LECCIÓN 79

LECCIÓN 79

“Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección va a la causa que dio origen a este mundo, a nuestra mente dividida, y a los conflictos que creemos experimentar. Así que este es un ejercicios sobre las causas, y por ello nos puede  parecer abstracto o muy generalizante, debido a que el ego busca complejizar lo simple para que no busquemos donde debemos buscar (nuestra mente), y busquemos donde no hay nada que buscar (fuera de nuestra mente).
De ahí que la lección empiece con la siguiente afirmación: “No puedes resolver un problema a menos que sepas de qué se trata.” solo podemos perdonar lo que reconocemos, y lo traemos a nuestra consciencia para que la luz de la verdad lo deshaga. Pero en este mundo pensamos que nuestros problemas se originan fuera de nosotros  y no en nuestras mentes. Y como el ego opera a partir de la culpa, la proyecta sobre el mundo, de tal manera que nuestros problemas “los originan” mis hermanos, ellos son los culpables y yo el inocente. En esas condiciones es muy difícil resolver el problema real.

A partir de desconocer el problema real (la separación), el ego procede dividir y subdividir la mente, con lo que también divide y subdivide el conflicto, que se nos presenta como múltiples problemas. “En este mundo cada cual parece tener sus propios problemas.” y precisamente está falsa percepción, nos impide ver el problema real. “Pareces enfrentarte a una larga serie de problemas, los cuales son todos diferentes entre sí, y cuando uno se resuelve, surge otro y luego otro. No parecen tener fin. En ningún momento te sientes completamente libre de problemas y en paz.”

Como percibimos múltiples problemas nos cuesta mucho reconocer que tenemos un solo problema: “Mas todos ellos son el mismo problema, y se tiene que reconocer que son el mismo si es que se ha de aceptar la única solución que los resuelve a todos.” Este es el conflicto que el ejercicio de hoy busca resolver, pues  “la solución no se ha producido porque no se ha reconocido el problema.” en otras palabras, si no reconocemos cuál es el problema (la separación), es imposible que la solución (volver a la unidad) sea aceptable para nuestra mente.

“La tentación de considerar que los problemas son múltiples es la tentación de dejar el problema de la separación sin resolver.” ese es el propósito del ego, afirmar la separación, e inducirnos al error sobre el presupuesto de que busque y no halles. “El mundo parece presentarte una multitud de problemas, y cada uno parece requerir una solución distinta.” nuestra mente está ocupada “resolviendo” los problemas del mundo, y se olvida de mirar hacia sí misma. “Esta percepción te coloca en una posición en la que tu manera de resolver problemas no puede sino ser inadecuada, haciendo así que el fracaso sea inevitable.” esta forma equivocada de resolver problemas tiene consecuencias para nuestra mente, “Éstos parecen manifestarse en tantos niveles, en formas tan variadas y con contenidos tan diversos, que crees enfrentarte a una situación imposible.” Los problemas parecen agobiarnos, debido a que pensamos que no los podremos resolver, “Tal como los percibes, el desaliento y la depresión son inevitables.” cómo los problemas nos asedian, pareciera que nuestra única función en la vida es  resolver problemas que parecieran no tener fin, terminamos sin esperanza y deprimidos.

La alternativa:

” Si pudieses reconocer que, sea cual fuere la forma en que se manifieste, el único problema que tienes es el de la separación, aceptarías la respuesta, puesto que verías su relevancia.” Nos cuesta reconocer que tenemos un solo problema pues estamos enfrascados en múltiples problemas, los arboles nos impiden ver más allá del bosque. “Si advirtieras el común denominador que subyace a todos los problemas a los que pareces enfrentarte, comprenderías que dispones de los medios para resolverlos todos. Y emplearías los medios porque habrías reconocido el problema.”  El común denominador de todos los problemas es la separación. El Curso nos ofrece los medios para resolver el problema, (el perdón) pero primero debemos reconocerlo. Si no reconocemos el problema, no haremos uso de los medios que disponemos para resolverlo.

