LECCIÓN 72

LECCIÓN 72

“Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta es una lección de un profundo contenido metafísico, explicarla y comprenderla de manera sucinta y clara no es un ejercicio fácil para quienes no se han adentrado al estudio del Texto de Un Curso de Milagros.  Pues hemos invertido la realidad, y creemos que el mundo que fabricamos es real, y que Dios es simplemente un reflejo de lo que creemos ser: un cuerpo. Por lo que terminamos otorgándole a Dios los atributos del ego y al ego los atributos de Dios. Esta es la locura de este mundo.

Para que esto sea posible, primero debemos hacer real el cuerpo, no importa si este sufre o disfruta de algún momentáneo placer, no importa si está enfermo o saludable, ambos dan testimonio de su existencia. Por eso el Curso afirma que “Es inconcebible que un creador pueda ser radicalmente distinto de su creación.”  de lo que se colige, que Dios nos creó a su semejanza, o sea, como espíritu, entonces no somos un cuerpo. O nuestro ego creó a Dios a su semejanza, entonces Dios es un cuerpo!!
Finalmente eso fue lo que hicimos. Invertimos la realidad y por eso creemos en este mundo, y por ello pagamos un precio: “Tu percepción invertida ha sido la ruina de tu paz.”
Pero hasta ahora no nos queda claro, ¿porque “Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.? “ Básicamente por la relación culpa – cuerpo -proyección y ataque. Como no soportamos la culpa, buscamos deshacernos de ella, y la proyectamos sobre nuestros hermanos, con la falsa creencia que así preservamos nuestra inocencia. Al señalarlos como culpables, los vemos como cuerpos, aspiramos que sus cuerpos sean castigados. En ese momento no vemos la luz de amor que ellos son. Al atacar a mis hermanos, estoy atacando lo que Dios Es, (Amor) y afirmando lo que Dios no es (cuerpo).  “De este modo se ataca a Dios; pues si Su Hijo no es más que un cuerpo, eso es lo que Él debe ser también.” De esta manera se consuma el deseo del ego de reemplazar a Dios: “El deseo fundamental del ego es suplantar a Dios.”y lo hace cuando fabrica este mundo, lo mismo que a los cuerpos, “De hecho, el ego es la encarnación física de ese deseo.” nuestros cuerpos son la encarnación del deseo del ego de sustituir a Dios.

Al invertir la realidad, también invertimos las responsabilidades: “En dicho ataque se le adjudican a Dios aquellos atributos que de hecho le corresponden al ego, mientras que el ego parece asumir los de Dios.” la culpa y el castigo quedan en manos de Dios y la inocencia en el ego, El rol de sentirnos injustamente tratados, de sentirnos víctimas es una de las características más destacadas del ego, no reconocemos ni aceptamos que toda experiencia la hemos generado en nuestras mentes.

“Si Dios fuese un cuerpo, ¿cuál sería Su plan para la salvación?” y nos responde, “¿Qué otra cosa podría ser sino la muerte?” Si Dios nos castiga y nos condena a morir,   la conclusión del ego no puede ser si no esta: “Dios te hizo un cuerpo. Muy bien. Aceptemos esto y alegrémonos. En cuanto que cuerpo, no te prives de nada de lo que el cuerpo te ofrece. Apodérate de lo poco que puedas. Dios no te dio nada. El cuerpo es tu único salvador. Representa la muerte de Dios y tu salvación.” Para el ego el cuerpo es lo único real, y Dios el responsable de su muerte.

Volver a la realidad significa reconocer que no somos un cuerpo, que nuestras mentes no están limitadas por un cuerpo, que de hecho lo trasciende, incluso no están dentro del cuerpo. “Te has visto a ti mismo como que estás dentro de un cuerpo y a la verdad como algo que se encuentra fuera de ti, vedada de tu conciencia debido a las limitaciones del cuerpo. Ahora vamos a tratar de ver esto de otra manera.” La salvación consiste en volver a enderezar lo que el ego había invertido. “La luz de la verdad está en nosotros, allí donde Dios la puso. El cuerpo es lo que está fuera de nosotros, y no es lo que nos concierne.” Precisamente esto es lo más difícil de aceptar por nuestros egos, pues nos experimentamos como cuerpos, nos relacionamos como cuerpos, y creemos amarnos y atacarnos como cuerpos. Por eso la siguiente afirmación es todo un desafío a la existencia del ego: “Estar sin un cuerpo es estar en nuestro estado natural.” Jesús es consciente de nuestra resistencia a la verdad, por eso nos propone un ejercicio basado en la aceptación.

PRÁCTICA:

“Vamos a tratar ahora de suspender todo juicio y de preguntarle a Dios cuál es Su plan para nosotros:”

“¿Qué es la salvación, Padre? No lo sé. Dímelo, para que lo pueda entender.”

“Luego aguardaremos quedamente Su respuesta.”

“Hemos atacado el plan de Dios para la salvación sin habernos detenido a escuchar en qué consistía. Hemos expresado nuestros resentimientos con gritos tan ensordecedores, que no hemos escuchado Su Voz. Hemos utilizado nuestros resentimientos para cubrirnos los ojos y para taparnos los oídos.”

“Ahora queremos ver, oír y aprender. “¿Qué es la salvación, Padre?” Pregunta y se te contestará. Busca y hallarás.”

“Ya no le estamos preguntando al ego qué es la salvación ni dónde encontrarla. Se lo estamos preguntando a la verdad. Ten por seguro, entonces, que la respuesta será verdad, en virtud de Aquél a Quien se lo estás preguntando.”

RESPUESTA A LA TENTACION:

“Cada vez que sientas que tu confianza flaquea y que tu esperanza de triunfo titubea y se extingue, repite tu pregunta y tu petición, recordando que le estás preguntando al infinito Creador de lo infinito, Quien te creó a semejanza de Sí Mismo:”

“¿Qué es la salvación, Padre? No lo sé. Dímelo, para qué lo pueda entender.”

“Él te contestará. Resuélvete a escuchar.”

Si observamos con atención el ejercicio está centrado en comunicarnos con Dios, usando lo único real que tenemos: nuestra mente. Para escucharlo tenemos que cesar todo juicio, reconocer que no sabemos y estar dispuesto a escucharlo. Ahí toda discusión sobre el cuerpo y su existencia desaparece, todo ataque o resentimiento contra mis hermanos se desvanece.

PRÁCTICA  CORTA:

“Hoy sólo será necesario una o quizás dos sesiones de práctica cortas por hora, ya que serán un poco más largas que de costumbre.  Los ejercicios deben comenzar con lo siguiente:”

“Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.  Permíteme aceptarlo en lugar de atacarlo. ¿Qué es la salvación, Padre?”

“Luego espera en silencio un minuto más o menos, preferiblemente con los ojos cerrados, y aguarda Su respuesta.”

Aceptar el plan de Dios para la salvación, es aceptar el perdón como el mecanismo que me permite deshacer mis errores de percepción, es acallar todo juicio, aquietar la mente, y en un silencio receptivo escuchar la Voz que habla por Dios, recordarnos quienes somos y retornar a nuestra  realidad eterna: amor, paz y dicha.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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