LECCIÓN 80

LECCIÓN 80

“Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección es una continuación de la anterior (L79). En la lección de ayer decíamos que el único problema es la creencia en la separación de Dios, que recreamos como separación con mis hermanos, al proyectar sobre ellos la culpa que deviene en condenas y ataques. Así que cuando estoy perdonando las relaciones con mis hermanos, estoy sanando el único problema que tengo: la separación. Ya nos los veo como enemigos, los reconozco como mis hermanos.
SI ayer reconocí que mi único problema es la separación, al reconocerlo le permito al Espíritu Santo ayudarme a solucionarlo, esto es, a perdonarlo. Por eso esta lección empieza diciéndonos que  “Si estás dispuesto a reconocer tus problemas, reconocerás que no tienes ninguno.” y esto es así, porque si he sanado el único problema que tenía, el resto de problemas que creía tener desaparecen. Por eso en esta lección nos dicen que “Tu problema central se ha resuelto y no tienes ningún otro. Por lo tanto, debes sentirte en paz.” si he  resuelto mi único problema, el resultado es que obtengo paz, pues los demás problemas que creía tener han desaparecido.

TRASCENDER LA PERSPECTIVA DEL TIEMPO:

La lección  nos plantea una petición que es  difícil de  aceptar por parte de nuestro ego:  “La salvación, pues, depende de que reconozcas que ése es el único problema y de que entiendas que ya se ha resuelto.” Para nuestra mente es posible aceptar que la separación es mi único problema, pero eso “que entiendas que ya se ha resuelto.” es de difícil aceptación, pues en nuestra vida cotidiana creemos experimentar diversos problemas. Si perdono el pasado, ya no lo arrastro al presente, vivo el ahora libre de ataduras.

La lección es muy insistente: “Un solo problema, una sola solución. La salvación se ha consumado.” la  última oración está escrita en  pasado “La salvación se ha consumado.” o sea, si reconozco la causa, (la separación) y procedo con la solución (el perdón), la separación se ha resuelto, me he salvado. Pero esta perspectiva de tiempo nos sigue desconcertando.
En el siguiente párrafo vuelve y profundiza en la misma tesis: “Se te ha liberado de todo conflicto. Acepta este hecho, y estarás listo para ocupar el puesto que te corresponde en el plan de Dios para la salvación.” aquí la perspectiva es que me he sanado y entonces asumo mi papel “en el plan de Dios para la salvación.”
Así que por mucha resistencia que ponga a la lección por el manejo de los tiempos, después de haberla leído y releído, me  daré cuenta, que  lección parece escrita en tiempo pasado, o desde otra perspectiva, estoy viendo los resultados desde. “un futuro” donde todo ha sido perdonado. Tanto el tiempo y la eternidad están en nuestras mentes. El Espíritu Santo nos habla desde la eternidad, el ego desde el tiempo, el primero desde la paz, el segundo desde el conflicto, el ego nos habla del pasado o del futuro, el Espíritu Santo nos habla desde el ahora, ¿a cual vas a escuchar hoy?

El enfoque del ejercicio es que desarrollemos la convicción de que he resuelto mi único problema, y esto es así ya que: “puedes reconocer la solución porque has identificado el problema.” la esencia del ejercicio es que has identificado el problema y la solución se la has entregado al Espíritu Santo.

PRÁCTICA  LARGA:

Recuerda aquietarte durante 10 o 15 minutos “En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy reivindicaremos la paz que inevitablemente será nuestra una vez que el problema y la solución se hayan reconciliado.” Así que repite para tus adentros:

“Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto.”

“El problema tiene que haber desaparecido porque la respuesta de Dios no puede fallar.”  el Espíritu Santo no puede fallar ayudándonos a corregir todos nuestros errores.

“Al haber reconocido el problema has reconocido la solución.” al elegir reconocer el único problema (la separación) necesariamente reconozco la solución, elijo el perdón.

“La solución es inherente al problema. Se te ha contestado, y tú has aceptado la respuesta. Te has salvado.” Aquí se une causa y efecto. Al reconocer el problema (la separación) y su irrealidad, y por lo tanto, la perdono; quiere decir, que he aceptado la respuesta del Espíritu Santo, (recordemos la lección de ayer).
“Permite ahora que se te dé la paz que tu aceptación te brinda.” si he reconocido (identificado) el problema y la solución, la consecuencia para mi es la paz.  “Cierra los ojos y recibe tu recompensa. Reconoce que tus problemas se han resuelto. Reconoce que no tienes conflictos, y que estás libre y en paz.”

“Sobre todo, recuerda que tienes un solo problema y que el problema tiene una sola solución. En esto reside la simplicidad de la salvación. Por eso es por lo que su eficacia está garantizada.” El texto es reiterativo debo reconocer un solo problema y una sola solución. Todo pensamiento opuesto debo elevarlo al perdón.

“Has reconocido tu único problema, dándole así paso al Espíritu Santo para que te dé la respuesta de Dios.” la clave esta en reconocer el problema, cuando lo observo, lo llevo ante la verdad (El Espíritu Santo) y este lo deshace por mi (lo he perdonado).

REPETICIONES FRECUENTES:

“¡Tu único problema ya se ha resuelto! Repite esto hoy para tus adentros una y otra vez a lo largo del día, con gratitud y convicción.”

Cuando me pongo a repetir que mi único problema se ha resuelto. Mi único problema se ha resuelto. Lo que viene a mi mente es que no debo de preocuparme por nada, pues no tengo problemas, soy un Ser libre, estoy en paz conmigo mismo y con el universo.

“Afirma hoy con frecuencia que tus problemas ya se han resuelto. Repite la idea con absoluta convicción tan a menudo como sea posible. Y asegúrate en particular, de aplicar la idea de hoy a cualquier problema concreto que pueda surgir. Di de inmediato:”

“Permítaseme reconocer que este problema ya se ha resuelto.”

“Propongámonos no acumular resentimientos hoy. Propongámonos estar libres de problemas que no existen: Para lograr esto sólo se requiere honestidad. No te engañes con respecto a cuál es el problema, y no podrás sino reconocer que se ha resuelto.”

Este es un ejercicio que desarrolla la convicción y la confianza, de que el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. Que mi pequeña dosis de buena voluntad, consiste en reconocer cuál es el problema y cuál es la solución, en perdonar cada situación de conflicto y separación, y permitir que la luz del amor ilumine mi corazón y el corazón de todos mis hermanos. La luz ha llegado.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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