LECCIÓN 71

LECCIÓN 71

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

“Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.”

El Curso de Milagros busca llevarnos de la dualidad a la no dualidad, del mundo de los opuestos y conflictos a la unidad con toda la existencia, a la unicidad con Dios. Para ello opera en el mundo dual en el que vivimos, para enseñarnos su irrealidad y así podernos mostrar la realidad que somos.

Un plan requiere una elaboración  anticipada  para ser dirigida  y encauzada en el tiempo, que se puede ajustar según el aprendizaje.  Dios no vive en el tiempo sino en la eternidad, y goza del Conocimiento de una totalidad que lo abarca todo. Metafísicamente hablando Dios no tiene ningún plan. El Amor simplemente ES y se extiende en la eternidad. Por lo tanto, no requiere de un plan para ser feliz.  Dios no tiene un problema de identidad. El problema lo tenemos nosotros en este mundo. Y es para este mundo que se diseñó Un Curso de Milagros que nos ofrece un plan para nuestra salvación de la mano del Espíritu Santo.

El punto de partida del ego, es el principio de carencia. Al creer que me separé del paraíso, donde lo tenía todo, por lo que busco suplir esa carencia con múltiples sustitutos del Amor. Llamémosle pareja, familia, hijos, posesiones, prestigio, poder, riqueza etc. Consideramos que la felicidad es obtener, poseer, controlar, dominar y buscar relaciones y circunstancias que me provean de seguridad y confianza,  que alejen lo más que se  pueda mis miedos.
El ego parte de la premisa que no soy feliz ahora, así que buscaré mi felicidad en un futuro hipotético. Busco la felicidad en el único tiempo que no existe.  “Tal es el plan del ego para tu salvación. Seguramente habrás notado que está completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: “Busca, pero no halles”. Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de que no hallarás la salvación que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está?” La salvación no está ni en el futuro ni en nada externo a mi, por eso buscarla afuera es no encontrarla. Ese e el plan del ego.
Ayer Jesús nos decía, que “la salvación (la felicidad) procede de mí”  la felicidad está en mi interior. El ego postula que su felicidad se encuentra fuera de sí, y formula su plan para la felicidad en dos direcciones:
1. Los resentimientos.
En pensar falsamente, que si las circunstancias externas cambian y me son favorables podré ser feliz. Sino se  produce ese cambio favorable, tendré a quien culpar por mi infelicidad. “El plan del ego para la salvación se basa en abrigar resentimientos.  Mantiene que, si tal persona actuara o hablara de otra manera, o si tal o cual acontecimiento o circunstancia externa cambiase, tú te salvarías. De este modo, la fuente de la salvación se percibe constantemente como algo externo a ti. Cada resentimiento que abrigas es una declaración y una aseveración en la que crees, que reza así: “Si esto fuese diferente, yo me salvaría” El cambio de mentalidad necesario para la salvación, por lo tanto, se lo exiges a todo el mundo y a todas las cosas excepto a ti mismo.” De ahí que seamos tan propensos a querer cambiar el mundo, y abrazamos distintas causas, como el medio ambiente, la libertad, la justicia social, etc. Cuando lo que tenemos que cambiar somos nosotros mismos, cuando lo hagamos el mundo cambiara pues no es más que un reflejo de nuestra condición interna.

2. El futuro.
El ego te lleva a buscar y buscar la salvación en  un futuro hipotético, cifra sus esperanzas  en un futuro incierto, y nunca en el único tiempo real, el presente:   ”Esto garantiza que la infructuosa búsqueda continúe, pues se mantiene viva la ilusión de que, si bien esta posibilidad siempre ha fallado, aún hay motivo para pensar que podemos hallar lo que buscamos en otra parte y en otras cosas. Puede que otra persona nos resulte mejor; otra situación tal vez nos brinde el éxito.” El plan del ego para la felicidad se reduce a buscar cambiar las aparentes circunstancias externas y a conservar una esperanza de felicidad en un futuro que nunca llegará.
El plan del ego, se contrapone al de Dios y lo niega, pero en la mayoría de los casos no somos conscientes de ellos. Y esto es así por dos razones:
A. Buscar que todo cambie, menos mi propia mente. Con lo que niego mi Ser, y por lo tanto, afirmo mi separación de Dios.
B. Dar por cierta cualquier fuente externa. El ego considera que “cualquier cosa  que se perciba como una fuente de salvación es aceptable, siempre y cuando no sea eficaz.”

