LECCIÓN 65

LECCIÓN 65

“Mi única función es la que Dios me dio.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección es un salto cualitativo respecto a las  lecciones anteriores. No sólo en cuanto al contenido sino también en la estructura de la práctica, en las que se introducen nuevas formas y métodos para esta y las siguientes lecciones.

Podemos resumir las 64 lecciones anteriores como una práctica alternada en la que me ejercitaba en reconocer lo que no soy (el ego /miedo),  y un segundo bloque, en reconocer lo que realmente soy, (amor, paz y dicha).
La lección 65 te está diciendo que si ya sabes quien realmente eres, toma una decisión, total y absoluta a favor de cumplir tu única función, pues las otras no existen, y no puedes tener dos propósitos a la vez, pues en la práctica estarías eligiendo lo que no eres. Tienes que establecer un único propósito en tu vida, uno y nada más que uno. Lo demás no existe, no es real, son distracciones. Aquí te esta pidiendo que inviertas el orden de prioridades que creías tener en este mundo. El resto de ejercicios, y la razón de ser de Un Curso de Milagros va a depender de la decisión que tomes hoy. Si la tomas muy bien por ti y por tu sanación y  contribución a la sanación del mundo. Si no la tomas, lo más seguro es que aplazaras tu salvación y tu aporte a la salvación del mundo. Si no la tomas ahora, la tomaras en algún momento de tu existencia, será inevitable, sólo que atrasarías tu proceso. En ese caso, debes asumir la responsabilidad de tus experiencias, y no  quejarte, por tu elección equivocada; a la eternidad no le va afectar, solo seguirá esperando con la paciencia infinita del Amor, de la que solo  es capaz el Amor infinito. Y así será hasta que vuelvas a elegir de nuevo, y elijas ahorrarte tiempo y experiencias inútiles.
La salvación (que es tu despertar a través del perdón) es un compromiso contigo mismo, y es tu única función en este mundo.  Tu única función (perdonar) “no podrá ser tu único propósito mientras sigas abrigando otros.”
Esta lección  nos está pidiendo que debemos asumir “un compromiso total.” aquí no hay lugar a ambivalencias, y tu elección no será total hasta que sigas abrigando otros propósitos. Es hora de decidirse. Y si la tomas, esta tiene dos fases:
1. “el reconocimiento de que la salvación es tu función” y
2. “la renuncia a todas las demás metas que tú mismo has inventado.”
Estas dos fases nos conducen a un compromiso total. ¿Estamos dispuestos a asumirlas?  Es posible que intelectualmente acojamos la primera,  y hagamos trucos evasivos con la segunda. Es posible que inconscientemente, nos neguemos a renunciar a las otras metas y objetivos de este mundo.
Más sin embargo, el Curso nos recuerda que “Ésta es la única manera en que puedes ocupar el lugar que te corresponde entre los salvadores del mundo.” nos reitera que el perdón “es la única manera” que no hay otra. No te deja opción. Y lo reafirma de manera contundente: “Ésta es la única manera en que puedes decir, y decirlo en serio: “Mi única función es la que Dios me dio”. Y ésta es la única manera en que puedes encontrar paz.” cómo decimos popularmente. “lo tomas o lo dejas”!! Toma la decisión de la mano de la parte amorosa de tu mente y dite a ti mismo: “Mi única función es la que Dios me dio.”

Nos puede asaltar la pregunta, ¿entonces dejo de hacer todo lo que venía haciendo en este mundo? Abandono todas las funciones que venía desempeñando? Esto tiene dos niveles. A nivel metafísico la respuesta es si. En tu vida practica de este mundo, subordinas las funciones que desempeñas a la función, al propósito que Dios te dio. Como sería? Veámoslo con ejemplos.
Tienes una función familiar (padre, madre, hijo/a, esposo/a,) aplicas la función que Dios te dio para perdonar y sanar tus relaciones familiares. Cada situación conflictiva que se presente es una oportunidad para sanar y perdonar.
Lo mismo haces con el resto de funciones, roles o metas que tienes en este mundo. Perdonas tus relaciones laborales o empresariales, perdonas tus relaciones sociales o de amistad, o tus metas en relación al poder, dinero o prestigio. Todas estas metas o funciones pasan a un segundo plano, las veras con un cierto desapego, en la medida que vas perdonando cada una de las situaciones que se te van presentando, esto sería una manera práctica de afirmar que la “única función es la que Dios me dio.”

PRÁCTICA:

En consonancia con la decisión que se te pide que tomes hoy, hay un cambio notable en la intensidad de la práctica. “Hoy, y durante los próximos días, reserva diez o quince minutos para una sesión de práctica más prolongada, en la que trates de entender y aceptar el verdadero significado de la idea de hoy.”
A diferencia de las prácticas anteriores que te pedía 2 o 5 minutos, a partir de hoy te pide hasta 15 minutos. Debes reservar el tiempo en la mañana y en la noche para ello. Si no hay esta planeación, lo más seguro que lo olvidarás o lo vas relegando a un segundo plano. A medida que aumentas tu compromiso, aumentas el tiempo que dedicas para sanarte. Y te explica porqué debes hacerlo:
“La idea de hoy te ofrece el que puedas escapar de todas las dificultades que percibes. Pone en tus manos la llave que abre la puerta de la paz, la cual tú mismo cerraste. Es la respuesta a la incesante búsqueda en la que has estado enfrascado desde los orígenes del tiempo.” Tu mismo habías cerrado la puerta de tu paz y tú mismo la puedes abrir, la práctica del perdón es la llave para ello. El perdón es la respuesta a tu búsqueda y la solución a los problemas que crees tener.

