LECCIÓN 73


LECCIÓN 73

“Mi voluntad es que haya luz.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

La voluntad es nuestra capacidad de decidir libremente. Cuando afirmo que “Mi voluntad es que haya luz.” estoy reconociendo implícitamente que lo que estoy viendo ahora es oscuridad. Por estos días del primer trimestre del año 2020, parece que la oscuridad del miedo colectivo se ha apoderado del planeta. Le hemos dado un nombre a la pandemia: “Covid 19”, uno más de  los demás virus que surgieron en las ultimas décadas, pero el de mayor impacto en un siglo. Esta lección puede ser precisa para abordar el tema del pánico colectivo que parece embargar continentes y países, que está cambiando costumbres sociales.

Esta lección nos recuerda que “Los deseos del ego dieron lugar al mundo, y la necesidad del ego de abrigar resentimientos -los cuales son indispensables para sustentar este mundo- lo pueblan de figuras que parecen atacarte y hacer que tus juicios estén “justificados”.” los deseos del ego que originaron el mundo hay que defenderlos y para ello buscamos posibles resentimientos para justificar nuestros ataques  ¿Y que mejor que un virus para justificar el miedo y por ende nuestros resentimientos?.
Parecemos observar como se cierran fronteras, se impiden los vuelos entre países, y como concurridas plazas y centros turísticos aparecen desocupados. El pánico ”al otro”, ya sea conocido, vecino, amigo o familiar, se expande a una velocidad nunca antes conocida. “Estas figuras se convierten en los intermediarios que el ego emplea en el tráfico de resentimientos.” los resentimientos en este caso, son el ataque y el miedo a tu hermano, el que nos puede infectar y causar daño, el portador de la muerte a la que tanto tememos. Por lo tanto, “Se interponen entre tu conciencia y la realidad de tus hermanos.” hacemos real la separación, consideramos que el problema es el otro. “Al contemplar dichas figuras, no puedes conocer a tus hermanos ni a tu Ser.” Establecemos un muro sanitario, nos alejamos y los alejamos, afirmamos la separación, hacemos real la enfermedad y la muerte. “Pierdes conciencia de tu voluntad en esta extraña transacción en la que la culpabilidad se trueca una y otra vez, y los resentimientos aumentan con cada intercambio.” hemos creado un mundo de miedo y horror, pareciera que el miedo ha triunfado sobre el amor, la oscura sombra de la muerte parece cubrir todo el planeta.

“Los vanos deseos y los  resentimientos son socios o co-fabricantes del mundo tal como lo ves.” las economías del mundo parecen  derrumbarse, los medios de comunicación propagan el miedo y los gobiernos parecen impotentes frente a un enemigo invisible pero arrollador. Y cada cual busca secretamente como salvarse  “Tus resentimientos nublan tu mente, y, como consecuencia de ello, contemplas un mundo tenebroso.” creemos que el encierro es la solución y la solidaridad entre países y sociedades parece desvanecerse.

Que nos puede decir Un Curso de Milagros, y específicamente esta lección respecto a esta situación:? “Tu imagen del mundo tan sólo puede reflejar lo que está dentro de ti.” El mundo que veo solo está reflejando a mi mundo interior. “Ni la fuente de la luz ni la de la oscuridad pueden encontrarse fuera de ti.” Yo permití que la oscuridad entrara a mi consciencia. Así que lo primero que debo hacer es mirar el mundo y sus miedos,  y preguntarme si son reales? Y podemos cuestionarnos si: “¿Acaso creó Dios desastres para Su Hijo?” Algunos consideran la pandemia un castigo de Dios. Pero si Dios creó a Su Hijo a Su semejanza, también estaría Él padeciendo sufrimiento y muerte, “¿Cómo iba Dios a crear un mundo que pudiese destruirlo a Él?”  Claro que no!!

