LECCIÓN 17

LECCIÓN 17

“No veo cosas neutras.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

No veo cosas neutras, por qué no tengo pensamientos neutros. Mis pensamientos son amorosos o no amorosos. Depende del tipo de pensamiento que elija tener, así será mi experiencia en este mundo. La causa siempre estará en mi mente, el mundo es tan solo un efecto. Si fuera lo contrario, que el mundo que percibimos fuera la causa, entonces nos percibiríamos como víctimas de lo que sucede fuera de nosotros, y estaríamos condenados para siempre, pues no podríamos cambiar nada, seriamos prisioneros de las circunstancias. Así es como  piensa el mundo, Jesús viene a decirnos lo contrario: nuestra mente es la causa, y por lo tanto, podemos cambiar nuestros pensamientos, si lo logramos, podremos ver las cosas de  otra manera, desde el amor y la paz.
“Esta idea es otro paso en el proceso de identificar causa y efecto tal como realmente operan en el mundo.” En estas primeras lecciones el Curso busca que comprendamos lo mejor posible la ley de causa y efecto, esto es fundamental para invertir el sistema de pensamiento del ego, a favor del sistema de pensamiento del Espíritu Santo, el sistema de pensamiento del Amor.

“No ves cosas neutras porque no tienes pensamientos neutros.” Esta lección es una continuidad lógica de la anterior, en la que se nos explica cómo funciona la mente gobernada por el ego. “El pensamiento siempre tiene lugar primero, a pesar de la tentación de creer que es al contrario.”  Si el pensamiento va primero, entonces la causa está en la mente, y lo que vemos es el efecto. Pero en el mundo percibimos al revés, creemos que la causa está en lo que vemos y lo que percibimos es su efecto. “El mundo no piensa de esa manera, pero tú tienes que aprender que así es como piensas tú. De lo contrario, la percepción carecería de causa, y sería ella misma la causa de la realidad. En vista de su naturaleza altamente variable, eso es de todo punto imposible.” Recordemos que la percepción es la forma que vemos las cosas que aparentemente ocurren fuera de nuestra mente, es una interpretación, y esta es muy voluble, muy cambiante, y la Realidad es inmutable, Dios y el Amor nunca cambian, por lo tanto, es imposible que la percepción sea la causa. La causa está en nuestra mente errada, que llena de culpa y miedo,  proyecta sobre el mundo su  película mental, y luego la percibe como ajena a sí misma. Todo ello no es más que una gigantesca ilusión creado por nuestro sueño de separación de nuestra Fuente. Para despertar necesitamos reconocer que somos el soñador, y tomar el control de nuestra mente.

PRACTICA:

Tres o cuatro sesiones de un minuto cada una.

“Al aplicar la idea de hoy mantén los ojos abiertos mientras te dices a ti mismo:”

“No veo cosas neutras porque no tengo pensamientos neutros.”

“Luego mira a tu alrededor, dejando que tu mirada se pose sobre cada cosa que notes el tiempo suficiente para poder decir:”

“No veo un/una _____ neutro/a porque mis pensamientos acerca de _____ no son neutros.”

“Podrías decir, por ejemplo:”

“No veo una pared neutra porque mis pensamientos acerca de las paredes no son neutros.”

“No veo un cuerpo neutro porque mis pensamientos acerca de los cuerpos no son neutros.”

“Como de costumbre, es esencial no hacer distinciones entre lo que crees que es animado o inanimado, agradable o desagradable. Independientemente de lo que puedas creer,”

En la explicación del ejercicio se nos pide aplicarlo a todo lo que vemos sin distinción alguna, la razón que nos presentan es una tesis de gran profundidad metafísica.    “no ves nada que esté realmente vivo o que sea realmente gozoso.” La afirmación nos puede parecer desconcertante, pues en este mundo consideramos vivo cualquier ser biológico, incluido nuestros cuerpos, el Curso nos está diciendo que eso no es vida. El Curso considera sólo vida todo lo que Dios creó a Su semejanza, como espíritu, como mente, eterna, libre, invulnerable, impregnados de un amor, una paz y una dicha infinita. Todas las formas que parecen estar sujetas al tiempo, que parecen degradarse y morir, no se consideran vida. Y nos explica que “Eso se debe a que todavía no eres consciente de ningún pensamiento realmente verdadero y, por lo tanto, realmente feliz.” Solamente los pensamientos amorosos son reales, son dichosos, y se consideran que tienen vida, en tanto son eternos, esa es la condición de nuestro espíritu, de nuestra mente amorosa. Nada más lo es.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s