LECCIÓN 74

LECCIÓN 74

“No hay más voluntad que la de Dios.”

En esta lección se expone una idea central del Curso,  nos dice que cuando nos identificamos con la Voluntad de Dios necesariamente nos conducirá a la paz, y también nos va enseñar a identificar la verdadera paz del ensimismamiento.

Nuestro problema consiste en creer que oscilamos entre dos voluntades, la de Dios y la del ego. Realmente sólo hay una, la otra es solo un pensamiento falso que desaparece cuando se la contempla desde la verdad.

No existe ningún conflicto entre Dios y el ego. Pues la Verdad sabe lo que es, y no reconoce la ilusión, y la ilusión jamás puede llegar hasta la Verdad.

El ego ha creado un mundo dual, de pensamientos contrapuestos, el conflicto se da entre ilusiones, a las que hemos dado realidad. No existe ningún conflicto entre la verdad y la ilusión. No existe un conflicto entre la Voluntad de Dios y la “voluntad” del ego. Al reconocer que “No hay más voluntad que la de Dios.” el conflicto desaparece y sobreviene la paz. Nuestro problema consiste que en lugar de contemplar lo que en verdad somos, nos quedamos contemplando lo que no somos, cada vez que emitimos un juicio, culpamos a otros, los condenamos, le estamos dando realidad a la separación y al conflicto, y parecemos estar atrapados en nuestra propia trampa.

Reconocer y aceptar que “No hay más voluntad que la de Dios.” es tomar la determinación que unes tu voluntad a la de Dios, y tener la certeza que tu voluntad es parte de la de Dios, y saber que la voluntad de Dios es solo Amor y nada más que Amor,  en ese instante, necesariamente tienes que constatar que el miedo y conflicto no existen pues no fueron creados por Dios.

Aceptar que “No hay más voluntad que la de Dios.” es reconocer que jamás me he separado de mi Padre, que no tengo una voluntad separada de la de Él, que mi “yo individual” no es real, que no es más que una proyección de mi sueño de separación, y que esa proyección no ha afectado ni puede afectar a la Creación. “La creencia de que el conflicto es posible habrá desaparecido. La paz habrá reemplazado a la extraña idea de que te atormentan objetivos conflictivos.” unir mi voluntad a la de Dios me conduce a una paz tal que no sólo hay ausencia de conflicto sino que se experimenta como dicha.

Aceptar que “No hay más voluntad que la de Dios.” es reconocer que este mundo de conflictos y miedos no es real, por la sencilla razón de que no es la Voluntad de Dios.

En Dios no hay conflictos “Sin ilusiones, el conflicto es imposible.” si estamos en Dios, el conflicto es imposible. La paz es un atributo de Dios, si acepto Su Voluntad, acepto la paz que extiende Su Amor.
Si quieres tener paz, debes unir tu voluntad a la de Dios. Fuera de Dios no existe nada. Solo creencias en el conflicto, en el miedo y en las carencias.

El propósito de esta lección, de unir tu voluntad a la de Dios, es  “experimentar la paz que este reconocimiento nos brinda.” los ejercicios de hoy buscan que experimentemos esa paz, y nos van a explicar cómo lograrla y cómo no confundirla con mecanismos de negación de nuestro ego como el ensimismamiento.

Veamos esta práctica en detalle, pues nos plantea importantes diferencias respecto a las anteriores  que debemos conocer.

PRÁCTICA:

Recuerda aquietarte 10 o 15 minutos, tanto en la mañana como en la noche.

“Comienza las sesiones de práctica más largas repitiendo lentamente los pensamientos que siguen a continuación varias veces, con la firme determinación de comprender su significado y de retenerlos en la mente:”

“No hay más voluntad que la de Dios. No puedo estar en conflicto.”

Después dedica unos minutos a añadir pensamientos afines, que nos permita discernir sobre la idea del día. Por ejemplo puedes decir:

“Estoy en paz.”

“Nada puede perturbarme. Mi voluntad es la de Dios.”

“Mi voluntad y la de Dios son una.”

“La Voluntad de Dios es que Su Hijo esté en paz.”

Si durante la meditación se presentan pensamientos conflictivos, puedes decirte:

“No hay más voluntad que la de Dios. Estos pensamientos conflictivos no significan nada.”

SANACIÓN A TRAVÉS DE LA VERDAD:

Si encuentras algún conflicto muy fuerte con alguien, dedícale más atención, “Piensa en él brevemente, aunque de manera muy concreta, identificando la persona o personas en cuestión y la situación o situaciones de que se trate, y di para tus adentros:”

“No hay más voluntad que la de Dios. Yo la comparto con Él.”

“Mis conflictos con respecto a _____ no pueden ser reales.”

“Después de que hayas despejado tu mente de esta manera, cierra los ojos y trata de experimentar la paz a la que tu realidad te da derecho. Sumérgete en ella y siente como te va envolviendo.”  esta es la experiencia central del ejercicio de hoy. Disfrútala y sumérgete en ella.

LA PAZ ES DICHA Y CONSCIENCIA PLENA:

Pero también es posible que puedas confundir la paz con el ensimismamiento, que es sinónimo de embelesamiento, embobamiento, o somnolencia, que son mecanismos evasivos de nuestro ego con el objeto de no reconocer nuestra verdadera identidad como perfectos Hijos de Dios. “Puede que te asalte la tentación de confundir estas prácticas con el ensimismamiento, pero la diferencia entre ambas cosas es fácil de detectar.” La forma más común de ensimismamiento, consiste en abstraerse del mundo exterior, con el objeto de concentrarse en sus problemas o preocupaciones, es el caso de algunas personas que están físicamente en una reunión, pero mentalmente están ausentes. Eso no es paz.

La verdadera paz, es mucho más que ausencia de conflictos, es un estado de plenitud y bienestar, hay total consciencia del momento presente y se experimenta como dicha. Por eso nos precisan que “Si estás llevando a cabo el ejercicio correctamente, sentirás una profunda sensación de dicha y mayor agudeza mental en vez de somnolencia y enervamiento.” La verdadera paz nos genera “una profunda sensación de dicha y mayor agudeza mental” esta es una significativa diferencia respecto a la falsa paz. Así que cuando estés en tu meditación ten presente que la verdadera  “paz se caracteriza por la dicha. Cuando experimentes dicha sabrás que has alcanzado la paz.”

Las recomendaciones que nos hace para el ejercicio de hoy, son muy importantes y válidas para futuras meditaciones, por eso debes tener en cuenta que “Si tienes la sensación de estar cayendo en el ensimismamiento, repite la idea de hoy de inmediato y luego vuelve al ejercicio.” O sea, no permitas que la somnolencia te gane terreno, pues no es mas que un mecanismo defensa del ego. “Haz esto cuantas veces sea necesario. Es ciertamente ventajoso negarse a buscar refugio en el ensimismamiento, aun si no llegas a experimentar la paz que andas buscando.” en otras palabras, si no logras el objetivo del ejercicio de hoy, de experimentar una paz dichosa, por lo menos evita, caer en los mecanismos evasivos del ego del ensimismamiento. Procura mantener la consciencia del momento presente.

PRÁCTICAS CORTAS:

Dedica uno o dos minutos cada media a hora, y con los ojos cerrados, diciéndote para tus adentros:

“No hay más voluntad que la de Dios. Hoy busco Su paz.”

Aquiétate por un momento, buscando encontrar la paz de Dios.

Que mejor regalo que  experimentar una paz dichosa como resultado de reconocer que no hay más voluntad que la de Dios, y de elegir unir mi voluntad a la de Dios. Practiquémosla con entusiasmo y devoción.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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