LECCIÓN 353

LECCIÓN 353

«Mis ojos, mi boca, mis manos y mis pies tienen hoy un solo propósito: estar al servicio de Cristo a fin de que Él pueda utilizarlos para bendecir al mundo con milagros.»

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

En este mundo nada es nuestro, pues este mundo no es nada. Si creemos que algo nos pertenece estamos pensando y actuando desde la lógica del ego. Nuestro único «patrimonio» común en este mundo es el amor y el perdón, y lo ponemos al servicio de todos, pues soy parte del todo.
Cuando hemos comprendido que dar es lo mismo que recibir, que es perdonando como nos perdonamos, que es dando amor como lo recibimos, y que todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy. Entonces procedo a la entrega total de lo que hasta hace poco considerábamos nuestro bien más valioso: el cuerpo. Ya no lo utilizaremos como un instrumento de ataque y separación, sino como un instrumento al servicio del perdón para extender amor. La mejor manera de deshacernos de lo que es nada es ponerlo al servicio de lo que es todo.

«estar al servicio de Cristo» es cumplir la única función que debemos desempeñar en este mundo: perdonar. Es unir mi voluntad a la de mi Padre, poniéndome al servicio de Cristo, mi único y verdadero Ser.

ORACIÓN DEL DÍA:

«Padre, hoy le entrego a Cristo todo lo que es mío para que Él lo utilice de la manera que sea más beneficiosa para el propósito que comparto con Él. Nada es exclusivamente mío, pues Él y yo nos hemos unido en un propósito común. De este modo, el aprendizaje casi ha llegado a su señalado final. Por un tiempo colaboraré con Él en el logro de Su propósito. Luego me fundiré en mi Identidad y reconoceré que Cristo no es sino mi Ser.»

La última parte de la oración nos plantea un tema de mucha importancia. Nuestro propósito final es fundirnos con Cristo, nuestro único Ser, mientras llegamos a esa condición nos ponemos totalmente a disposición de Cristo para bendecir al mundo con milagros.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado «14. ¿Qué soy?» Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea y la oración del día, y si logras memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

«Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.» (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones
💝🙏💝
Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

2 respuestas a “LECCIÓN 353

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