LECCIÓN 357

LECCIÓN 357

“La verdad contesta toda invocación que le hacemos a Dios, respondiendo en primer lugar con milagros, y retornando luego a nosotros para ser ella misma.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Metafísicamente hablando la verdad es Dios y sus atributos en el estado del Cielo, como el Amor, la paz, la dicha, la eternidad, la invulnerabilidad, la abundancia ilimitada, etc. La verdad es inmutable, no está sujeta a cambios ni modificaciones, siempre es.
En este mundo regido por la percepción no podemos ver directamente la verdad, pero podemos ver un reflejo de ella a través del perdón, que va liberando nuestras mentes del velo de los juicios, las condenas y los ataques. Para ello debemos invocar a Dios y a Su Amor, y la Voz que habla por Dios, responderá todo llamado con los milagros que corrigen nuestra falsa percepción, que tenemos respecto a nuestros hermanos y respecto a nosotros mismos. Ese es el rol del Espíritu Santo restablecer la verdad de lo que somos.
El camino que nos conduce a Dios pasa primero por ver la inocencia y la impecabilidad de todos mis hermanos para así poder ver mi propia inocencia e impecabilidad. Ese es el significado de la afirmación que  mi hermano es mi salvador, pues me mostrará lo que aún debo perdonar en mi.
Si elijo perdonar todas mis relaciones, los milagros corregirán mis errores de percepción y me irán mostrando la verdad de lo que soy. Esto solo lo podemos hacer de la mano del Espíritu Santo, pues  cuenta con  el conocimiento para ello, la visión de la totalidad amorosa de la que carecemos nosotros en este mundo, ese es el camino que nos conduce a la libertad y a la verdad. Es el camino de ver solo amor, belleza y apreciación en todo lo que contemplemos, es lo que el Curso llama la visión de Cristo, la visión del amor. Y esta la logramos solo a través del perdón, entregándole al Espíritu Santo todo lo que no somos, para que la verdad de lo que somos aflore radiante en nuestros corazones. Esos son los milagros.

ORACIÓN DEL DIA:

“El perdón -el reflejo de la verdad- me enseña cómo ofrecer milagros y así escapar de la prisión en la que creo vivir. Tu santo Hijo me es señalado, primero en mi hermano, y después en mí. Tu Voz me enseña con gran paciencia a oír Tu Palabra y a dar tal como recibo. Y conforme contemplo a Tu Hijo hoy, oigo Tu Voz indicándome la manera de llegar a Ti, tal como Tú dispusiste que ésta debía ser:”

Todo el Curso de Milagros se puede resumir en la siguiente frase:

“Contempla su impecabilidad y sé curado”

Si soy capaz de ver la impecabilidad, la inocencia de todos mis hermanos, y repito, de TODOS mis hermanos, me habré curado, me habré salvado, la verdad iluminará mi mente y mi corazón y podré contemplar el Cristo en mi, ese es el camino de regreso a casa, el más rápido y certero, uniendo lo que creía separado, uniéndome a la totalidad de lo que creí haberme separado, contemplando en todo y en todos el amor que soy.  Cuando contemplo el Amor de Dios en todos mis hermanos, el Amor de Dios me contemplará a mi, pues en ese momento me doy cuenta que Dios siempre me ha habitado, pese a mi locura de pensar que me había alejado de mi propia realidad inmortal.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “14. ¿Qué soy?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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