LECCIÓN 326

LECCIÓN 326

“He de ser por siempre un Efecto de Dios.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta es una lección sobre la ley de causa y efecto. En la eternidad suceden simultáneamente. En este mundo parecen separadas por el tiempo y el espacio. Cuando se origina un evento, las consecuencias, el efecto, parece suceder un tiempo después. En el  tiempo causa y efecto parecen degradarse y morir, en la eternidad, el efecto es tan inmutable como la causa.
Este es un Curso sobre las causas. Nuestro problema en este mundo es que olvidamos nuestro origen, e inventamos un mundo en el que creemos que somos la causa, creemos que hemos sustituido a Dios. Mi causa es Dios, soy Su Hijo, soy un efecto de mi Creador, y ésa condición la puedo negar en sueños pero jamás la puedo modificar.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Padre, fui creado en Tu Mente, como un Pensamiento santo que nunca abandonó su hogar. He de ser por siempre Tu Efecto, y Tú por siempre y para siempre, mi Causa. Sigo siendo tal como Tú me creaste. Todavía me encuentro allí donde me pusiste. Y todos Tus atributos se encuentran en mí, pues Tu Voluntad fue tener un Hijo tan semejante a su Causa, que Causa y Efecto fuesen indistinguibles. Que tome conciencia de que soy un Efecto Tuyo y de que, por consiguiente, poseo el mismo poder de crear que Tú. Y así como es en el Cielo, sea en la tierra. Sigo Tu plan aquí, y sé que al final congregarás a todos Tus Efectos en el plácido Remanso de Tu Amor, donde la tierra desaparecerá y todos los pensamientos separados se unirán llenos de gloria como el Hijo de Dios.”

Fui creado a semejanza de mi Padre, y por lo tanto, tengo los mismos atributos creadores de  Dios, excepto crearlo a Él. En la medida que perdono mis ilusiones de separación, y siga la guía del Espíritu Santo, mi voluntad y la Dios volverán a ser una, tendré la certeza de regresar a mi Padre, y ver como el mundo que inventé, incluyendo la tierra, se va desvaneciendo en la medida que voy contemplando el mundo real, la antesala del Cielo.

“Veamos hoy la tierra desaparecer, al principio transformada, y después, una vez que haya sido perdonada, veámosla desvanecerse completamente en la santa Voluntad de Dios.”
Esta es la única lección que de manera específica habla de la desaparición de la Tierra. No será destruida con todas las tribulaciones que nos anuncia el Apocalipsis, sino más bien, como cuando nos despertamos en nuestra cama, y la imágenes de lo que estábamos soñando momentos antes se van esfumado de nuestra mente.
Aquí nos señala unos pasos previos antes de la desaparición de la tierra:
Primero perdonamos nuestras ilusiones de separación, pasamos de una percepción falsa a una percepción verdadera. Y comenzamos a contemplar el mundo real, un mundo feliz y perdonado. Este paso es lo que el párrafo anterior denomina una tierra transformada. Después de haber perdonado a la tierra, la veremos desaparecer completamente en la Santa Voluntad de Dios. Al reconocer mi verdadera identidad, y regresar a Dios, al volver a la eternidad, el tiempo y el mundo que lo discurre desaparecen, junto con  todas las ilusiones que había inventado.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “11. ¿Qué es la Creación?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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