LECCIÓN 346

LECCIÓN 346

“Hoy me envuelve la paz de Dios, y me olvido de todo excepto de Su Amor.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Los milagros corrigen todo lo que me impide recordar el Amor de Dios, una vez logrado, me envuelve la paz de Dios. El perdón me conduce a olvidarme de todo en este mundo y solo a recordar el Amor de Dios, a soltar el pasado y vivir un presente de paz y felicidad.

La lección nos plantea un propósito, que para nosotros podría ser un verdadero desafío, se trata de pasar todo el día  pensando solo en el Amor de Dios, y olvidarme de todo lo demás que no sea Su Amor, mantener mi mente en una  consciencia plena del momento presente, haciendo a un lado al tiempo, y permitiendo que la eternidad inunde todo mi Ser. Permanecer en mi mente recta todo el día, y permitir que la paz de Dios me envuelva completamente.
Este es el propósito que Jesús  nos plantea para el día de hoy. Estamos dispuestos a cumplirlo? Dudaremos qué lo vamos a lograr? Si sentimos que fallamos por un momento, intentaremos perdonar y perseverar en  tener un día de total amor y total paz? Cada cual debe dar respuesta a lo largo del día si cumplió o no está meta, o que tanto la cumplió, y que le falta para perdonar y llegar al maravilloso momento  en que puedas decir, “lo logré!!” gracias Padre por tu Amor y Tu paz.

ORACIÓN DEL DIA:

“Padre, al despertar hoy los milagros corrigen mi percepción de todas las cosas. Y así comienza el día que voy a compartir Contigo tal como compartiré la eternidad, pues el tiempo se ha hecho a un lado hoy. No ando en pos de cosas temporales, por lo tanto, ni siquiera las veré. Lo que hoy busco trasciende todas las leyes del tiempo, así como las cosas que se perciben en él. Quiero olvidarme de todo excepto de Tu Amor. Quiero morar en Ti y no saber nada de ninguna otra ley que no sea Tu ley del amor. Quiero encontrar la paz que Tú creaste para Tu Hijo, y olvidarme, conforme contemplo Tu gloria y la mía, de todos los absurdos juguetes que fabriqué.”

No andar  “en pos de cosas temporales,”  y ni siquiera verlas a lo largo del día, implica un estado de consciencia muy elevado en la que sólo está presente el amor de Dios y no veo nada más, no siento nada más, no escucho nada más, pues el Amor y la paz de Dios inunda todo mi Ser, y nada de este mundo lo puede afectar, sería algo así como haber traído el Cielo a este mundo y elevarme hacia el Cielo en un estado de perfecta santidad. La lección parte del presupuesto que ya lo hemos logrado, pues no duda que lo lograremos, solo nosotros con nuestras dudas e incertidumbres podríamos pensar que no lo vamos a lograr, de ser así, nos indicaría que todavía nos quedan cosas por perdonar y milagros por obrar. 

Hoy nos propondremos pasar todo el día solo con Dios y nada más con Dios, me olvido de todo lo que no sea el Amor de Dios, me dejo envolver por Su paz, “Y al llegar la noche; recordaremos únicamente la paz de Dios. Pues hoy veremos qué clase de paz es la nuestra, cuando nos olvidamos de todo excepto del Amor de Dios.” Si permitimos que solo el Amor de Dios inunde mi corazón, mi mente, mi consciencia, todo mi Ser, podremos experimentar la paz de Dios, una paz que sobrepasa todo entendimiento, una paz de total plenitud y gozo infinito. Al llegar la noche, expresaremos nuestro canto de Amor y gratitud a nuestro Padre que siempre ha estado con nosotros, así nosotros hayamos pensado que nos habíamos alejado de Él.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “13. ¿Qué es un milagro?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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