El plan del ego busca alejar nuestra mente de su verdadera Fuente, poniéndonos a buscar afuera y no adentro, y llevarnos a una búsqueda incesante e ineficaz. De esta manera la separación pareciera no tener solución. De ahí que esta lección comience con esta afirmación: “Tal vez aún no te hayas percatado de que el ego ha urdido un plan para la salvación que se opone al de Dios.”
Pero no sólo no nos habíamos percatado, sino que creemos firmemente en el plan del ego:  “Ese es el plan en el que crees. Dado que es lo opuesto al de Dios; crees también que aceptar el plan de Dios en lugar del ego es condenarte. Esto, desde luego, parece absurdo. Sin embargo, una vez que hayamos examinado en qué consiste el plan del ego, quizá te des cuenta de que, por muy absurdo que parezca, es ciertamente lo que crees.”
La lección desnuda el plan del ego para la salvación, muestra lo absurdo e ineficaz del mismo, pero no describe en qué consiste el plan de Dios para la salvación. En cierta manera ya se ha hecho explícito en lecciones anteriores, y se hará explícito en lecciones posteriores. Como la lección 101 que plantea un objetivo inequívoco, al afirmar que la voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad. El plan de Dios, es el plan del Espíritu Santo, de ayudarnos a despertar de este sueño de separación mediante el perdón y los milagros. Por ahora, solamente afirma que   “Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.” y comienza explicándonos porque:
“El plan de Dios para la salvación es eficaz sencillamente porque bajo Su dirección, buscas la salvación allí donde ésta se encuentra.”  nuestra salvación se encuentra en nuestro interior y sólo en nuestro interior. Recordemos la lección de ayer. “Mi salvación procede de mí.” pero a la vez el Curso es claro y categórico, que solo hay que buscar donde se puede encontrar, esto es en nuestra mente, y no en ningún otro lugar: “Pero si has de tener éxito, como Dios promete que lo has de tener, tienes que estar dispuesto a buscarla sólo allí.” si hacemos lo que le gusta a nuestro ego, de buscar aquí y allí, probar acá y allá, buscar el Cielo dentro de las cosas del mundo, tendrás como consecuencia que  “tu propósito estará dividido e intentarás seguir dos planes de salvación que son diametralmente opuestos en todo. El resultado no podrá ser otro que confusión, infelicidad, así como una profunda sensación de fracaso y desesperación.” Así que como siempre, el Curso nos invita a tomar una decisión para que nos liberemos de la confusión de planes, primero nos hace la pregunta y después nos ofrece la respuesta: “¿Cómo puedes librarte de todo esto? Muy fácilmente. La idea de hoy es la respuesta. Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. En esto no puede haber realmente ningún conflicto porque no existe ninguna alternativa al plan de Dios que te pueda salvar. El Suyo es el único plan cuyo desenlace es indudable. El Suyo es el único plan que tendrá éxito.”
De manera que la lección de hoy, tiene como práctica un ejercicio en el que tomo partido a favor de Dios y Su Reino, a favor del amor, la paz y la felicidad que soy. “nuestra práctica de hoy consista en reconocer esta certeza.  Y regocijémonos de que haya una respuesta para lo que parece ser un conflicto sin solución. Para Dios todo es posible. Alcanzarás la salvación por razón de Su plan, el cual no puede fallar.” ese es el propósito del ejercicio de hoy

PRÁCTICA:

Recuerda que son dos meditaciones largas de 10 a 15 minutos. Una por la mañana y otra por la noche.   “Comienza hoy tus dos sesiones de práctica más largas pensando en la idea de hoy y observando que consta de dos partes, las cuales contribuyen en igual medida al todo:”

“El plan de Dios para tu (mi) salvación tendrá éxito, pero otros planes no.”