Y sigamos preguntándonos: “¿Quieres realmente estar en el infierno? ¿Quieres realmente gemir, sufrir y morir?”  Claro que no!!

“Tú bien sabes que no lo es. Eso no puede ser lo que tú deseas para ti mismo.  Hay un punto más allá del cual las ilusiones no pueden pasar.” Ese punto, más allá del cual las ilusiones no pueden pasar, es tu voluntad de amar y perdonar, tu voluntad que haya luz. Reconoce que “El sufrimiento no es felicidad, y la felicidad es lo que realmente deseas. Eso es lo que en verdad es tu voluntad.”  reconoce que tu voluntad “no es  lo mismo que los vanos deseos del ego, de los cuales emanan las tinieblas y la nada.” Reconoce que tu voluntad es la misma Voluntad de Dios, pues “La creación es la Voluntad conjunta de Ambos.” y “La voluntad que compartes con Dios encierra dentro de sí todo el poder de la creación.” Es a la Voluntad de Dios que apelamos, cuando practicamos la idea de hoy: ”Mi voluntad es que haya luz.” No estoy apelando a mi voluntad individual, aislada y temerosa. Estoy uniendo mi voluntad a la Voluntad de Dios, pues Padre e Hijo están indisolublemente unidos. Y a partir de ahí, nos tenemos que preguntar “¿Cómo iba a haber podido crear la Voluntad que el Hijo de Dios comparte con su Padre semejante mundo?” Claro que no!!

Y esto es así por que “El perdón despeja las tinieblas, reafirma tu voluntad y te permite contemplar un mundo de luz.” perdonemos nuestras creencias en la enfermedad, en los virus de cualquier clase y en la muerte, y reemplacemos la oscuridad por la luz del amor. No permitamos que el virus del miedo ensombrezca el mundo, iluminémoslo con el amor y la paz de nuestros corazones. He unido mi voluntad a la Voluntad de Dios, y nuestra voluntad es que haya luz!!
Así que simplemente dejémonos guiar por el ejercicio de hoy tal como está planteado:

PRÁCTICA:

Recuerda que debes aquietarte por 10 o 15 minutos, una vez por la mañana y otra por la noche.

“Comenzaremos nuestras sesiones de práctica más largas reconociendo que el plan de Dios para la salvación, y sólo el Suyo, es el que está en completo acuerdo con tu voluntad.”

“No es el propósito de un poder extraño que se te impone en contra de tu voluntad.”

Repite con templada determinación y tranquila certeza de quien sabe que su voluntad y la de Su Padre son una y la misma:

“Mi voluntad es que haya luz. Quiero contemplar la luz que refleja la Voluntad de Dios y la mía.”

Y sumérgete en una profunda meditación en la medida que te repites lenta y pausadamente estas palabras, y déjate guiar por la verdadera Voluntad que reside en ti, Su luz te iluminará y te recordará lo que realmente eres.

Únete a tus hermanos en ver solo la luz del perdón, el amor y la paz, que ilumina el mundo,  pues esa es tu voluntad y la Voluntad de Dios.

PRÁCTICAS  CORTAS:

Repetir con la mayor frecuencia posible cada hora, lo que es tu deseo más profundo:

“Mi voluntad es que haya luz. La oscuridad no es mi voluntad.”

RESPUESTA A LA TENTACION:

Si a lo largo del día  te encuentras en una situación en la que aparecen surgir resentimientos, te dices firmemente:

“Mi voluntad es que haya luz. La oscuridad no es mi voluntad.”

“Esto te ayudará a desprenderte de todos ellos en lugar de seguir abrigándolos y ocultándolos en la oscuridad.”

Mi voluntad es que haya luz. Que la luz del amor y el perdón  disipe la oscuridad del miedo. Los virus del miedo desaparecen con la radiante luz de unir mi  voluntad con la Voluntad de Dios, Fuente de toda luz y poder, pues el Amor de Dios es mi fortaleza y mi sustento.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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