LECCIÓN 316

LECCIÓN 316

“Todos los regalos que les hago a mis hermanos me pertenecen.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección es el anverso de la de ayer. “Del mismo modo en que cada uno de los regalos que mis hermanos hacen me pertenece, así también cada regalo que yo hago me pertenece a mí.” y esto es así, porque todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy, y dar y recibir es lo mismo. Cuando perdono libero a mis hermanos de las culpas por las que los acusé y condené, y me libero de las culpas que estaban en mi mente. “Cada uno de ellos permite que un error pasado desaparezca sin dejar sombra alguna en la santa mente que mi Padre ama.” Cada regalo de amor y perdón, sana mis errores del pasado, limpia mi mente de pensamientos no amorosos, y me permite hacerme consciente del momento presente. Perdonar es desarrollar una memoria selectiva, olvidar lo no amoroso en mi, y recordar sólo lo amoroso que haya dado o recibido. Una mente que solo conserva amor dentro de sí, es una mente sana e iluminada, y su luz brilla por siempre.

“Su gracia se me concede con cada regalo que cualquier hermano haya recibido desde los orígenes del tiempo, y más allá del tiempo también.” Cada regalo de amor y perdón, trasciende el tiempo, pues sólo puedo perdonar en el ahora, sólo puedo amar ahora, y el ahora me conecta con la eternidad.
El perdón colapsa el tiempo, desvanece el pasado, vivo el presente, el tiempo sin tiempo. Cada regalo de amor y perdón que haya dado no importa el tiempo se conservará en mi mente recta, y su gracia me acompañará por siempre, e incrementará mis tesoros de amor. “Mis arcas están llenas, y los ángeles vigilan sus puertas abiertas para que ni un solo regalo se pierda, y sólo se puedan añadir más.” Ningún regalo de amor y perdón que yo haya dado se perderá, así crea que mi mente los haya olvidado, las arcas de mis regalos, permanecerán en mi santa mente, y seguirán incrementándose con cada nuevo regalo que doy. Mi mente recta, mi mente amorosa los conservará, y los extenderá y se incrementarán cada vez que ofrezco amor y perdón.

Hoy ruego llegar a la Mente de Cristo, y encontrar todos los regalos que he dado y que he recibido, el lugar donde se encuentran los regalos que Dios me dado “Déjame llegar allí donde se encuentran mis tesoros, y entrar a donde en verdad soy bienvenido y donde estoy en mi casa, rodeado de los regalos que Dios me ha dado.” Es dando amor como me sano, es dando amor que recuerdo quien soy, es dando amor como regreso a mi Hogar, al corazón de Dios. El único lugar donde siempre seré bienvenido, y al que siempre he pertenecido, el amor es mi hogar y mi tesoro.

ORACIÓN DEL DIA:

“Padre, hoy quiero aceptar Tus regalos. No los reconozco. Mas confío en que Tú que me los diste, me proporcionarás los medios para poder contemplarlos, ver su valor y estimarlos como lo único que deseo.”

Hoy acepto los regalos de amor que Dios me ha dado, acepto al Espíritu Santo y al perdón como los medios para regresar a mi Padre, y doy gracias por todos los regalos que he recibido y por todos los regalos que he dado, pues con ellos he incrementado las arcas de Amor del tesoro celestial.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “10. ¿Qué es el Juicio Final?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea y la oración del día, y si logras memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones
💝🙏💝
Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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