LECCIÓN 60

LECCIÓN 60

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Este repaso de las lecciones 56 a la 60 tienen como protagonista al perdón,  la fuerza y el poder que subyace detrás de él,  la razón del perdón, y de los  efectos que el perdón tienen en mi, para finalmente, devolverme al poder que me sostiene: el Amor de  Dios.

“1. (46) Dios es el Amor en el que perdono.”

“Dios no perdona porque jamás ha condenado.” Esta es una de las  tesis centrales del Curso, pues nos libera de toda culpa y miedo a Dios. Es lo opuesto a lo que afirman algunas tradiciones religiosas que sostienen que hemos ofendido a Dios, y todo lo que nos sucede y calificamos como malo es un castigo divino, y por lo tanto, necesitamos de su perdón. Esa es la historia de un Dios colérico, vengativo y perseguidor de pecadores,  contada por nuestro ego para mantenernos prisioneros en la culpa y el miedo.
Siendo Dios solo Amor y sin opuestos, no podría ser un Dios colérico y vengativo.  Siendo el Amor de Dios total, todo abarcante, que no excluye a nada ni a nadie, entonces no podría juzgar ni condenar, pues significaría que Él y sus creaciones no fueran perfectas. Dios no es dual (como nosotros en este mundo) Dios no está en conflicto consigo mismo, ni con sus creaciones. Por lo tanto, no puede juzgar y tampoco condenar.

Entonces ¿si Dios no perdona, para que necesitamos nosotros perdonar?  La respuesta a esta pregunta, es lo que diferencia la práctica del perdón del Curso de Milagros, de cualquier otra práctica de perdón.
No le pedimos perdón a Dios porque no lo hemos ofendido. Y Dios no está ofendido con nosotros porque hemos tenido un sueño de separación. Simplemente nos ayuda a despertarnos de la forma más suave y dulce como hace  un padre  cuando se da cuenta que su hijo tiene una pesadilla. Entonces volvemos a la pregunta:  ¿si Dios no perdona, para que necesitamos nosotros perdonar? El perdón que nos propone el Curso es muy diferente al arrogante perdón tradicional, en la que considerándome víctima de algo o alguien decido concederle el perdón. En caso contrario, lo seguiré castigando, siendo una relación de poder basada en la ira y el deseo  de venganza. El perdón que el Curso nos propone parte del presupuesto que no somos víctimas de nadie excepto de nuestros propios pensamientos, lo que perdónanos son nuestros errores de percepción basados en pensamientos no amorosos que nos conducen a la separación y el conflicto.
A los ojos del mundo, la primera razón para perdonar es hacia el otro que me “ofendió” o “me hizo daño,” podemos empezar por ahí para llegar a la segunda razón, la más importante, examinemos las dos en detalle:
Primera razón:
1. Respecto a mis hermanos, los perdono por lo que NUNCA me han hecho.
Segunda razón.
2. Respecto a mi mismo, me perdono todo lo que es falso, erróneo, ilusorio e irreal en mi. Para deshacerme de todo lo que NO es verdad, todo lo que NO es amoroso en mi, para que lo que es verdad y es amoroso en mi, brille como la luz del sol.
El perdón es el mecanismo que me permite recordar quien en verdad soy, el que sana mi pasado y mi futuro, el que me ayuda a renunciar a todo juicio o ataque contra mis hermanos y contra mi mismo, el que re-descubre el Amor en mi, el que recupera mi inocencia y me conduce de regreso a las puertas del Cielo que yo mismo había cerrado. Eso es lo que perdónanos. Para eso perdónanos, para restablecer la verdad en mi. 

“Los que están libres de culpa no pueden culpar, y aquellos que han aceptado su inocencia no ven nada que tengan que perdonar.” Si he recuperado mi inocencia, no puedo culpar. De ahí que todo perdón que implique acusar o culpar, es un  falso perdón, que el ego utiliza para mantenerme esclavizado en su mundo  de juicios de separación,  conflictos y miedos. “Con todo, el perdón es el medio por el cual reconoceré mi inocencia.” al liberarme de todo juicio y culpa, veré un mundo inocente, un mundo perdonado. No he sido víctima de nada ni de nadie, excepto de mis propios pensamientos de juicio y ataque.

En el Cielo no es necesario el perdón, pues no hay nada que perdonar. Pero el verdadero perdón viene desde el Cielo como un mecanismo para ayudarnos a despertar, esa es la función del Espíritu Santo, y nuestro papel consiste en escucharlo, en dejarnos guiar y perdonar bajo su amorosa ayuda, al entregarle a Él todos nuestros errores, todas nuestras preocupaciones y todos nuestros juicios y miedos. Por eso no es cualquier tipo de perdón “Es el reflejo del Amor de Dios en la tierra.” el perdón  refleja el Amor de Dios y con cada acto de perdón nos acercamos mas y más a nuestro Padre Celestial. “Y me llevará tan cerca del Cielo que el Amor de Dios podrá tenderme la mano y elevarme hasta Él.” sólo una mente que ha perdonado, sólo una mente que ha sanado,  puede llegar al Padre, pues Dios no ve juicios, castigos y ataques. El Amor sólo ve Amor, de otra manera no podría Ser Amor.

2. (47) Dios es la fortaleza en la que confío.

