LECCIÓN 59

LECCIÓN 59

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Estás lecciones de repaso de la 41 a 45 y las de mañana de la 46 a la 50, son las llamadas bienaventuranzas en el libro de ejercicios. La bienaventuranza es lo opuesto al sufrimiento, Bienaventurado es quien es digno de ser feliz por ser quien es: el perfecto Hijo de Dios, y es Su Voluntad que Su Hijo sea feliz. La felicidad es uno de los propósitos de Un Curso de Milagros. Y  estas 10 lecciones tienen como finalidad  recordarnos que estamos en Dios y no en el sufrimiento. Las bienaventuranzas el amor, la dicha, la paz, la plenitud y la abundancia la confianza, y la certeza son atributos que gozo como Hijo de Dios y que creí perder tras la separación. Las bienaventuranzas son nuestra herencia inmortal, nos pertenecen por siempre, nunca la hemos perdido, solo lo habíamos olvidado, Jesús viene a ayudarnos a recordar, despertando de este sueño de separación.


“1. (41) Dios va conmigo dondequiera que yo voy.”

“¿Cómo puedo estar solo cuando Dios está siempre conmigo?” Este es un cuestionamiento a nuestra falsa creencia de sentirnos solos, incompletos y carentes. Como Hijos de Dios somos plenos e íntegros, pues realmente estamos en Dios. Es el ego el que nos hace creer  que nos sentimos solos, huérfanos y desamparados. No estamos solos, pues somos Uno con el Padre, pero nuestro ego, nuestro “yo individual” se cree separado de todo, empezando por Dios.

“¿Cómo puedo dudar o sentirme inseguro cuando en Él mora la perfecta certeza?” El miedo, la incertidumbre y la duda son  características del ego, la perfecta certeza es una de las cualidades de Dios. Si aceptáramos lo que somos, nuestra verdadera realidad, no tendríamos miedo, no estaríamos inseguros, pues viviríamos en la absoluta certeza de que moramos en Dios. Pero no nos lo creemos, nuestra “verdad” ilusoria es la separación y consideramos este  mundo como hostil y peligroso.

“¿Cómo puede haber algo que me pueda perturbar cuando Él mora en mí en paz absoluta?”  La paz absoluta es mucho más que la ausencia de guerras y conflictos, es un estado de plenitud, bienestar y gozo ilimitado. Si moro en la perfecta paz, nada me podría perturbar, pues vivo dentro del Amor  perfecto.

Con sus preguntas, la lección cuestiona nuestras dudas, nuestros miedos. “¿Cómo puedo sufrir cuando el amor y la dicha me rodean por mediación Suya?” El sufrimiento es el resultado de encontrarme en conflicto conmigo mismo, de sentirme incompleto, carente y vulnerable, lleno de miedos e incertidumbres, de identificarme con el cuerpo y de protegerlo de supuestos ataques o dolores. Si habito en el Amor y la Dicha perfecta, no hay lugar a sufrimiento de ninguna especie, pues reconozco que soy una mente integra, invulnerable y eterna, nada ni nadie me puede hacer daño o sufrir, pues aún soy tal como Dios me creó. “No he de abrigar ninguna ilusión con respecto a mí mismo.” para dejar de sufrir, para ser feliz, debo abandonar toda ilusión de separación, debo volver a unidad de la que siempre he pertenecido.  “Soy perfecto porque Dios va conmigo dondequiera que yo voy.” si reconozco mi origen, si me libero de la esclavitud del ego, si reconozco mi inocencia, si me libero de todo miedo y culpa, lo único que queda es mi perfección, mi Amor ilimitado que me acompaña siempre, no importa el lugar ni la circunstancia.

“2. (42) Dios es mi fortaleza. La visión es Su regalo.”

“Hoy no recurriré a mis propios ojos para ver.”  Esta es una declaración de libertad. Lo que los ojos del cuerpo me muestran son conflictos, enfermedades y muerte. Los ojos del cuerpo dan testimonio de que me separé de mi Padre, y sólo veo miedos y ataques. “Quiero estar dispuesto a dejar de lado la lamentable ilusión de que puedo ver, e intercambiarla por la visión que Dios me da.” si renuncio a darle credibilidad a lo que me muestran los ojos del cuerpo, y decido contemplar el mundo con amor y perdón, habré hecho un intercambio, el mejor intercambio que podría hacer, la visión espiritual, la visión de Cristo, una visión de totalidad y  plenitud, una visión de amor y paz, por lo que me muestran mis míseros ojos físicos. “La visión de Cristo es Su regalo y Él me lo ha dado.” y esa visión me la regaló mi Padre desde el origen de la creación. Cuando elegí separarme, elegí ver lo limitado, lo carente y lo corruptible, pero puedo recordar quien soy, y volver a elegir, pues los regalos de Dios son eternos, Él jamás me los ha quitado. La visión está a un paso del perdón, de las llaves que permiten abrir la puertas que yo mismo había cerrado y volver a casa.

“Hoy me valdré de este regalo de tal forma que este día me ayude a comprender la eternidad.” Desde este mundo de conflictos, miedos y ataques nunca podré comprender la eternidad. Pero si me valgo del regalo de la visión, podré comprender la eternidad, reconocer a mi Padre, reconocerme a mi mismo, y acceder al conocimiento de la totalidad. La única manera de acceder a la visión de Cristo es perdonando lo que no soy para que pueda contemplar lo que Soy.

