LECCIÓN 12

LECCIÓN 12

“Estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

La clave de esta lección es que “La verdad te disgusta.” El estar disgustado con algo, implica que creemos saber la causa del disgusto, en este caso ver un mundo que no tiene significado, es aceptar que este mundo no existe, y que toda la película mental que me había inventado sobre el mundo no existe.

Esta es una lección que nos cuesta mucho entenderla y practicarla. Pues si entendemos su profundo significado metafísico, nos inquietaríamos bastante, al reconocer que este mundo no tiene significado, pero también que mi yo individual, mi yo separado de la Fuente, también carece de significado. El ego puede aceptar cualquier cosa menos que le digan que no tenga significado, menos que se le digan que no existe, menos dejar de pensar que es un ser único y especial. Esta es una lección sobre nuestras resistencias a aceptar la verdad que somos.

Jesús nos dice que esta lección  “contiene la corrección de una importante distorsión perceptual.” y esa distorsión perceptual es la creencia que el mundo tiene significado. “Piensas que lo que te disgusta es un mundo aterrador o un mundo triste; un mundo violento o un mundo demente. Todos esos atributos se los otorgas tú. El mundo de por sí no tiene significado.” Esta afirmación nos puede parecer aterradora, pues si el mundo no tiene significado, entonces yo tampoco lo tengo. Así que nos disgustamos que nos digan que el  mundo no existe, nos disgustamos por situaciones que no existen, por conflictos que no existen. La inexistencia de las cosas cuestiona nuestra propia existencia.

PERMITIR QUE LA VERDAD ESCRIBA EL SIGNIFICADO:

Lo que el Curso pretende enseñarnos es que lo que carece de significado, no es bueno ni malo, simplemente no existe. Pero el ego existe en la medida que le otorga algún significado a las cosas. En la medida que le asignamos un significado a las cosas el mundo pareciera existir. “Lo que carece de significado no es ni bueno ni malo. ¿Por qué, entonces, habría de disgustarte un mundo que no tiene significado?” Nos disgusta reconocer que nuestro yo individual no es real, es ilusorio, no existe. De ahí nuestra obsesión por asignarle un significado a este mundo y a todas las cosas que parecen integrarlo, pues de esta manera hemos fabricado nuestra  “realidad”. Que ahora venga alguien a decirme que el mundo en que creo vivir no existe, que no tiene significado, pues me saca de quicio, ni más ni menos. Más Jesús insiste: “Si pudieras aceptar al mundo como algo que carece de significado y dejar que en lugar de lo que tú crees la verdad se escribiera en él por ti, ello te llenaría de una felicidad indescriptible.” Esta es otra manera de decirnos que no interfiramos con la verdad, cubriéndola con nuestras interpretaciones, no hagamos juicios, no le asignemos significado a lo que no lo tiene, y dejemos que el Espíritu Santo nos muestre lo que verdaderamente tiene significado, o sea, Dios y todos sus atributos. Dejemos que el Amor escriba el significado, ello nos  “llenaría de una felicidad indescriptible.” Si queremos ser felices, debemos renunciar a juzgar, a asignar nuestras interpretaciones sobre el mundo, y dejar que el amor le asigne el significado a lo que verdaderamente lo tiene. Pero hacemos exactamente lo contrario: “Pero precisamente porque carece de significado te sientes impulsado a escribir en él lo que tú quisieras que fuese. Eso es lo que ves en él. Eso es lo que en verdad no tiene significado.” No resistimos ver una pizarra en blanco, sentimos un impulso a escribir en ella, en asignarle algún significado, lo mismo nos sucede con el silencio, no lo soportamos.

Más allá de nuestras interpretaciones, más allá de nuestros juicios, más allá de nuestros falsos significados, está la verdad, “Bajo tus palabras está escrita la Palabra de Dios.  La verdad te disgusta ahora, pero cuando tus palabras hayan sido borradas, verás la Suya. Ese es, en última instancia, el propósito de estos ejercicios.” Sólo hay una manera de borrar nuestras palabras, nuestros juicios, nuestras proyecciones, y ésa manera se llama perdón, bajo la guía amorosa del Espíritu Santo, veremos las palabras de Dios. Y ese es el propósito de este Curso.

PRACTICA:

Tres o  cuatro sesiones de un minuto a lo largo del día. Suspende los ejercicios si experimentas alguna tensión.
Fíjense en la cuidadosa metodología de Jesús, nada debe hacerse de manera forzada, pues incrementa la resistencia del ego.

“Estos ejercicios deben hacerse con los ojos abiertos. Mira a tu alrededor, está vez muy lentamente. Trata de seguir un ritmo tal, que el lento pasar de tu mirada de una cosa a otra sea a intervalos de tiempo bastante similares. No permitas que el lapso de tiempo empleado para pasar de una cosa a otra sea ostensiblemente más corto o más largo; trata, en cambio, de mantener un compás medido y parejo a lo largo de todo el ejercicio. Lo que veas no importa. Te enseñas esto a medida que le prestas la misma atención y le dedicas el mismo tiempo a cualquier cosa sobre la que tu mirada se pose.”

“Éste es uno de los pasos iniciales en el proceso de aprender a conferirles a todas las cosas el mismo valor.” a lo que consideramos bueno o malo, a todo lo que hace parte de este mundo dual, de este mundo de opuestos.

“A medida que mires a tu alrededor, di para tus adentros:”

“Creo ver un mundo temible, un mundo hostil, un mundo peligroso, un mundo triste, un mundo perverso, un mundo enloquecido, y así sucesivamente, usando cualquier término descriptivo que se te ocurra.”

LO BUENO Y LO MALO ES PARTE DE LOS OPUESTOS:

“Si se te ocurren términos que parecen ser positivos en vez de negativos, inclúyelos también.  Podrías pensar, por ejemplo, en “un mundo bueno” o en “un mundo agradable”. Si se te ocurren términos de esa índole úsalos junto con los demás. Es posible que aún no entiendas por qué esos adjetivos “buenos” forman parte de estos ejercicios, pero recuerda que un “mundo bueno” implica uno “malo”, y uno “agradable”, uno “desagradable”.”

“Todos los términos que te vengan a la mente son adecuados para los ejercicios de hoy.  Su aparente valor no importa.”

“Al aplicar la idea de hoy, asegúrate de no alterar la duración de los intervalos de tiempo entre lo que piensas que es agradable y lo que piensas que es desagradable. Para los efectos de estos ejercicios, no hay diferencia alguna entre una cosa y otra. Al final de la sesión de práctica, añade:”

“Pero estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado.”

Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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