LECCIÓN 350

LECCIÓN 350

“Los milagros son un reflejo del eterno Amor de Dios. Ofrecerlos es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar al mundo.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

En este mundo ilusorio no podemos experimentar de forma directa el Amor de Dios, pues este mundo sólo existe en nuestros sueños de separación. Pero lo que sí recibimos es un reflejo de Su Amor por medio de los milagros, a través del recuerdo que nos trae el Espíritu Santo. Ofrecer milagros es una forma de recordar a Dios, y cuando recordamos a Dios, recordamos quienes en verdad somos.

ORACIÓN DEL DIA:

“Lo que perdonamos se vuelve parte de nosotros, tal como nos percibimos a nosotros mismos. Tal como tú creaste a Tu Hijo, él encierra dentro de sí todas las cosas. El que yo Te pueda recordar depende de que lo perdone a él. Lo que él es no se ve afectado por sus pensamientos. Pero lo que contempla es el resultado directo de ellos. Así pues, Padre mío; quiero ampararme en Ti. Sólo Tu recuerdo me liberará. Y sólo perdonando puedo aprender a dejar que Tu recuerdo vuelva a mí, y á ofrecérselo al mundo con agradecimiento.”

Cada hermano encierra dentro de sí las cualidades con las que Dios lo creó, Lo que mi hermano en verdad es, su realidad inmortal de luz y amor, no se ve afectado por lo que él piense en este mundo, no se ve afectado por sus errores de percepción, sigue siendo un Ser de luz y amor.  Cuando lo perdono, lograré verlo en su realidad inmutable, y a la vez, podré contemplarme como en verdad Soy. Esto es lo que quiere decir la frase “Lo que perdonamos se vuelve parte de nosotros” cuando perdono me vuelvo uno con mi hermano, me doy cuenta que somos uno.

“Y a medida que hagamos acopio de Sus milagros, estaremos en verdad agradecidos. Pues conforme lo recordemos, Su Hijo nos será restituido en la realidad del Amor.”
El perdón no sólo sana mi mente y mis relaciones, sino que me ayuda a recordar a Dios y regresar a Él, y de esa manera se restaura el Amor en mi.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “13. ¿Qué es un milagro?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.”  (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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