El tiempo y la eternidad:

Esta lección plantea un tema de un profundo calado metafísico. Se trata de cómo percibimos el tiempo. En este mundo percibimos el tiempo de forma lineal: pasado – presente – futuro. Pero en esta lección nos plantea una situación que para el mundo es insólito: “El problema de la separación, que es en realidad el único problema que hay, ya se ha resuelto.” Es como si Jesús nos hablara desde un futuro remoto, cuando ya hemos resuelto la separación y hemos regresado a la unidad, hemos regresado a Dios. Esta lección no nos explica este curioso fenómeno en el que parece que estamos recreando la separación como si solo estuviésemos viendo una película de algo que ocurrió en un pasado muy lejano. Recordemos que el tiempo es solo una fracción de la eternidad, y el tiempo no es más que un recurso del ego para intentar separar la ley de causa y efecto. El único tiempo real es el presente. La  relación tiempo y eternidad es un tema que requiere una reflexión aparte. Así que lo señalamos, pero haremos abstracción del mismo y lo dejamos para un futuro comentario.

PRÁCTICA:

Recuerda aquietarte durante 10 o 15 minutos. La alternativa que nos propone esta lección es reconocer y aceptar que el problema es la separación, pero la metodología que nos propone tiene una particularidad. No nos explica de manera explícita cuál es la solución, más bien nos propone que la experimentemos en forma de pregunta y esperemos la respuesta del Espíritu Santo. “En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy preguntaremos cuál es el problema y cuál es su solución.” Como dije antes, es una práctica en la que preguntamos y nos ponemos en silencio para escuchar la respuesta del Espíritu Santo.
Para que el ejercicio tenga éxito, nos pide que no asumamos que ya sabemos  cuál es la respuesta. “Trataremos de liberar a nuestras mentes de las innumerables clases de problemas que creemos tener.”

“Trataremos de darnos cuenta de que sólo tenemos un problema, el cual no hemos reconocido.”

“Preguntaremos cuál es ese problema y esperaremos la respuesta. Ésta se nos dará.”

“Luego preguntaremos cuál es su solución.  Y ésta se nos dará también.”

“Los ejercicios de hoy serán fructíferos en la medida en que no insistas en querer definir el problema.” aquí vuelve a insistir que el éxito del ejercicio depende en que no definamos el problema, que no supongamos, no antepongamos ningún juicio. Simplemente preguntamos y nos ponemos receptivos a escuchar la respuesta. Es dejar la mente en blanco y permitir que nos llegue  la respuesta del Espíritu Santo.

“Quizá no logres abandonar todas tus ideas preconcebidas, pero eso no es necesario.” Jesús es consciente que en un primer intento no vamos a lograr hacer el ejercicio al 100%, su propósito  “es poner mínimamente en duda la realidad de tu versión de lo que son tus problemas.” el propósito es empezar a dudar de la  realidad de los problemas de este mundo. “Estás tratando de darte cuenta de que al reconocer el problema se te da la respuesta, de manera que problema y respuesta puedan reconciliarse y tú puedas quedar en paz.”

PRÁCTICAS CORTAS:

Las prácticas cortas son similares a la larga,  en vez de repeticiones periódicas cada hora, que no se excluyen, lo que nos pide es aplicarla a cada problema que creemos tener a lo largo del día. “Las sesiones de práctica cortas de hoy no estarán regidas por el reloj, sino por la necesidad. Hoy verás muchos problemas, y cada uno de ellos parecerá requerir una solución distinta. Nuestros esfuerzos estarán encaminados al reconocimiento de que no hay más que un solo problema y una sola solución. Con este reconocimiento se resuelven todos los problemas. Con este reconocimiento arriba la paz.”

RESPUESTA A LA TENTACION:

” No te dejes engañar hoy por la forma en que se manifiestan los problemas.  Cada vez que parezca surgir alguna dificultad, di de inmediato:”

“Permítaseme reconocer este problema para que pueda ser resuelto.”

“Trata entonces de suspender todo juicio con respecto a lo que el problema es. A ser posible, cierra los ojos por un momento y pregunta cuál es el problema. Serás escuchado y se te responderá.”

Al reconocer que solo tenemos un problema y una solución, avanzaremos en unificar nuestra mente, para ello debemos suspender todo juicio, perdonar cada aparente problema, y aprender a preguntar y escuchar  al Espíritu Santo y dejarnos guiar por su amorosa Voz. Solo el Amor nos puede demostrar que si perdonamos nuestra creencia en la separación “nuestros problemas” se habrán resuelto.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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