LECCIONES FINALES Introducción

LECCIONES FINALES

Introducción

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

“En nuestras lecciones finales utilizaremos la mínima cantidad de palabras posible. Tan sólo las utilizaremos al principio de nuestras prácticas, y únicamente para que nos recuerden que lo que buscamos es ir más allá de ellas.” La experiencia de Dios no se puede describir con palabras que son símbolos de comunicación que nosotros nos inventamos en este mundo. En el estado del Cielo la comunicación es mental. No existen las palabras ni los sonidos que son  caracterismos de este mundo.

Si recapitulamos el libro del Texto, es bastante extenso, 750 páginas, con una explicación detallada del sistema de pensamiento del ego y un análisis detallado de los efectos que el ego tiene sobre nuestra mente, así como la manera de liberarnos del ego a través del sistema de pensamiento del Espíritu Santo, siendo el perdón y los milagros el camino que nos ayudaran a despertar del sueño de separación.

El libro de ejercicios, en su primera parte tiene lecciones cuya explicación podían ser de tres páginas. A partir de la segunda parte (lección 221 en adelante), las lecciones se van haciendo más cortas, media página en promedio, después de la lección 351 se suprimen los comentarios, y sólo queda la idea y la oración del día. Y de esta manera llegamos a las lecciones finales de la 361 a la 365. A partir de la lección 361, sólo queda la idea del día que se funde con un recordatorio de que el Amor siempre está a nuestro lado, solo tenemos que dejarnos guiar por Él y confiar que siempre responderá nuestras preguntas. Y junto con el perdón esa debe ser nuestra práctica diaria de hoy en adelante, mientras creamos  estar en este mundo.

Las palabras se utilizan cada vez menos para dar lugar a la experiencia que es el propósito del Curso. El análisis es sustituido por la contemplación. El juicio por la observación y el descarte del mismo. La palabra y la acción por la quietud y el silencio. El mundo que veíamos con los órganos de los sentidos, es sustituido por la visión de Cristo, la visión espiritual del amor.  Al aquietar la mente emerge el amor, la paz y la dicha de Ser.

“Dirijámonos a Aquel que nos guía en nuestro camino y que imparte seguridad a nuestros pasos. En Sus manos dejamos estas lecciones, y de aquí en adelante le entregamos también nuestras vidas.” Pasamos de escuchar al ego a escuchar al Espíritu Santo. Hacer este tránsito de una mente dividida por la culpa, el miedo y el ataque, a una mente unificada por el amor y la paz, es el propósito de este Curso. Si hicimos bien los 360 ejercicios realizados hasta hoy, entonces el paso final, es renunciar a pensar o decidir por nuestra cuenta (ego), y dejar todo en manos del Espíritu Santo, esto es renunciar a nuestro yo individual, para integrarnos a la unidad con todo lo creado por Dios.

“Pues no queremos volver a creer en el pecado, que fue lo que hizo que el mundo pareciese un lugar feo e inseguro, hostil y destructor, peligroso desde cualquier punto de vista, y traicionero más allá de cualquier esperanza de poder tener confianza o de escapar del dolor.” perdonar es deshacer todas nuestras falsas creencias, y entre ellas, la principal, la creencia en el pecado, la creencia que nos hemos separado de Dios y lo hemos ofendido, lo que dio lugar a la culpa y el miedo, y a todos los conflictos y carencias que creímos experimentar.

“El suyo es el único camino para hallar la paz que Dios nos ha dado. Su camino es el que todo el mundo tiene que recorrer al final, pues éste es el final que Dios Mismo dispuso.” El camino de amor y perdón que nos enseña el Espíritu Santo nos conducirá a la paz de Dios, este camino lo recorremos todos, en algún momento, pues es el camino que Dios estableció, iniciar, recorrer y culminar este camino solo va a depender de nuestra decisión, de nuestra voluntad de ver las cosas de otra manera, de elegir el amor en lugar del miedo y el sufrimiento.

