LECCIÓN 78

LECCIÓN 78

«¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!»

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección es una práctica de perdón. Tiene como tema  perdonar nuestra ira, nuestros resentimientos. Nos explica cómo nuestra ira y nuestro resentimientos se convierten en una verdadera muralla que nos impiden ver la luz de Cristo en nuestros hermanos.
Así mismo, nos recuerda que aquellos hermanos quienes son objeto de nuestras iras y resentimientos, son nuestros salvadores, los reconoceremos al perdonar nuestra falsa percepción sobre ellos, lo que nos permitirá  que veamos la luz que ellos nos  reflejan a través de la visión espiritual que obtenemos gracias al perdón.
Todo ello es el resultado de las decisiones que tomamos:  «Tal vez aún no esté completamente claro para ti el hecho de que en cada decisión que tomas estás eligiendo entre un resentimiento y un milagro.» El objetivo de la lección de hoy es que tomemos la decisión  de ir  «más allá de los resentimientos para contemplar el milagro en lugar de ellos.» Nuestro problema es como percibimos a nuestros hermanos, debido a los juicios y condenas que emitimos sobre ellos, así que el  propósito de la lección es invertir  «la manera como ves» al retirar mis iras y resentimientos sobre mis hermanos, podremos  percibir la luz  de ellos, que nuestros resentimientos ocultaban, recordándonos quienes somos como perfectos Hijos de Dios.

El  perdón que nos enseña el Curso de Milagros, tiene 3 pasos, como nos señala la lección 23:
1. Identificar
2. Abandonar
3. Reemplazar

En esta lección vamos a ver cómo se cumplen estos tres pasos.

PRÁCTICA  LARGA:

Recuerda aquietarte durante 10 o 15 minutos.

Primer paso del perdón
1. ”Identificar:”

«Seleccionaremos a alguien que haya sido objeto de tus resentimientos y, dejando éstos a un lado, lo contemplaremos.»

«Quizá es alguien a quien temes o incluso odias; o alguien a quien crees amar, pero que te hizo enfadar; alguien a quien llamas amigo, pero que en ocasiones te resulta pesado o difícil de complacer; alguien exigente, irritante o que no se ajusta al ideal que debería aceptar como suyo, de acuerdo con el papel que tú le has asignado.»

«Ya sabes de quien se trata: su nombre ya ha cruzado tu mente. En él es en quien pedimos que se te muestre el Hijo de Dios. Al contemplarlo sin los resentimientos que has abrigado en su contra, descubrirás que lo que permanecía oculto cuando no lo veías, se encuentra en todo el mundo y se puede ver.»

«intenta mantener su imagen en tu mente tal como lo ves ahora. Pasa revista a sus faltas, a las dificultades que has tenido con él, al dolor que te ha causado, a sus descuidos y a todos los disgustos grandes y pequeños que te ha ocasionado.»

«Contempla las imperfecciones de su cuerpo así como sus rasgos más atractivos, y piensa en sus errores e incluso en sus «pecados».»

Identificamos nuestros resentimientos, a quienes aparentemente los representan, y los contemplamos sin juicios ni condenas. Reconocer y observar todo aquello que nos quita la paz, es un paso esencial en la práctica del perdón.

Segundo paso del perdón
2. ”Abandonar:”

«No esperaremos frente al escudo de odio, sino que lo dejaremos caer, y, suavemente, alzaremos los ojos en silencio para contemplar al Hijo de Dios.»

«Los ojos del cuerpo están cerrados, y mientras piensas en aquel que te agravió, deja que a tu mente se le muestre la luz que brilla en él más allá de tus resentimientos.»

Al pedir que se me permita ver a mi hermano de otra manera, al dejar caer los escudos de mis odios, al elegir abandonar mis resentimientos, el verdadero perdón se me ha concedido y podré contemplar a mi hermano como un Hijo de Dios, y mi mente  podrá ver la luz que se encuentra más allá de mis resentimientos.
Mientras eliges abandonar los resentimientos que abrigabas contra tu hermano, puedes decir: «Quiero contemplar a mi salvador en éste a quien Tú has designado como aquel al que debo pedir que me guíe hasta la santa luz en la que él se encuentra, de modo que pueda unirme a él.»

«Él se encuentra en la luz, pero tú (yo) estabas en las tinieblas.»

«Cada resentimiento hacía que las tinieblas fuesen aún más tenebrosas, lo cual te impedía ver.»

En este segundo paso elegimos soltar, abandonar nuestros resentimientos, es una decisión que libera nuestra mente de los lastres de nuestro pasado.

Tercer paso del perdón
3. ”Reemplazar:”

«Lo que has pedido no se te puede negar. Tu salvador ha estado esperando esto hace mucho tiempo.  Él quiere ser libre y hacer que su libertad sea también la tuya. El Espíritu Santo se extiende desde él hasta ti, y no ve separación alguna en el Hijo de Dios. Y lo que ves a través de Él os liberará a ambos.»

«Mantente muy quedo ahora, y contempla a tu radiante salvador. Ningún sombrío resentimiento nubla la visión que tienes de él. Le has permitido al Espíritu Santo expresar a través de ese hermano el papel que Dios le asignó a Él para que tú te pudieses salvar.»

«Dios te da las gracias por estos momentos de sosiego en que dejas a un lado tus imágenes para ver en su lugar el milagro de amor que el Espíritu Santo te muestra.»

«Hoy intentaremos ver al Hijo de Dios. No nos haremos los ciegos para no verlo; no vamos a contemplar nuestros resentimientos.»

«Así es como se invierte la manera de ver del mundo, al nosotros dirigir nuestra mirada hacia la verdad y apartarla del miedo.»

De esta manera se reemplaza nuestros odios y resentimientos por amor y perdón. Los milagros han reemplazado mis resentimientos. Ahora contemplo a mi hermano, como lo que realmente es: un Ser de luz y amor, tal como soy yo. Al desaparecer la barrera de mis resentimientos, solo queda el amor, lo único real en mi.

PRÁCTICAS CORTAS:

Repite varias veces cada hora la idea del día:

«¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!»

«Recordaremos esto a lo largo del día, y asumiremos el papel que se nos ha asignado como parte del plan de Dios para la salvación, y no del nuestro.”

RESPUESTA A LA TENTACION:

«La tentación desaparece cuando permitimos que todo aquel que se cruza en nuestro camino sea nuestro salvador, rehusándonos a ocultar su luz tras la pantalla de nuestros resentimientos.»

«Permite que todo aquel con quien te encuentres, o en quien pienses o recuerdes del pasado, asuma el papel de salvador, de manera que lo puedas compartir con él. Por ti y por él, así como por todos los que no ven, rogamos:»

”¡Qué los milagros reemplacen todos mis resentimientos!»

Permitir que los milagros reemplacen mis resentimientos, se logra a través del perdón, de llevar mis errores ante la luz de la verdad, elegir abandonarlos y permitir que el Espíritu Santo reemplace todo pensamiento de odio y culpa que yo pueda tener, por pensamientos de amor y paz. Permitamos que los milagros sucedan, abramos nuestros corazones a la luz  que disipa la oscuridad de nuestros resentimientos. La luz ha llegado y la Voluntad de Dios se ha cumplido.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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