LECCIÓN 327

LECCIÓN 327
                                                 “No necesito más que llamar y Tú me contestarás.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

“No se me pide que acepte la salvación sobre la base de una fe ciega.” La fe es una de las 10 características de los maestros de Dios, pero no la única. “Someter todos los problemas a una sola Respuesta es invertir completamente la manera de pensar del mundo. Y sólo eso es fe” (M-IX.1:6-7) pero llegar a este nivel requiere haber cultivado la primera característica: la confianza.  Y esta la conseguimos en la medida que decidamos experimentar a Dios.
El Amor siempre será la Respuesta a todo problema o inquietud,   toda pregunta que hagamos a Dios, será contestada desde el amor y la paz. Contrariamente, el ego siempre nos contestará desde el miedo y el conflicto. La fe que nos propone Jesús está basada no sólo en las sólidas argumentaciones que el Curso nos provee, sino también en la práctica de la experiencia de los ejercicios diarios. No es una fe ciega, es una fe alimentada por nuestra sanación interior. “Pues Dios ha prometido que oirá mi llamada y que Él Mismo me contestará. Déjame aprender mediante mi experiencia que esto es verdad, y es indudable que llegaré a tener fe en Él.” una forma de determinar que algo es verdad es verificarlo con la práctica, con la experiencia. Si mi experiencia es exitosa, entonces “Esa es la fe que no se quebranta y que me llevará cada vez más lejos por la senda que conduce hasta Él.” esta es la fe que se sustenta en la experiencia, en un aprendizaje que me enseña el poder del amor, lo que me da una confianza de que el camino que me resta por recorrer me conducirá a un desenlace feliz.

“Pues así estaré seguro de que Él no me ha abandonado, de que aún me ama y de que sólo espera a que yo lo llame para proporcionarme toda la ayuda que necesite para poder llegar a Él.” Recordemos que esta segunda parte del libro de ejercicios tiene como eje principal buscar comunicarnos con Dios, en forma de meditaciones matutinas y nocturnas, precedido de los ejercicios de la lección diaria y una oración. Debemos tener la fe y la certeza que Dios contestará a nuestro llamado, para ello debemos aquietarnos para escucharlo en el silencio de nuestro corazón.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Padre, te doy las gracias porque sólo con que ponga a prueba Tus promesas jamás tendré la experiencia de que no se cumplen. Permítaseme, por lo tanto, ponerlas a prueba en vez de juzgarlas. Tú eres Tu Palabra. Tú provees los medios a través de los cuales arriba la convicción, haciendo así que por fin estemos seguros de Tu eterno Amor.”

Solo llevando a la práctica las enseñanzas de Jesús, podemos comprobar que son ciertas. Sentir las presencia de Dios, escuchar la Voz que habla por Él respondiendo nuestro llamado, sentir la sosegada paz que embarga mi ser tras cada meditación, y poder contemplar un mundo perdonado desde mi paz y mi amor, de esta manera mi fe se va transformando en confianza y certeza, pues marcho seguro a encontrarme  con mi Padre.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “11. ¿Qué es la Creación?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s