MEDITACIÓN DE PERDON:

Recordemos que las meditaciones anteriores, estaban centradas en buscar pensamientos afines o relacionados a la idea del día. El propósito era conectar nuestra mente recta, nuestra mente amorosa con las ideas de los ejercicios de cada día.

La meditación que haremos hoy tiene otra característica adicional, la de adoptar la postura de observar  nuestros pensamientos no amorosos, reconocerlos y desecharlos, lo que es otra manera de decir perdonarlos. Lo que vamos a aprender es una meditación de perdón, en la que observamos los pensamientos que nos quitan la paz, los conflictivos y los que nos generan sufrimiento y después de examinarlos, de reconocer que sólo existen en nuestra mente errada, procedemos a soltarlos, a abandonarlos, a entregarlos a la Expiación, para que sean reemplazados por la verdad.

Hoy vamos a dedicarle un poco más de tiempo a aprender cómo hacer esta nueva práctica, su metodología, será la que regirá para las siguientes lecciones:

“En la sesión de práctica más prolongada, comienza repasando la idea de hoy. Luego cierra los ojos y repite la idea para tus adentros una vez más, observando tu mente con gran detenimiento a fin de poder captar cualquier pensamiento que cruce por ella. Al principio, no trates de concentrarte exclusivamente en aquellos pensamientos que estén relacionados con la idea de hoy. Trata, más bien, de poner al descubierto cada pensamiento que surja para obstaculizarla. Toma nota de cada uno de ellos con el mayor desapego posible según se presente, y deséchalos uno por uno a medida que te dices a ti mismo:”

“Este pensamiento refleja un objetivo que me está impidiendo aceptar mi única función.”

Veamos ejemplos:

Cuando cierras los ojos e identificas un pensamiento de ira o resentimiento contra alguien en particular, entonces di:

“Este pensamiento refleja un objetivo que me está impidiendo aceptar mi única función.”

Por lo tanto lo desecho, lo abandono, lo perdono, de esta manera será reemplazado por la verdad que Soy.

Luego sigue explorando en tu mente y quizás surja un pensamiento de miedo  respecto a algo o alguien, entonces te dices:

“Este pensamiento refleja un objetivo que me está impidiendo aceptar mi única función.”

Por lo tanto lo desecho, lo abandono, lo perdono, de esta manera será reemplazado por la verdad que Soy.

Luego sigue explorando tu mente, y quizás surja un pensamiento de preocupación económica, entonces te dices:

“Este pensamiento refleja un objetivo que me está impidiendo aceptar mi única función.”

Por lo tanto lo desecho, lo abandono, lo perdono, de esta manera será reemplazado por la verdad que Soy.

Y así sucesivamente.
En este ejercicio, estás negando lo que no eres, para afirmar lo que eres.

A MAYOR COMPROMISO MÁS ESTRUCTURA:

Para cumplir nuestra meta se nos pide más disciplina, una planeación de como   hacer nuestra rutina diaria de auto sanación: “Trata, en la medida de lo posible, de llevar a cabo las sesiones de práctica más largas a la misma hora todos los días. Trata asimismo, de fijar esa hora de antemano, y de adherirte luego al máximo al horario establecido.”
”El propósito de esto es organizar tu día de tal manera que hayas reservado tiempo para Dios, así como para todos los propósitos y objetivos triviales que persigues. Esto es parte del entrenamiento a largo plazo que tu mente necesita para adquirir disciplina, de modo que el Espíritu Santo pueda valerse de ella de manera consistente para el propósito que comparte contigo.” el Curso de Milagros se autodefine como un curso de entrenamiento mental, y en esta lección lo precisa bastante bien.
El Curso es consciente de que no estamos muy entrenados para meditaciones largas y que nos podemos dispersar, pero nos pide hacer un poco de esfuerzo: “Después de un rato, te resultará más difícil poder detectar los pensamientos que causa interferencia. Sigue tratando, no obstante, durante un minuto más o menos, intentando detectar algunos de los pensamientos vanos que previamente eludieron tu atención, pero sin afanarte o esforzarte innecesariamente en ello. Luego repite para tus adentros:”

” Que en esta tabla rasa quede escrita mi verdadera función.”

En otras palabras, me comprometo a escribir de manera permanente en mi consciencia  el  compromiso con mi sanación mental, y que sea un decisión  total y permanente. No te está diciendo que lo escribas sobre una hoja de papel que se puede rasgar o quemar fácilmente, ni que lo escribas sobre la arena para que desaparezca con la primera ola del mar. Aquí nos está simbolizando un compromiso permanente.

REPETICIONES FRECUENTES:

Se sugiere hacer prácticas cortas cada hora, repitiendo lo siguiente:

” Mi única función es la que Dios me dio. No quiero ninguna otra ni tengo ninguna otra.”

Es la única manera que “tus propósitos ilusorios sean reemplazados por la verdad.” puedes practicarlo con los ojos abiertos y con los ojos cerrados. Y reflexiona sobre estas ideas, estas interiorizando tu único propósito y revisando tus viejas metas y objetivos, estas excluyendo las metas de tu ego. Y te asegura que si haces la práctica como se te está indicando: “Lo que ahora ves será totalmente diferente cuando aceptes la idea de hoy sin reservas.”
Sólo tenemos que hacerlo, solo tenemos que experimentarlo, solo de esa manera sabremos si es verdad para mi. No te quedes en la explicación, no te quedes en la teoría, experimenta, solo la práctica, solo la experiencia nos podrá sanar. La decisión está en tus manos.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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