LECCIÓN 13

LECCIÓN 13

“Un mundo sin significado engendra temor.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Si bien  esta lección es una continuidad de la anterior, su argumentación es de un profundo contenido metafísico, que puede ser incomprensible para quienes por primera vez hacen el libro de ejercicios y no han estudiado el Texto. Jesús previendo esta situación, nos pide que hagamos la lección y no nos enfrasquemos por ahora en su alcance metafísico, pues todavía somos muy inexpertos en la relación causa y efecto que el ejercicio plantea.

Este mundo se nos presenta como el escenario en que nos hemos separado de Dios, siendo el ego el protagonista, que parece dirigir nuestras vidas. Nuestra mente aparece como dividida entre el miedo y el amor, entre el conflicto y la paz, entre el sufrimiento y la felicidad, entre el ego y el Espíritu Santo. El recuerdo de Dios subyace en nosotros a través del Espíritu Santo, mientras el ego fabrica un mundo ilusorio que opaca y oculta nuestra realidad inmortal. El mundo se nos presenta como un campo de batalla donde Dios y el ego se “desafían”, la palabra aparece en comillas, pues Dios no lucha ni batalla contra nada ni contra nadie, pues Dios no tiene opuestos, pero el ego cree que si está batallando contra Dios. El ego alimenta en nuestra mente los pensamientos de culpa, por habernos separado de Dios, y de miedo a un supuesto castigo divino. El ego fabrica este mundo como su refugio y le da realidad al sueño de separación dándole significado a lo que no existe. Desde la perspectiva del Curso sólo existe Dios y lo que tenga sus atributos de inmortal, omnipresente, omnisciente, amoroso, pacífico, dichoso, pleno, etc. Lo que cambia, muta, se degrada, enferma o parece morir,  lo efímero no tienen los atributos  de Dios, y por lo tanto, no es real. Lo único real en este mundo es la parte de nuestra mente que conserva el recuerdo de Dios, el amor que somos, y eso, y sólo eso tiene significado.
“De hecho, un mundo sin significado es imposible. Lo que no tiene significado no existe. Sin embargo, de eso no se deduce que tú no puedas pensar que percibes algo que no tiene significado. Por el contrario, eres especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.” Metafísicamente hablando un mundo sin significado es imposible, pero el ego pretende darle realidad a este mundo asignándole un significado, por eso percibimos que este mundo tiene significado. Ese es el error perceptual que debemos corregir para conocer nuestra realidad inmortal. Pero el proceso se nos presenta como algo complejo,  “El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados.” pues parecemos estar en medio de un campo de batalla, como si tuviéramos que tomar partido por uno de los dos bandos, y    evidentemente tendremos que elegir: “Representa una situación en la que Dios y el ego se “desafían” entre sí con respecto a cuál de sus respectivos significados ha de escribirse en el espacio vacío que la falta de significado produce.” Nuestra consciencia es el escenario de esta batalla entre la mente errada y la mente correcta, pero como lo proyectamos al mundo, parece que es allí donde se libra dicha batalla, así es como lo percibimos.

“El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que de otro modo el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. Y solamente en esto está en lo cierto.” Si por un momento el ego deja de asignarle significado a este mundo, el vacío generado seria cubierto inmediatamente por el amor. De ahí que “Es esencial, por lo tanto, que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y a aceptarlo sin temor.” reconocer la irrealidad de este mundo sin que nos produzca temor es el propósito de este ejercicio.

“Si tienes miedo, no podrás por menos que dotar al mundo con atributos que no posee y abarrotarlo con imágenes que no existen.” El ego fabrica contrario a cómo crea el amor. Mientras el amor crea estados de paz, dicha y plenitud, el miedo crea enemigos, conflictos y sufrimiento. “Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como deben serlo también para ti que te equiparas con él.” Las ilusiones del ego son mecanismos de defensa contra Dios y contra el amor, que se expresan en nuestra vida cotidiana como conflictos, carencias, culpas, miedos y ataques. El trasfondo de todo ello reside en nuestra creencia que nos separamos de Dios.

PRACTICA:

Tres o cuatro sesiones de un minuto de duración. Se hará un poco distinta a las anteriores, iniciamos desde nuestro interior, la aplicamos al exterior y volvemos a nuestro interior.

1. Primer paso:

“Repite la idea de hoy para tus adentros con los ojos cerrados.”

“Un mundo sin significado engendra temor.”

2. Segundo paso:

“Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:”

“Estoy contemplando un mundo que no tiene significado.”

“Repite esta afirmación para tus adentros mientras miras a tu alrededor.”

3. Tercer paso:

“Luego cierra los ojos y concluye con:”

“Un mundo que no tiene significado engendra temor porque creo que estoy compitiendo con Dios.”

La última parte del  ejercicio nos puede parecer un despropósito, de ahí que Jesús nos haga las siguientes sugerencias:

“Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, de una forma u otra, a esta última afirmación. Sea cual fuere la forma en que esta resistencia se manifieste, recuerda que en realidad tienes miedo de esa clase de pensamiento debido a la “venganza” del “enemigo”.”

Jesús parte del presupuesto de nuestra incredulidad, más sin embargo, nos pide observar cualquier temor resultante: “No se espera que a estas alturas creas esta afirmación, y probablemente la descartarás por considerarla absurda. Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.”

Nos advierte que este es un ejercicio introductorio, para otros donde seguiremos trabajando la ley de causa y efecto, pues su alcance metafísico todavía no alcanzamos a vislumbrarlo: “Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún no puedes reconocer por ser todavía muy inexperto.”

Por último, una cuidadosa sugerencia, hagamos el ejercicio, y no nos enfrasquemos con la idea que estamos compitiendo con Dios, todavía nos falta un recorrido, para que comprendamos que el miedo a un supuesto castigo de Dios, es lo que nos tiene atrapados en las garras del ego. “No te enfrasques en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las sesiones de práctica. Eso es suficiente por ahora.”

Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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