“3. (43) Dios es mi Fuente. No puedo ver separado de Él.”

“Puedo ver lo que Dios quiere que vea. No puedo ver nada más.” soy uno con mi Padre, por lo tanto, veo como Él ve. Veo lo que pienso, si pienso con Amor, pensaré y veré como mi Padre. “Más allá de Su Voluntad sólo hay ilusiones.” la única realidad es Dios y su Amor. Mas “allá” del Padre están las ilusiones. Mientras me perciba en este mundo solo y separado veré ilusiones, estaré fuera de mi realidad inmortal. “Son éstas las que elijo cuando pienso que puedo ver separado de Él. Son éstas las que elijo cuando trato de ver con los ojos del cuerpo.”  el costo de creer haberme separado de mí Padre, es ver un mundo de ilusiones, un mundo de conflicto y dolor. “No obstante, se me ha dado la visión de Cristo para reemplazarlos. A través de esta visión es como elijo ver.”  La visión, como el perdón y los milagros son una elección. Si elijo el amor, veré con los ojos del amor, si elijo el conflicto veré con los ojos del ego, veré con los ojos del cuerpo, que darán testimonio de mis miedos y culpas.

Pero si elijo el amor y el perdón, todo error puede ser corregido, esa es la función del Espíritu Santo, esa es la función de la Expiación, corregir mis errores. Al aceptar  la Expiación para mi mismo, acepto el regalo de la visión espiritual que mi Padre me dio y regreso a casa perdonando mis errores de percepción.

“4. (44) Dios es la luz en la que veo.”

“No puedo ver en la oscuridad. Dios es la única luz. Por lo tanto, si he de ver, tiene que ser por medio de Él.”  cuando elegí al ego, elegí la oscuridad, y creo que estoy viendo, como les sucedió a los protagonistas del mito de la caverna de Platón. Habían vivido tanto tiempo en la oscuridad de esa cueva, que llegaron a creer que las sombras que se proyectaban eran la luz, y que por lo tanto, veían!! creían ver!!! El resultado es que “He tratado de definir lo que es ver y me he equivocado.” la equivocación me ha costado “dolor, sufrimiento y lágrimas”. “Ahora se me concede poder entender que Dios es la luz en la que veo. Le daré la bienvenida a la visión y al mundo feliz que me mostrará.” una vez que comprendo que Dios es la luz, que puedo ver a través de Él, pues elijo de nuevo, elijo el amor, elijo a Dios y sus regalos, y comenzaré a contemplar el mundo con la visión de Cristo, con la visión del amor y la felicidad.

“5. (45) Dios es la Mente con la que pienso.”

Mi mente verdadera es la que comparto con Dios, por lo tanto, mis pensamientos reales son los que pienso con Dios, lo demás son ilusiones, un simple sueño de separación que nunca ha afectado la eternidad. “No tengo pensamientos que no comparta con Dios. No tengo pensamientos aparte de los Suyos porque no tengo otra mente que la Suya.” si soy una idea en la Mente de Dios, y las ideas no abandonan su Fuente, Entonces mi mente es parte de la de Dios; y  mis pensamientos necesariamente tienen que emerger de la Mente de Dios.  “Puesto que soy parte de Su Mente mis pensamientos son Suyos, y Sus Pensamientos son míos.” la separación nunca ocurrió, jamás podría haber ocurrido, sólo en los sueños de su Hijo, y los sueños, sueños son, pura ilusión y fantasía, eso lo comprobaremos  cuando elegimos despertar.

PRACTICA:

Cinco sesiones de práctica. Lea cada vez la lección completa, incluyendo los comentarios y haz el ejercicio  de cada una de las cinco lecciones de repaso por 2 minutos como mínimo. Igualmente haga repeticiones frecuentes de las ideas del día.

“Dios va conmigo dondequiera que yo voy”

“Dios es mi fortaleza. La visión es Su regalo”

“Dios es mi Fuente. No puedo ver separado de Él”

“Dios es la luz en la que veo”

“Dios es la Mente con la que pienso”

Las instrucciones para la práctica de las lecciones de repaso son sencillas, pero deben hacerse con diligencia. 

“Dedica dos minutos o más a cada sesión de práctica, pensando en la idea y en los comentarios que le siguen después que los hayas leído. Haz esto tan a menudo como te sea posible durante el día. Si una de las cinco ideas te atrae más que las otras, concéntrate en ella. Sin embargo, asegúrate de repasarlas todas una vez más al final del día.” (primer Repaso in-2:3-6)

La idea es interiorizar cada una de las lecciones, identificar cómo se relacionan, ver su lógica secuencial y la coherencia de su metodología y del sistema de pensamiento que nos propone.

Así que lee detenidamente cada lección, el comentario que la acompaña y practica cada una por lo menos durante 2 minutos. Y recuérdalas y úsalas durante el día. Notarás que hay una mayor comprensión y entendimiento de las lecciones. Cada vez adquieren más sentido para ti a medida que las prácticas.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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