LECCIÓN 329

LECCIÓN 329

“He elegido ya lo que Tu Voluntad dispone.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

El ego no es más que un pensamiento falso que cree haber sustituido la Voluntad de Dios. El ego “Es la “voluntad” que ve a la Voluntad de Dios como su enemigo, y que adopta una forma en que Ésta es negada.” (L-PII.12.1:2) El ego se nos presenta como la  “voluntad” de un yo limitado que se contrapone o niega la Voluntad de Dios, la Voluntad del Amor, y pretende fabricar un mundo opuesto al de Dios.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Padre, pensé que me había apartado de Tu Voluntad, que la había desafiado, que había violado sus leyes y que había interpuesto otra voluntad más poderosa que la Tuya. En realidad, no obstante, no soy otra cosa que una extensión de Tu Voluntad que se extiende continuamente. Eso es lo que soy, y ello jamás ha de cambiar. Así como Tú eres Uno, yo soy uno Contigo. Eso fue lo que elegí en mi creación, en la que mi voluntad se hizo eternamente una con la Tuya. Esa decisión se tomó para siempre. No puede cambiar ni oponerse a sí misma. Padre, mi voluntad es la Tuya. Estoy a salvo, tranquilo y sereno, y gozo de una dicha interminable porque así lo dispone Tu Voluntad.”

Al creer que habíamos desafiado la Voluntad de Dios, dimos origen a la creencia en la separación, el pecado y la culpa. Pero la Voluntad de Dios es la única real, es inmodificable, es la Voluntad del Amor extendiéndose a sí mismo, el Hijo de Dios es Su resultado. El Creador y lo creado nunca se separan, en eso consiste su unicidad. El ego “En su demencia cree también haber vencido a Dios Mismo. Y desde su terrible autonomía “ve” que la Voluntad de Dios ha sido destruida.” (L-PII.12.2:3-4) El ego es la negación de Dios y toda Su Creación, que fabrica un mundo totalmente opuesto y lo presenta como la creación de Dios, al que señala como verdadero. De  tal manera Dios siendo inmortal crea un cuerpo mortal. Dios siendo eterno crea el tiempo, y por lo tanto, lo que se degrada, enferma o parece morir. Dios que es amor crea el miedo, Dios siendo paz crea el conflicto, y siendo felicidad crea el sufrimiento.

Al creer que ha logrado separar al Hijo de Dios de Su Padre, el ego se va a considerar la causa del mundo, al que considera real, por lo que cree que ha vencido a Dios, pues pretende  hacernos creer que este mundo del olvido y del desamor es lo único que existe. Pero “Hoy aceptaremos la unión que existe entre nosotros, y entre nosotros y nuestra Fuente. No tenemos otra voluntad que la Suya y todos somos uno porque todos compartimos Su Voluntad. A través de Ella reconocemos que somos uno solo. A través de Ella encontramos por fin el camino que nos conduce a Dios.” La única manera de deshacernos del ego es reconocer nuestra verdadera identidad, nuestro verdadero origen, y aceptarlo plenamente, y eso lo logramos con el perdón. Nuestra única función en este mundo es elegir la Voluntad de Dios, pues finalmente la “voluntad” del ego no es nada, ya que no es real, pero al darle importancia nos habíamos extraviado. El perdón nos ayuda a restituir nuestra verdad.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “11. ¿Qué es la Creación?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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