LECCIÓN 360

LECCIÓN 360

“Que la paz sea conmigo, el santo Hijo de Dios. Que la paz sea con mi hermano, que es uno conmigo. Y que a través nuestro, el mundo sea bendecido con paz.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Si observamos las últimas lecciones tienen como tema central la paz, y la unicidad de la Creación. Proclamo y reconozco la paz que reside en mi por ser  el santo Hijo de Dios. Al reconocer y aceptar mi impecabilidad y mi inocencia, esta se traduce necesariamente en paz, que es la condición de Dios y Su Creación. En este mundo  solo llegamos a la paz a través del perdón. Al sanar las relaciones con mis hermanos, al reconocer y aceptar que todos somos uno, somos el santo Hijo de Dios,  la misma paz que Dios me ha dado la comparto, de esta manera bendecimos al mundo.

ORACIÓN DEL DIA:

“Padre, Tu paz es lo que quiero dar, al haberla recibido de Ti. Yo soy Tu Hijo, eternamente como Tú me creaste, pues los Grandes Rayos permanecen en mí por siempre serenos e imperturbables. Quiero llegar a ellos en silencio y con certeza, pues en ninguna otra parte se puede hallar certeza. Que la paz sea conmigo, así como con el mundo. En la santidad fuimos creados y en la santidad seguimos. En Tu Hijo, al igual que en Ti, no hay mancha alguna de pecado. Y con este pensamiento decimos felizmente “Amén”.”

Dios nos creó santos e impecables, esa es nuestra condición eterna, eso no ha cambiado nunca, así nosotros en nuestro loco sueño de separación lo hayamos pensado. El milagro del perdón nos despierta a nuestra realidad inmortal, y podremos volver a ver los grandes rayos de la Creación, la luz del Cristo en mi,  cuya chispa el Espíritu Santo mantuvo viva en mi mientras creía errar por un mundo extraño y caótico. Aquietamos nuestra mente y corazón y en silencio contemplamos la  luz que siempre nos ha habitado.
Gracias Padre, por Tus bendiciones y por Tu infinito Amor!

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “14. ¿Qué soy?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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