Pongamos atención en lo que nos acaban de decir. El ejercicio tiene dos partes. Y son inseparables. Por un lado digo:
“El plan de Dios para mi salvación tendrá éxito.”
Es una afirmación que no da lugar a dudas. Pero la segunda parte es una negación: “pero otros planes no.” o sea, no basta con afirmar que el plan de Dios para la salvación tendrá éxito, sino que debo negar todos los demás planes de mi ego.  Por eso nos dice que:  “No permitas que la segunda parte te cause depresión o enfado, pues esa parte es inherente a la primera. Y la primera te releva totalmente de todos tus intentos descabellados y de todos tus planes dementes para liberarte a ti mismo. Todos ellos te han llevado a la depresión y a la ira, pero el plan de Dios triunfará. Su plan te conducirá a la liberación y a la dicha.”

Si bien la lección no nos define en qué consiste el plan de Dios para nuestra salvación, en cambio nos ofrece una poderosa experiencia de preguntarle a Dios cuál es su plan para nosotros: ”Teniendo esto presente, dediquemos el resto de las sesiones de práctica más largas a pedirle a Dios que nos revele Su plan. Preguntémosle muy concretamente:”

Padre mío, dime “¿Qué quieres que haga?”
“¿Adónde quieres que vaya?”
“¿Qué quieres que diga y a quién?”

“Deja que Él se haga cargo del resto de la sesión de práctica y que te indique qué es lo que tienes que hacer en Su plan para tu salvación. Él responderá en la misma medida en que tú estés dispuesto a oír Su Voz. No te niegues a oírla. El solo hecho de que estés llevando a cabo los ejercicios demuestra que en cierto modo estás dispuesto a escuchar. Esto es suficiente para que seas acreedor a Su respuesta.”

Particularmente yo hago esta práctica de manera diaria de la siguiente manera:

“Padre, hágase tu voluntad y no la mía. ¿Dime que quieres que haga hoy? ¿A donde quieres que vaya? ¿Con quien quieres que hable? ¿Qué quieres que le diga? Padre, hágase tu voluntad y no la mía”

Cada cual, puede ir ajustando los ejercicios de Un Curso de Milagros a las prácticas que consideren sean las más apropiadas para sí mismo. Esta es mi experiencia particular, pueden acogerla o desarrollar otra similar.  No es obligatorio, ni es necesario hacerla hoy, con el tiempo cada cual ajusta su práctica y encuentra su mejor método.

PRÁCTICAS  CORTAS:

“Durante las sesiones de práctica cortas repite con frecuencia que:”

“el plan de Dios para tu (mi) salvación, y solamente el Suyo, tendrá éxito.”

Y cómo en las lecciones recientes nos pide una repetición reiterada de la práctica corta varias veces cada hora “Trata de recordar la idea de hoy unas seis o siete veces por hora. No puede haber mejor manera de pasar medio minuto, o menos, que recordando la Fuente de tu salvación y viéndola allí donde se encuentra.” o sea, repetir la idea del día cada 10 minutos, esto requiere mucha  atención y disciplina de nuestra parte.

RESPUESTA A LA TENTACION:

“Mantente alerta hoy para no caer en la tentación de abrigar resentimientos, y responde a esas tentaciones con esta variación de la idea de hoy:”

“Abrigar resentimientos es lo opuesto al plan de Dios para la salvación. Y únicamente Su plan tendrá éxito.”

Se trata de afirmar el compromiso con tu propia salvación, con tu propia sanación, de convencerte de buscar en tu interior y de renunciar a buscar en el exterior lo que nunca vas a encontrar. Tu paz, tu amor y tu felicidad sólo la puedes encontrar en tu corazón, cuando te dejes guiar hacia él por las amorosas manos de Jesús o del Espíritu Santo.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s