LECCIÓN 328

LECCIÓN 328

“Elijo estar en segundo lugar para obtener el primero.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

La idea de la lección de hoy parece a primera vista como un juego de palabras. Solo se nos hace comprensible, cuando la examinamos desde la metafísica del Curso.
Nosotros creemos que hay dos voluntades: la de Dios y la mía. El ego es una falsa idea de que me puedo independizar de Dios, y por lo tanto, puedo fabricar un mundo aparte de Dios, esta es la falsa voluntad del ego. Como el ego cree estar luchando  contra millones de egos, se vuelve muy competitivo. La lógica del ego es que si el gana, alguien tiene que perder, el ego se autodefine como “yo contra los otros”. Los procesos de colaboración en una sociedad determinada tienen que ver con la supervivencia de ese ego colectivo, que no excluye, sino más bien presupone la competencia dentro de ellos. El dicho popular “que gane el mejor” parece ser su lema.

“Lo que parece ser el segundo lugar es en realidad el primero, pues percibimos todo al revés hasta que decidimos escuchar la Voz que habla por Dios.” al pretender sustituir la Voluntad de Dios por una falsa voluntad, invertimos la  realidad, todo lo vemos al revés, creemos que nosotros estamos primero y Dios de segundo. Restablecer la verdad, implica revertir lo que el ego había hecho, esto es, Dios va primero, pero ello no implica que nosotros pasemos a estar de segundos, pues la Creación no sabe de diferencias, jerarquías o competencias, el Padre y el Hijo son Uno, en tanto que el Hijo no es más que una extensión del Amor del Padre. De ahí que cuando “Elijo estar en segundo lugar para obtener el primero.” quiere decir que me hago a un lado para que el Espíritu Santo me dirija de regreso a Dios, si no interfiero con mi ego, si no hago juicios, y sólo escucho la Voz que habla por Dios, entonces al pasar a este aparente segundo lugar me lleva realmente al un primer lugar, al unir mi voluntad a la Voluntad de Dios.

“Nos parece que sólo podemos alcanzar autonomía si nos esforzamos por estar separados, y que la manera de salvarnos es aislándonos del resto de la creación de Dios.” Creímos erróneamente que al separarnos de Dios y de nuestros hermanos alcanzaríamos la libertad y la autonomía. Pero las consecuencias de tal pretensión fue de culpa, miedo y dolor, “No obstante, lo único que podemos derivar de ello es enfermedades, sufrimientos, pérdidas y muerte. Esto no es lo que nuestro Padre dispone para nosotros, y no existe otra voluntad que la Suya.” Eso nunca fue la Voluntad de Dios, pero nosotros elegimos equivocadamente, ahora Jesús nos invita a elegir de nuevo, a elegir el amor y la unidad de toda la Creación.

“Unirnos a Su Voluntad es encontrar la nuestra. Y, puesto que nuestra voluntad es la Suya, es a Él a Quien debemos acudir para reconocer nuestra voluntad.” La única alternativa a todos nuestros problemas y conflictos originados por la separación es volver a unir nuestra voluntad a la de Dios, es volver a la unidad, y ser uno con nuestro Padre, esta es la única manera de volver a ser nuevamente primero, al disponer de todos los poderes y atributos que nuestro Padre nos dotó por siempre, y eso es posible sólo despertando definitivamente de este sueño de separación.

ORACIÓN DEL DIA:

“No hay otra voluntad que la Tuya. Y me alegro de que nada que pueda imaginarme contradiga lo que Tú quieres que yo sea. Tu Voluntad es que yo me encuentre completamente a salvo y eternamente en paz. Y comparto gustosamente Contigo, Padre mío, esa Voluntad que Tú me otorgaste como parte de mí.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “11. ¿Qué es la Creación?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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