LECCIÓN 335

LECCIÓN 335

“Elijo ver la impecabilidad de mi hermano.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Este es el mundo de la percepción y estamos atrapados en ella, percibir de otra manera requiere de ayuda y de la voluntad de ver las cosas de otra manera. En caso contrario, seguiremos siendo esclavizados por nuestras culpas y miedos. De ahí que Jesús nos insista que “Perdonar es una elección.” esa es una decisión que tenemos que tomar día tras día, a lo largo de nuestra vida en este mundo. Elegir siempre el amor en lugar del miedo. Este es un Curso para practicarlo de manera permanente, podemos terminar sus lecciones, y de estudiar sus textos, pero no podemos dejar de perdonar, si dejamos de hacerlo,  el ego recuperara el terreno que había perdido.

“Nunca veo a mi hermano tal como es, pues eso está mucho más allá de la percepción.” Ver a mi hermano tal como es, impecable, inocente, amoroso, está más allá de la percepción, está más allá de nuestros órganos de los sentidos, está más allá de verlo como un cuerpo con sus diversas formas. Requiere que aprendamos a verle con la visión de Cristo, con la visión del amor. “Lo que veo en él es simplemente lo que deseo ver, pues eso es lo que quiero que sea verdad.” Son nuestros deseos los que determinan lo que quiero ver en este mundo, no lo que creo que sucede en el mundo, de ahí que intentar cambiar el mundo, solo nos conduce a seguir en el mundo, atrapados en la percepción. Lo único que debemos hacer es cambiar de mentalidad respecto al mundo, respecto a nosotros mismos.

No respondemos a lo que sucede en el mundo, sino a lo que sucede en nuestra mente, “A eso es a lo único que respondo, por mucho que parezca que es a los acontecimientos externos.” Mientras no perdonemos, estamos gobernados por las leyes de la percepción, que dicen que: “Elijo lo que deseo contemplar, y eso, y sólo eso, es lo que veo.” Así que solo puedo elegir ver con la mente errada o con la mente correcta, con el ego o con el Espíritu Santo, con el miedo o con el amor.

“La impecabilidad de mi hermano me muestra que quiero contemplar la mía propia.” Cuando elijo ver la inocencia de mi hermano, cuando renuncio a juzgarlo, no sólo estoy eligiendo ver la impecabilidad de mi hermano, estoy eligiendo ver la mía, estoy eligiendo sanar mi mente, estoy eligiendo el amor y ver solo a través del amor. “Y la veré, puesto que he decidido ver a mi hermano en la santa luz de su inocencia.” Una vez tomada nuestra decisión de ver solo la inocencia de mi hermano, nada me impedirá verla, pues perdonaré todo aquello que me impedía verla, y el Espíritu Santo responderá inmediatamente a mi deseo de contemplar el amor que somos, que lo veré reflejado en los rostros de mis hermanos.

ORACIÓN DEL DIA:

“¿De qué otro modo podría restituírseme Tu recuerdo, sino viendo la inocencia de mi hermano? Su santidad me recuerda que él fue creado uno conmigo y semejante a mí. En él encuentro mi Ser, y en Tu Hijo encuentro asimismo el recuerdo de Ti.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “12. ¿Qué es el ego?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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