“En el sueño del tiempo este final parece ser algo muy remoto. Sin embargo, en verdad ya está aquí, como un amable guía que nos indica qué camino tomar. Marchemos juntos por el camino que la verdad nos señala. Y seamos los líderes de los muchos hermanos que andan en busca del camino, pero que no lo encuentran.” Quizás creamos que este recorrido sea muy largo, pero el tiempo es tan ilusorio como este mundo y desaparecerá cuando decidimos perdonar. El no tiempo ya está aquí, con el instante santo, en la quietud de nuestras mentes yace el recuerdo de nuestra eternidad. Así que marchemos juntos con el Espíritu Santo, y seamos líderes con nuestro ejemplo de amor y perdón para todos aquellos hermanos que todavía no han iniciado este camino.

“Consagremos nuestras mentes a este propósito, poniendo todos nuestros pensamientos al servicio de la salvación. La meta que se nos ha asignado es la de perdonar al mundo. Ésa es la función que Dios nos ha encomendado. Y lo que buscamos es el final del sueño, no como nosotros queremos que dicho final sea, sino como lo quiere Dios. Pues no podremos sino reconocer que todo aquello que perdonamos es parte de Dios Mismo. Y así, Su recuerdo se reinstaurará en nosotros completamente y en su totalidad.”  No olvidemos que nuestra única función en este mundo es perdonar, y la continuaremos haciendo después de terminar el libro de ejercicios, pues con el perdón despertaremos del sueño de separación,  y  se nos restaura el recuerdo de Dios. Despertaremos cómo Dios ha dispuesto, no como nosotros creemos que deba ser, de ahí la importancia de dejarnos guiar en todo momento por el Espíritu Santo.


“Nuestra función es recordarlo a Él aquí en la tierra, tal como se nos ha dado ser Su Propia compleción en la realidad. No nos olvidemos, por lo tanto, de que nuestro objetivo es uno que compartimos, pues en ese recordar es donde radica el recuerdo de Dios y lo que nos señala el camino que conduce hasta Él y hasta el Remanso de Su paz.” Nuestro propósito aquí en la tierra es recordar a Dios, así como nuestro propósito en el Cielo es completarlo y crear como Él lo hace. Y este es un propósito que compartimos, pues la salvación es una empresa conjunta, pues somos parte de una unicidad todo abarcante. “¿Cómo no vamos a perdonar a nuestro hermano, que es quien nos puede ofrecer esto? Él es el camino, la verdad y la vida que nos muestra el sendero. En él reside la salvación, que se nos ofrece a través del perdón que le concedemos.” Sólo perdonando voy a reconocer a mis hermanos y me voy uniendo a ellos, y de esta manera nos convertirnos en el camino, la verdad y la vida, que nos señalan el sendero de la salvación.

“No terminaremos este año sin el regalo que nuestro Padre le prometió a Su santo Hijo. Hemos sido perdonados. Y nos encontramos a salvo de toda la ira que le atribuíamos a Dios y que después descubrimos no era más que un sueño. Se nos ha restituido la cordura, en la que comprendemos que la ira es una locura, el ataque algo demente y la venganza una mera fantasía pueril. Nos hemos salvado de la ira porque nos dimos cuenta de que estábamos equivocados. Eso es todo. ¿Y se encolerizaría un padre con su hijo porque éste no hubiese comprendido la verdad?” Al perdonar nos damos cuenta que no existe la tal ira de Dios, que no era otra cosa sino la proyección de nuestras culpas, el perdón sana nuestras mentes de tal locura, nos despierta de este sueño, corrigiendo nuestros errores y restableciendo la verdad de nuestro amor.

“Venimos a Dios y con honestidad le decimos que no habíamos entendido, y le pedimos que nos ayude a aprender Sus lecciones a través de la Voz del Maestro que Él Mismo nos dio. ¿E iba Dios acaso a hacerle daño a Su Hijo? ¿O bien se apresuraría a contestar de inmediato, diciendo: “Este es Mi Hijo, y todo lo que tengo le pertenece”? Ten por seguro que así es como responderá, pues éstas son Sus Propias Palabras para ti. Y nadie podrá jamás tener más que esto, pues en esas Palabras yace todo lo que existe y todo lo que jamás existirá por los siglos de los siglos, así como en la eternidad.” El único juicio que Dios puede emitir sobre nosotros es que somos Su Hijo bien amado, por siempre inocente e impecable, y por siempre unido a Su Padre, al que nos da su bienvenida como el hijo prodigo que regresa a casa, que es recibido con júbilo de un viaje a ninguna parte, pues no hay ninguna otra parte más allá del Amor y la Paz de Dios.

Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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