá del error, ve la luz de la verdad más allá de las aparentes formas, mas allá de las conductas, ve la inocencia del Hijo de Dios “y se olvidan los pecados que nunca fueron reales?”
En esta lección el Curso nos plantea una reflexiones de tipo metafísico, pues la separación ha dado “lugar a un estado de aparente conflicto entre lo que es y lo que nunca podría ser.” Resolver este aparente conflicto, de cómo la verdad resuelve el error, pues todo lo que haga parte de este mundo se vuelve ilusorio, de ahí que “La salvación se convierte ahora en la zona fronteriza entre la verdad y las ilusiones.” en esa zona fronteriza hay que tender un puente, ese puente son los milagros y el perdón, que “Refleja la verdad porque es el medio a través del cual puedes escaparte de las ilusiones.” Pero “No obstante, no es la verdad porque cancela lo que nunca ocurrió.”  en el estado del Cielo donde todo es perfecto amor, no existe el perdón, pues no hay nada que perdonar, si el perdón no existe en el Cielo no es real, pero la mente que se cree separada cree que este mundo es real. El perdón se convierte en un mecanismo ilusorio, que nos lleva de la ilusión a la verdad, del miedo al amor. El milagro y el perdón no se generaron en este mundo, pero se diseñaron para que operen en este mundo, no están sujetos al tiempo pero actúan dentro del tiempo con el propósito de colapsarlo. El perdón nos lleva desde el presente a la eternidad.

El Espíritu Santo es el encargado de llevar a cabo el plan de Dios para la salvación y “Él sabe que hay algo que no puede sino seguir siendo verdad: que Dios sigue siendo Amor, y que eso que ves no es Su Voluntad.” y eso nos lo recuerda en cada momento y en cada lugar. Por eso Jesús nos recuerda que  “La salvación es tu función, juntos con Aquel a Quien se le confió el plan.”

“Ahora se te confía a ti junto con Él. Él tiene una respuesta para todas las apariencias sea cual sea la forma, el tamaño, el volumen o los atributos que parezcan tener,” acordémonos siempre de pedir la guía del Espíritu Santo.

PRÁCTICA:

Aquiétate durante los primeros 5 minutos de cada hora, y dite en silencio:

“La salvación es mi única función aquí.”
“Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.”

La lección  pide asegúrarte  de practicar bien esta idea, pues tras estas palabras se encuentra tu libertad. En que consiste la práctica? 
Primero te aquietas mientras vas repitiendo la idea del día, invitas al Espíritu Santo que entre a tu mente y te ayude a buscar la oscuridad que hay en ti:  culpas, miedos, conflictos, enfermedades, carencias, resentimientos, etc. Y cada vez que identifiques una situación específica te dices:

“La salvación es mi única función aquí.”
“Dios sigue siendo Amor,” y este problema  que tengo con……  “no es Su Voluntad.”

“La salvación es mi única función aquí.”
“Dios sigue siendo Amor, y” esta  enfermedad que tengo …..       “no es Su Voluntad.”

“Tu Padre te ama.  El mundo del dolor no es Su Voluntad. Perdónate a ti mismo el pensamiento de que eso fue lo que Él deseó para ti.”

Permita que el Espíritu Santo contemple contigo las partes oscuras de tu mente, y las ilumine con la luz de la verdad. Tienes que ser muy específico con cada pensamiento errado, y aplicarle la idea del día.

“Practica con Su Pensamiento hoy, y deja que Su luz busque e ilumine todo rincón tenebroso, y que al brillar a través de ellos los una al resto.”

REPETICIONES FRECUENTES:

Repite y reflexiona sobre estas ideas a lo largo del día, varias veces cada hora, entre los intervalos de la sesión de 5 minutos de cada hora:

“La salvación es mi única función aquí.”
“La salvación y el perdón son lo mismo.”

“La salvación es mi única función aquí.”

RESPUESTA A LA  TENTACIÓN:

En casos conflictivos que experimentes durante el día, te dices  lo siguiente:

“La salvación es mi única función aquí.”
“Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.”

La salvación es mi responsabilidad, el perdón es lo único real que puedo hacer en este mundo, cuando acepto esta función, el Espíritu Santo estará presto a ayudarme y guiarme en este proceso de regreso a casa. No lo aplacemos, no nos distraigamos con los ilusorios trucos de nuestro ego, miremos más allá de nuestros errores o de los aparentes errores de nuestros hermanos, dejemos de culpar a Dios, y propongámonos ver la luminosa luz de la verdad y el amor que nos espera tras nuestro perdón.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com

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