LECCIÓN 332

LECCIÓN 332

“El miedo aprisiona al mundo. El perdón lo libera.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

La emoción que moldea este mundo es la culpa, pero para nuestra percepción no siempre nos parece evidente. La emoción que si nos aparece evidente es el miedo. Esta emerge desde la culpa pero la experimentamos como miedo. Cuando juzgarnos acusamos y condenamos, esta acción se convierte en un ataque, y lo que esperamos inconscientemente es el contraataque, el castigo por nuestras culpas, o por nuestros pecados, si lo percibimos desde alguna creencia religiosa. El mundo existe en mi mente y allí “El ego forja ilusiones.” esas ilusiones las percibimos como miedo, y creemos que el mundo existe aparte de nosotros y que es un mundo amenazante, estamos atrapados por nuestros propios miedos. Pero hay una solución, y esta es “La verdad desvanece sus sueños malvados con el brillo de su fulgor.” reconocer que el miedo no es real, que es una ilusión en nuestras mentes, que es una fabricación falsa y desecharla.

Al miedo no lo enfrentamos con espadas y cañones, no atacamos a nada ni a nadie, nuestra valentía no se mide en términos de agresiones, sino en el simple reconocimiento que “La verdad nunca ataca. Sencillamente es.” Las ilusiones se desvanecen ante la presencia de la verdad, pues la verdad es inalterable, es la “roca” sobre la que reposa nuestra Existencia, “Y por medio de su presencia se retira a la mente de las fantasías, y así ésta despierta a lo real.” La verdad es lo que Dios ha creado y eso no lo puede modificar nuestro ego con sus miedos y culpas, y desde esa certeza  “El perdón invita a esta presencia a que entre, y a que ocupe el lugar que le corresponde en la mente.” El perdón invita a la verdad a que ocupe su lugar en nuestras mentes. El perdón no es más que la convicción que mi Ser reposa sobre la verdad y desde allí contempla las ilusiones, les sonríe desde nuestra fortaleza interior y dice: ”eso no soy yo, eso no es mi verdadero Ser, es una invención, no es real y lo suelto, lo abandono,” ese es el verdadero perdón, la entrega al Espíritu Santo de todas mis ilusiones, llámense como se llamen: miedo, culpa, ataque, carencia o enfermedad, etc. De lo contrario, “Sin el perdón, la mente se encuentra encadenada, creyendo en su propia futilidad.” Si no perdonamos nuestros errores de percepción, sino perdónanos nuestros miedos, habremos encadenado al mundo, nos habremos aprisionado y seremos víctimas de nuestros propios miedos.
“Mas con el perdón, la luz brilla a través del sueño de tinieblas, ofreciéndole esperanzas y proporcionándole los medios para que tome conciencia de la libertad que es su herencia.” Sólo el perdón y nada más que el perdón nos concederá la libertad que tanto hemos añorado y que pareciera lejana en medio de pensamientos de miedo y sufrimiento. Perdona y verás al mundo de otra manera, perdona y hallarás tu libertad, perdona y liberas el amor que eres de las cadenas del miedo y la culpa. Libera a tus hermanos de todo juicio, libérate de toda condena y habrás liberado al mundo de la esclavitud del miedo. Hoy liberaremos el amor de la prisión que nos habíamos inventado.

ORACIÓN DEL DIA:

“Hoy no queremos volver a aprisionar al mundo. El miedo lo mantiene aprisionado. Mas Tu Amor nos ha proporcionado los medios para liberarlo. Padre, queremos liberarlo ahora. Pues cuando ofrecemos libertad se nos concede a nosotros. Y no queremos seguir presos cuando Tú nos ofreces la libertad.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “12. ¿Qué es el ego?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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