LECCIÓN 340


LECCIÓN 340

“Hoy puedo liberarme de todo sufrimiento.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Liberarse de todo sufrimiento no es cualquier logro. Para algunas tradiciones espirituales es el principal logro. El sufrimiento es un tema central del budismo. A tal punto que consideran la iluminación como la total ausencia de sufrimiento.  La palabra Nirvana define para el budismo el logro final consistente en la liberación de los deseos, del sufrimiento, la conciencia individual y el ciclo de reencarnaciones.

Para Un Curso de Milagros la liberación del sufrimiento es muy importante pero no es la meta final. La meta es la paz a la que llegamos una vez eliminamos  la culpa y el miedo,  a través del mecanismo del perdón, que  libera al amor de todos los obstáculos que nos impedían experimentarlo, en ese proceso también nos liberamos de todo sufrimiento. Lograrlo es motivo de júbilo.

ORACIÓN DEL DIA:

“Padre te doy las gracias por el día de hoy y por la libertad que estoy seguro me ha de brindar. Hoy es un día santo, pues hoy Tu Hijo será redimido. Su sufrimiento ha terminado. Pues él oirá Tu Voz exhortándole a que busque la visión de Cristo a través del perdón y se libere para siempre de todo sufrimiento. Gracias por el día de hoy, Padre mío. Vine a este mundo sólo para llegar a tener este día, así como la alegría y libertad que encierra para Tu santo Hijo y para el mundo que él fabricó, el cual hoy se libera junto con él.”

Mas sin embargo, en esta lección, se equipara la liberación del sufrimiento como la meta final, “Vine a este mundo sólo para llegar a tener este día” y esto se logra buscando  “la visión de Cristo a través del perdón” cuando elegimos escuchar solo a la Voz que habla por Dios guiarnos en todo momento. Al hacerlo, el resultado es la liberación de todo sufrimiento. De ahí que hoy es un día santo, motivo de jubilo: “¡Regocíjate hoy! ¡Regocíjate! Hoy no hay cabida para nada que no sea alegría y agradecimiento. Nuestro Padre ha redimido a Su Hijo en este día.”

Nos encontramos en las lecciones finales, si las hemos practicado lo mejor posible, si hemos realizado bien nuestro trabajo de perdón, y buscamos aquietarnos mañana y noche y en nuestro silencio interior buscamos escuchar la Voz de Dios y seguir Su amorosa guía, el resultado inevitable es que nos liberemos de todo sufrimiento, y despertemos en el corazón de Dios, “Ni uno solo de nosotros dejará de salvarse hoy. No habrá nadie que no esté a salvo del miedo ni nadie a quien el Padre no acoja en Su regazo, despierto ahora en el Cielo, en el Corazón del Amor.” Aquí no sólo se está refiriendo a mí liberación individual sino también a la liberación del mundo que  fabricamos, de ahí la afirmación, “Ni uno solo de nosotros dejará de salvarse hoy. No habrá nadie que no esté a salvo” Esta lección nos anuncia el fin del mundo del sufrimiento y nuestro retorno definitivo a Dios, un estado de dicha infinita. Alegrémonos por haber elegido el amor y que este haya contestado nuestro llamado. Gracias Padre por tu infinita bondad!!

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “12. ¿Qué es el ego?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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