LECCIÓN 338

LECCIÓN 338

“Sólo mis propios pensamientos pueden afectarme.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección sitúa nuevamente la responsabilidad de la sanación en nosotros mismos. Este es un tema recurrente en el Curso. Cada vez que nos habla de elegir, decidir, libre albedrio, voluntad, cuando nos dice que no hay ninguna amenaza externa, que lo que vemos afuera no es más que nuestra condición interna, una proyección mental que hemos realizado sobre una pantalla que llamamos mundo. Así que el problema y la solución no están afuera, sino adentro en nuestra mente, en nuestros pensamientos. Asumir esa responsabilidad es un paso decisivo en nuestra sanación. “Con este pensamiento basta para dejar que la salvación arribe a todo el mundo. Pues es el pensamiento mediante el cual todo el mundo por fin se libera del miedo.” El mundo son mis pensamientos, cuando me hago responsable de ellos, los reconozco, elijo deshacerme de ellos, me he perdonado, me he liberado del miedo. “Ahora cada uno ha aprendido que nadie puede atemorizarlo, y que nada puede amenazar su seguridad. No tiene enemigos, y está a salvo de todas las cosas externas.” Si me perdono todas mis culpas y miedos, me daré cuenta que no hay ningún amenaza afuera. El perdón me conduce a la impecabilidad, y esta me salvaguarda de todo supuesto peligro.

“Sus pensamientos pueden asustarlo, pero, puesto que son sus propios pensamientos, él tiene el poder de cambiarlos sustituyendo cada pensamiento de miedo por un pensamiento feliz de amor.” La causa de nuestros miedos son nuestros pensamientos de culpa, carencias y ataque. Asumir la responsabilidad de ellos, es la única alternativa real y amorosa para con nosotros mismos, es decidir ser los pilotos de nuestra propia mente, y por lo tanto, conducirla por los terrenos de la paz, el amor, la plenitud y la dicha. Y eso lo logramos a través del perdón.

“Se crucificó a sí mismo. Sin embargo, Dios planeó que Su Hijo bienamado fuese redimido.” Habíamos elegido equivocadamente, habíamos elegido la separación y el conflicto, elegimos el dolor y el sufrimiento, nos habíamos sacrificado a nosotros mismos. Pero nuestro Padre elaboró un plan para ayudarnos a despertar de este sueño de locura: la Expiación a cargo del Espíritu Santo, un Guía infalible y amoroso, pues sólo el Amor puede sanar al amor.

ORACIÓN DEL DIA:

“Padre mío, sólo Tu plan es infalible. Todos los demás fracasarán. Y tendré pensamientos que me asustarán hasta que aprenda que Tú ya me has dado el único Pensamiento que me conduce a la salvación. Sólo mis propios pensamientos fracasarán, y no me llevarán a ninguna parte. Mas el Pensamiento que Tú me diste promete conducirme a mi hogar, porque en él reside la promesa que Tú le hiciste a Tu Hijo.”

Renunciar a tener pensamientos propios, es renunciar a los pensamientos de juicio y ataque del ego. La salvación consiste es acoger únicamente los pensamientos del Espíritu Santo, los pensamientos de amor y perdón.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “12. ¿Qué es el ego?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea y la oración del día, y si logras memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones
💝🙏💝
Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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