LECCIÓN 339

LECCIÓN 339

”Se me concederá todo lo que pida.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Si la  idea hoy se nos presentara en las primeras lecciones, lo más seguro es que lanzaríamos el libro al cesto de la basura, pues nos parecería injustificable que nos digan que todas las experiencias de dolor, enfermedad, sufrimiento, conflictos, carencias, que hemos tenido a lo largo de nuestras vidas, fue lo que pedimos y se nos concedió tal como lo pedimos.  Incluso a estas alturas de las lecciones finales, nos puede parecer muy confrontador lo que nos plantea esta lección.

«Nadie desea el dolor. Pero puede creer que el dolor es placer. Nadie quiere eludir su felicidad, mas puede creer que la dicha es algo doloroso, amenazante y peligroso.» Esta es una lección que nos muestra el comportamiento paradójico de nuestros egos. Hay un deseo inconsciente de ser tratados injustamente, de sentirnos víctimas de algo o alguien.  Tenemos una percepción equivocada de cómo llegar a ser felices, creemos que tenemos pagar un precio de sacrificio y sufrimiento. Estamos atrapados en la percepción y eso nos lleva a ver y desear emociones y cosas, que creemos nos harán felices, pero que en realidad nos van a generar sufrimiento. Por eso nos parece desconcertante, la afirmación que «No hay nadie que no haya de recibir lo que pida.» mientras no cuestionemos el sistema de pensamiento del ego, mientras no sanemos nuestra mente, lo que pediremos está relacionado con el mundo externo, con la satisfacción del cuerpo, de sus deseos y necesidades, con la obtención de cosas que nos den seguridad económica y material, o con relaciones especiales de amor o de odio, que nos involucra en conflictos o relaciones de dependencia o relaciones de poder, que se basan en la desigualdad con los demás. Todos estos deseos y necesidades nos hacen creer que nuestra felicidad se encuentra afuera, vamos a por ella, y nos estrellamos con conflictos, carencias o resentimientos. «Pero puede estar ciertamente confundido con respecto a lo que quiere y al estado que quiere alcanzar.» Obviamente cuando nos encontramos con el conflicto y el sufrimiento  habrá la tendencia de buscar culpables fuera de nosotros y de evadir nuestra responsabilidad en ello.  Pero si asumimos la responsabilidad por nuestros pensamientos, y los examinamos, los podemos desechar, los podremos perdonar. En caso contrario, «¿Qué podría pedir, pues, que al recibirlo aún lo siguiese deseando? Ha pedido lo que le asustará y le hará sufrir.» eso es lo que nos sucede cuando pensamos y decidimos por nuestra cuenta, cuando pensamos y decidimos en base a los consejos del ego. Y lo que pedimos con el ego es lo que recibimos. Y luego no nos gusta lo que recibimos, y buscamos desesperadamente culpables fuera de nosotros, para descargar nuestra frustración y resentimientos.

Pero cada vez que nos equivocamos con nuestras decisiones, Jesús siempre nos va a decir que elijamos de nuevo, que elijamos a favor del amor y el perdón, y lo que recibiremos será amor, paz y dicha. «Resolvamos hoy pedir lo que realmente deseamos, y sólo eso, de manera que podamos pasar este día libres de temor, y sin confundir el dolor con la alegría o el miedo con el amor.» Debemos discernir entre el amor y el miedo, entre el ego y el Espíritu Santo, si lo hacemos, si decimos escuchar la Voz que habla por Dios, «Se me concederá todo lo que pida.» y lo que recibiremos será todo lo que el amor nos pueda reflejar.

ORACIÓN DEL DIA:

«Padre, Te ofrezco este día. Es un día en el que no haré nada por mi cuenta, sino que tan sólo oiré Tu Voz en todo lo que haga. Y así, Te pediré únicamente lo que Tú me ofreces y aceptaré únicamente los Pensamientos que Tú compartes conmigo.»

No hacer nada por mi cuenta, es no hacer nada en base a la guía o consejos del ego. Es hacernos el propósito de solo escuchar la Voz del Espíritu Santo, la Voz del Amor, y seguir únicamente Sus amorosos consejos, es un Guía que nunca se equivoca y que me conducirá por los caminos de la paz y la felicidad. Al pedir solo amor se me concederá solo amor.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado «12. ¿Qué es el ego?» Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

«Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.» (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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