LECCIÓN 336

LECCIÓN 336

“El perdón me enseña que todas las mentes están unidas.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

El Curso nos dice que no existen pensamientos privados, por la sencilla razón que somos parte de una sola Mente que se cree dividida y fragmentada. El perdón deshace la separación y restablece la unidad.

“El perdón es el medio a través del cual a la percepción le llega su fin.” Lo que nos hace ver como separados y fragmentados es la percepción, con sus respectivos órganos que nos llevan a ver, oír, sentir, oler o degustar formas y objetos que creemos están fuera de nosotros. La percepción nos lleva a ver afuera, el perdón nos lleva a ver adentro. De ahí que el perdón le pone fin a la percepción.

Lo opuesto a la percepción es el conocimiento todo abarcante de la que goza Dios y Su Hijo en el estado del Cielo. Es la visión de la totalidad de la cual goza también el Espíritu Santo, por lo cual puede ayudarnos a trascender las limitaciones de la percepción. “El conocimiento es restituido una vez que la percepción ha sido transformada y ha dado paso enteramente a lo que por siempre ha de estar más allá de su más elevado alcance.” El perdón al transformar la percepción nos despeja el camino para acceder al conocimiento. Al perdonar, nuestra percepción cambia, de una percepción falsa  a una percepción verdadera, y en esas condiciones, “las imágenes y los sonidos tan sólo pueden servir, en el mejor de los casos, para evocar el recuerdo que yace tras todos ellos.” al pasar de la percepción al conocimiento a través del perdón, las imágenes y los sonidos que la percepción me mostraba, serán sólo recuerdos, pues habremos pasado de un mundo ilusorio basado en una percepción falsa, a un mundo real, basado en la percepción verdadera, un mundo feliz y perdonado que nos prepara para acceder al conocimiento, la visión todo abarcante del Amor que compartimos con Dios y todos nuestros hermanos.

“El perdón elimina las distorsiones y revela el altar a la verdad que se hallaba oculto.”  El perdón es como nuestro oftalmólogo interior, (el Espíritu Santo) Quien nos ayuda a ponernos los lentes internos iluminados por la luz del amor, con los que veremos la Verdad de lo que somos, y que el ego nos la ocultaba. “Sus blancas azucenas refulgen en la mente, y la instan a regresar y a mirar en su interior para encontrar lo que en vano ha buscado afuera.” El perdón siempre nos llevara a mirar dentro de nosotros mismos, como la causa de nuestras culpas y proyecciones. Al traer la culpa y los miedos a su origen en nuestra mente, allí las podemos deshacer a través del perdón, en ese momento nos damos cuenta que toda búsqueda externa era inútil, “Pues ahí, y sólo ahí, se restaura la paz interior, al ser la morada de Dios Mismo.” al sanar nuestras mentes de todo pensamiento de conflicto y sufrimiento, lo único que queda es el amor, la paz interior en la que mora Dios Mismo pues no somos más que una extensión de Su Amor.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Que el perdón elimine en la quietud mis sueños de separación y de pecado. Y que entonces pueda mirar, Padre, en mi interior y descubrir que Tu promesa de que en mí no hay pecado es verdad; que Tu Palabra permanece inalterada en mi mente y que Tu Amor reside todavía en mi corazón.”

Para perdonar debemos aquietar nuestra mente, para así poder observar nuestros pensamientos falsos y proceder a soltarlos, entregándoselos al Espíritu Santo para que los deshaga por nosotros, y remplazándolos por el amor que somos, en ese momento constatamos que el Amor de Dios todavía reside en nuestro corazón.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “12. ¿Qué es el ego?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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