LECCIÓN 90

LECCIÓN 90

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Éstas son las ideas que vamos a utilizar en este repaso:

(79) “Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto.”

(80) “Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto.”

Si examinamos las dos lecciones de repaso encontramos como denominador común el término genérico de “problema”. El problema como resentimiento y el problema del resentimiento desde la perspectiva de su solución, en ambos casos, el primer paso es ineludible, debo reconocer el problema, debo identificarlo primero para poderlo perdonar, esto es, para poderlo solucionar.

(79) “Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto.”

“Hoy quiero darme cuenta de que el problema es siempre alguna forma de resentimiento que quiero abrigar.” A diferencia de la lección original (L79) en la que el problema era la separación, en este repaso se nos dice que el problema “es alguna forma de resentimiento que quiero abrigar.” Aquí vale la pena aclarar que no se trata de otro problema. Nuestro principal problema sigue siendo la creencia de que nos hemos separado de Dios. En este mundo expresamos el problema de la separación como resentimientos, ira, ataques contra nuestros hermanos o contra nosotros mismos (enfermedad), de esta manera recreamos la separación de Dios con la separación con mis hermanos, a los que culpo de lo que me sucede.
Al identificar el problema, doy el primer paso para poder perdonar,  y así poder dar los siguientes pasos de soltar y substituir, aquí se expresa como “Quiero comprender también que la solución es siempre un milagro al que le permito ocupar el lugar del resentimiento.” mas allá de mis resentimientos, más allá de mis rencores y ataques, esta el milagro, está el amor corrigiendo mis errores de percepción, produciendo el reemplazo del resentimiento por el Amor, de esa manera el milagro ocupa el lugar que tenía en mi mente el resentimiento.  “Hoy quiero recordar la simplicidad de la salvación, reforzando la lección de que sólo hay un problema y sólo una solución.” este es un tema reiterativo del  Curso acerca de la simplicidad de la salvación “sólo hay un problema y sólo una solución.” todo se reduce a recordar quienes somos, perdonar todos nuestros pensamientos no amorosos, y elegir siempre a favor de Dios y Su reino, lo que implica negar la realidad del ego y sus ilusiones.

“(80) Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto.”

Esta segunda lección nos muestra que el tiempo es un truco del ego que nos impide que reconozcamos quienes somos en realidad. Ello se debe a que nuestra percepción lineal del tiempo nos hace creer que hemos separado la ley de causa y efecto, y la ley de dar y recibir. En el estado del Cielo estas leyes se manifiestan simultáneamente, en la eternidad no hay un lapso de tiempo entre pensar algo y su manifestación, entre decidir algo y su “materialización”,  esa es una de las características de la Creación. En este mundo el ego necesita crear una brecha de tiempo entre la causa y el efecto, entre el pecado (la separación) y la culpa  (el castigo), con el propósito de evadir la responsabilidad de sus pensamientos y acciones, y proyectarlas sobre otros.   Por eso “Creo que el problema ocurre primero, y que debe transcurrir cierto tiempo antes de que pueda resolverse.” esta percepción equivocada del tiempo es  “La única razón de que parezca tener problemas es que estoy usando el tiempo indebidamente.” mi sanación pasa por reconocer y aceptar que causa y efecto se dan simultáneamente. “Ello se debe a que aún no me he dado cuenta de que Dios ubicó la solución junto al problema, de manera que el tiempo no los pudiera separar.” esto es así debido a que cuando se presentó la “loca idea de la separación” Dios puso la solución en nuestra mente, esa solución se llama el Espíritu Santo. Si me ubico en el momento presente, en el instante santo “comprenderé que es imposible que yo pudiera tener un problema que no se hubiese resuelto ya.”  desde la perspectiva del estado del Cielo,  el tiempo es una fracción dentro de la eternidad. Si sanamos nuestro  pasado (culpa), el futuro (miedo) queda despejado, y sólo queda el presente, el ahora, que es el único tiempo real, nuestra ventana a la eternidad. De ahí que toda sanación sea del pasado. Sanado el pasado recuperamos el presente.

PRÁCTICA:

Recuerda aquietarte durante unos 15 minutos. Revisa las instrucciones que se nos plantea al inicio de este repaso. Recuerda también que vamos a permanecer en silencio para escuchar el mensaje del Espíritu Santo.

Las variantes de las lecciones de práctica están diseñadas para aplicarlas en situaciones especificas que podamos tener durante el día. Así que si se te presenta alguna situación no amorosa puedes decir:

(L79)
“Esto supone un problema para mí que quiero que se resuelva.”

“El milagro que se encuentra tras este resentimiento lo resolverá por mí.”

“La solución de este problema es el milagro que el problema oculta.”

(L80)
“No tengo que esperar a que esto se resuelva.”

“La solución a este problema ya se me ha dado, si estoy dispuesto a aceptarla.”

“El tiempo no puede separar este problema de su solución.”

PRÁCTICAS CORTAS:

Repetir cada hora, con la mayor frecuencia posible las ideas del día, así como las variaciones que nos sugiere la lección.

La introducción a este segundo repaso nos dice: “Reafirma tu determinación asimismo en las sesiones de práctica más cortas, usando la idea en su forma original para las aplicaciones generales, y variaciones más específicas cuando sea necesario.”  Lo importante es el contenido de las prácticas. Nos recuerda que en estos ejercicios “Las palabras que utilices no es lo que realmente importa.” más importante que las palabras es la intención, la emoción amorosa, el compromiso con tu sanación, tu voluntad de trascender la separación y el conflicto y tu firme propósito de perdonar.

En este mundo parece que tenemos múltiples problemas, el Curso nos recuerda que todos esos problemas no son más que manifestaciones de nuestro único problema: nuestra creencia en que nos hemos separado de Dios, y que lo replicamos  como resentimientos y conflictos con mis hermanos, con lo que hago cada vez más real la separación en mi mente. La única solución, son los milagros, el perdón, elegir el Espíritu Santo en lugar del ego, el amor en lugar del miedo, el pensarme desde el ahora, desde el instante santo, desde la eternidad y no desde el tiempo. La solución siempre estará en mis manos, en mi capacidad de perdonar y elegir siempre el Amor y nada más que el Amor.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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