“No es con mi propia fortaleza con la que perdono. Es con la fortaleza de Dios en mí, la cual recuerdo al perdonar.”  Si en la anterior lección “Dios es el Amor en el que perdono.” porque es Su Amor el que me recuerda quien soy y me ayuda a despertar;  es su fortaleza y no la mía la que me ayuda a perdonar. “A medida que comienzo a ver, reconozco Su reflejo en la tierra. Perdono todas las cosas porque siento Su fortaleza avivarse en mí.” a medida que voy perdonando, despierta en mi la visión espiritual, y veo “Su reflejo en la tierra” ello fortalece mi decisión de seguir perdonando. “Y empiezo a recordar el Amor que decidí olvidar, pero que nunca se olvidó de mí.” el perdón también se puede definir como el mecanismo que me ayuda a recordar quien soy.

“3. (48) No hay nada que temer.”

“¡Cuán seguro me parecerá el mundo cuando lo pueda ver! No se parecerá en nada a lo que ahora me imagino ver.” aquí nos está hablando de ver con la visión espiritual. Y cuando la poseamos el mundo que veremos será totalmente distinto. Será un mundo perdonado, sin conflictos y en paz. Y en ese contexto, el mundo me devuelve su perdón y mis bendiciones “Todo el mundo y todo cuanto vea se inclinará ante mí para bendecirme.” nos  reconoceremos como hermanos y yo “Reconoceré en todos a mi Amigo más querido.” por lo tanto, “¿Qué puedo temer en un mundo al que he perdonado y que a su vez me ha perdonado a mí?” al haber desaparecido los juicios y los ataques “No hay nada que temer.” la paz reina en todos los corazones.

“4. (49) La Voz de Dios me habla durante todo el día.”

“No hay un solo momento en el que la Voz de Dios deje de apelar a mi perdón para salvarme.” aquí tenemos una distinción importante. No me están diciendo que estoy escuchando la voz de Dios. Es muy posible que no la escuche en estos momentos, pues el ruido del ego me impide escucharla, mis juicios y mis miedos me impiden escucharla. Pero eso no niega que “La Voz de Dios me habla durante todo el día.” simplemente he decidido no escucharla. Pero cuando elija escucharla empezaré a perdonar, y mientras más perdone, mas la escucharé
“No hay un solo momento en el que Su Voz deje de dirigir mis pensamientos, guiar mis actos y conducir mis pasos.” cuando elija escuchar la Voz de Dios, y renuncie a tomar cualquier decisión por mi cuenta, dejaré que El guíe mis actos y oriente mis pasos. De esta manera “Me dirijo firmemente hacia la verdad.” la verdad es Dios, Su Reino, la verdad es el Amor que soy. “No hay ningún otro lugar adonde pueda ir porque la Voz de Dios es la única voz y el único guía que se le dio a Su Hijo.” al dejarme guiar por la Voz que habla por Dios, (el Espíritu Santo), mi camino a casa ya está definido, no hay que buscar más, “No hay ningún otro lugar adonde pueda ir” ya estoy donde debo estar, simplemente fluyo con lo que Su Voz me indique.

“5. (50) El Amor de Dios es mi sustento.”

“Cuando escucho la Voz de Dios, Su Amor me sustenta.” en el momento que decida escuchar la Voz de Dios y sólo la Voz de Dios, Su Amor me sustenta,  Su Amor se hace cargo de mi,  y todo lo veré a través de Su Amor  “Cuando abro los ojos, Su Amor alumbra al mundo para que lo pueda ver.” el mundo que contemplare con la visión de Cristo, con la visión espiritual, será un mundo iluminado por el amor y el perdón. Y  “Cuando perdono, Su Amor me recuerda que Su Hijo es impecable.” cada vez que perdono solo veré inocencia y paz.  “Y cuando contemplo al mundo con la visión que Él me dio, recuerdo que yo soy Su Hijo.” la función del perdón es recordarnos lo que somos, deshaciendo lo que no somos. El filósofo griego Platón lo llamaba reminiscencia, para decirnos que venimos a este mundo a recordar, a recordar lo que verdaderamente somos: Amor y nada más que Amor.

PRACTICA:

Cinco sesiones de práctica. Lea cada vez la lección completa, incluyendo los comentarios y haz el ejercicio  de cada una de las cinco lecciones de repaso por 2 minutos como mínimo. Igualmente haga repeticiones frecuentes de las ideas del día.

“Dios es el Amor en el que perdono”

“Dios es la fortaleza en la que confío”

“No hay nada que temer”

“La Voz de Dios me habla durante todo el día”

“El Amor de Dios es mi sustento”

Las instrucciones para la práctica de las lecciones de repaso son sencillas, pero deben hacerse con diligencia. 

“Dedica dos minutos o más a cada sesión de práctica, pensando en la idea y en los comentarios que le siguen después que los hayas leído. Haz esto tan a menudo como te sea posible durante el día. Si una de las cinco ideas te atrae más que las otras, concéntrate en ella. Sin embargo, asegúrate de repasarlas todas una vez más al final del día.” (primer Repaso in-2:3-6)

La idea es interiorizar cada una de las lecciones, identificar cómo se relacionan, ver su lógica secuencial y la coherencia de su metodología y del sistema de pensamiento que nos propone.

Así que lee detenidamente cada lección, el comentario que la acompaña y practica cada una por lo menos durante 2 minutos. Y recuérdalas y úsalas durante el día. Notarás que hay una mayor comprensión y entendimiento de las lecciones. Cada vez adquieren más sentido para ti a medida que las prácticas.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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