LECCIÓN 337

LECCIÓN 337

“Mi impecabilidad me protege de todo daño.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta es una lección centrada en el poder de la impecabilidad, de la fortaleza de la inocencia, y de la corrección del error de creernos separados de nuestro Padre. El plan del Espíritu Santo para deshacer el ego y corregir la creencia en la separación,  es lo que el Curso denomina la Expiación.

“Mi impecabilidad garantiza mi perfecta paz, mi eterna seguridad y mi amor, imperecedero; me mantiene eternamente a salvo de cualquier pensamiento de pérdida y me libera completamente del sufrimiento.” Esto lo logramos cuando perdonemos todas nuestras culpas y miedos, cuando renunciemos a juzgar y condenar, y sólo contemplemos la inocencia  de nuestros hermanos. Si lo logro, “Mi estado sólo puede ser uno de felicidad, pues eso es lo único que se me da.” La felicidad es un estado que nuestro Padre nos dio desde cuando nos creó, ese estado no ha cambiado ni cambiará, la creencia en la separación nos ha llevado a pensar que ese estado ha cambiado, y la “prueba”  de ello son nuestros miedos, conflictos  y sufrimientos. El ego a través de la culpa parece haber nublado nuestra realidad y lo que vemos es este mundo de opuestos y desamor.
“¿Qué debo hacer para saber que todo esto me pertenece?” Esta es una pregunta de recordatorio de todo el recorrido que hemos hecho con las lecciones hasta hoy, algo que el Curso nos ha insistido una y otra vez, aceptar el plan del Espíritu Santo para nuestra salvación, aceptar de manera permanente la guía del Amor en nuestra mente:
“Debo aceptar la Expiación para mí mismo, y nada más.” poner en manos del Espíritu Santo todos mis pensamientos, palabras y acciones y pedirle que decida por mí en todo momento, circunstancia o lugar, no tomar ninguna decisión por mi cuenta y cualquier error que cometa proceder a perdonarlo, entregándoselo al Espíritu Santo.
“Dios ha hecho ya todo lo que se tenía que hacer.” Quiere decir que Dios nos creó perfectos e impecables, y eso no ha cambiado ni cambiará, y para ayudarnos a despertar del sueño de separación creó al Espíritu Santo con el único propósito de ayudarnos a recordar el Amor de Dios en nuestras mentes y guiarnos en el camino de regreso a nuestro Hogar. Dios ya hizo lo que tenía que hacer, ahora nos corresponde a nosotros aceptar Su plan, aceptar la guía del Espíritu Santo, todo depende de mi decisión,  “Y lo que tengo que aprender es a no hacer nada por mi cuenta, pues sólo necesito aceptar mi Ser, mi impecabilidad, la cual se creó para mí y ya es mía, para sentir el Amor de Dios protegiéndome de todo daño, para entender que mi Padre ama a Su Hijo y para saber que soy el Hijo que mi Padre ama.” No tengo que hacer nada por mi cuenta, es hacer todo bajo la guía del Espíritu Santo, bajo la guía del Amor, reconocer mi verdadera identidad, mi Ser impecable e inocente, que vive bajo el manto protector de Dios, de Su fortaleza y su eterna invulnerabilidad, por eso puedo afirmar con la idea de hoy que “Mi impecabilidad me protege de todo daño.” Nada ni nadie puede hacerme daño, pues no existe nada ni nadie que pueda hacerlo, pues lo único que Existe es el Amor, y el Amor sólo sabe de paz, dicha. armonía, plenitud, felicidad y abundancia sin límites. No existe nada más, sólo Dios y Su Hijo danzando eternamente en un canto de Amor y gratitud.

ORACIÓN. DEL DIA:

Padre,  “Tú que me creaste en la impecabilidad no puedes estar equivocado con respecto a lo que soy. Era yo quien estaba equivocado al pensar que había pecado, pero ahora acepto la Expiación para mí mismo. Padre, mi sueño termina ahora. Amén.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “12. ¿Qué es el ego?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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