LECCIÓN 319

LECCIÓN 319

“Vine a salvar al mundo”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

En nuestro medio “salvar al mundo” es una función asignada a los súper héroes de las películas de Hollywood. Así que cuando decimos que venimos a salvar el mundo, podrían pensar que somos unos arrogantes, y podríamos pensar que somos arrogantes. Ese no es el mundo que venimos a salvar desde la perspectiva del Curso.

La lección nos dice todo lo contrario, “He aquí un pensamiento del que se ha eliminado toda traza de arrogancia y en el que sólo queda la verdad.” salvar nuestro mundo de todo pensamiento de culpa, miedo, conflicto o ataque, no es arrogancia, “Pues la arrogancia se opone a la verdad.” y lo que venimos es a salvar al mundo de las ilusiones, de la percepción falsa, de todo lo que niegue la verdad que somos, de todo lo que niegue el amor que es lo único real y eterno en nosotros.

Salvar el mundo es perdonar todos nuestros errores de percepción, es liberarnos del miedo, es deshacer de nuestra consciencia todo pensamiento falso, y sustituirlo por la verdad, por el amor. “Mas cuando la arrogancia desaparece, la verdad viene inmediatamente y ocupa el espacio que, al irse el ego, quedó libre de mentiras.”

El ego no sólo es un pensamiento de separación, es un pensamiento de limitación. Limitado por las carencias, por el tiempo, la merma, la degradación, la enfermedad y la muerte. El ego se basa en relaciones especiales exclusivas y excluyentes, donde cree que gana si el otro pierde, “Únicamente el ego puede estar limitado y, por consiguiente, no puede sino perseguir fines limitados y restrictivos.” todos los propósitos del ego son limitados, pues la naturaleza del ego es la limitación misma. Lo que el ego busca salvar no tiene salvación, pues el tiempo y las limitaciones subyacentes condenan las fabricaciones del ego.

El Hijo de Dios goza de los mismos poderes de Su Padre. El Amor sólo sabe dar y dar ilimitadamente, con generosidad, con abundancia infinita. Por el contrario, “El ego piensa que lo que uno gana, la totalidad lo pierde.” Esa es la naturaleza de la creencia de la separación, lo importante es que mi “yo” individual gane así los demás pierdan, pues he perdido la dimensión de la totalidad de la que hago parte, y no soy consciente de que si otros pierden yo también, pues soy parte de un  todo del que no puedo excluirme. Por eso, “La Voluntad de Dios, sin embargo, es que yo aprenda que lo que uno gana se les concede a todos.” Ese aprendizaje lo realizaré exitosamente de la mano de Jesús, del Espíritu Santo, renunciando a toda arrogancia que puedo lograrlo solo en este mundo. Solo la guía del Amor me llevará a la consciencia de la unidad, y al regreso a mi Hogar eterno.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Padre, Tu Voluntad es total. Y la meta que emana de ella comparte su totalidad.  ¿Qué otro objetivo, sino la salvación del mundo, podrías haberme encomendado? ¿Y qué otra cosa sino eso podría ser la Voluntad que mi Ser ha compartido Contigo?”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “10. ¿Qué es el Juicio Final?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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