LECCIÓN 314

LECCIÓN 314

“Busco un futuro diferente del pasado.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Nuestra percepción del tiempo es lineal, va del pasado, al presente y futuro. Como arrastramos el pasado al presente, no experimentamos el presente, el pasado invade nuestro presente, y sigue su trayectoria hacia el futuro. El pasado proyecta sobre el futuro todas sus culpas, miedos, conflictos y carencias. Entonces ¿como puedo buscar un futuro diferente al pasado?
Para ello tengo que cambiar mi percepción del mundo y del tiempo. “De una nueva percepción del mundo nace un futuro muy diferente del pasado.”

Jesús nos dice que toda sanación es una sanación del pasado, y eso lo logramos a través del perdón. Al sanar el pasado colapsamos el tiempo,  podemos hacernos conscientes del presente, permanecer alertas frente a eventuales pensamientos conflictivos para ser perdonados, con lo que el futuro lo escribiremos en el presente, y ya no será una simple continuidad del pasado. “El futuro se ve ahora simplemente como una extensión del presente.”
Un pasado perdonado da pie a una nueva percepción, una percepción verdadera basada en el amor y el perdón. “Los errores del pasado no pueden ensombrecerlo, de tal modo que el miedo ha perdido sus ídolos e imágenes, y, al no tener forma, deja de tener efectos.” el miedo ha sido sustituido por el amor presente, la imágenes que antes nos aterrorizaban han desaparecido.
Una percepción verdadera, una interpretación del pasado desde el amor y el perdón, nos lleva a experimentar un presente de amor, paz y dicha. Si nuestro presente es ocupado por el amor, el miedo a la muerte se desvanece, el futuro ya no nos preocupa o angustia más, pues estamos viviendo en el único tiempo que existe, el momento presente, el ahora. “La muerte no podrá reclamar ahora el futuro, pues ahora la vida se ha convertido en su objetivo, y se proveen gustosamente todos los medios necesarios para su logro.”

Si libramos nuestro presente de los juicios del pasado, de las culpas, odios y resentimientos, de las falsas carencias, “¿Quién podría lamentarse o sufrir cuando el presente ha sido liberado, y su seguridad y paz se extienden hasta un futuro tranquilo y lleno de júbilo?”

ORACIÓN DEL DIA:

“Padre, cometimos errores en el pasado, pero ahora elegimos valernos del presente para ser libres. Ponemos el futuro en Tus Manos, y dejamos atrás nuestros errores pasados, seguros de que Tú cumplirás las promesas que nos haces en el presente, y de que bajo su santa luz dirigirás el futuro.”

Cuando elegimos al Espíritu Santo como nuestro único Guía, cuando ponemos todos nuestros pensamientos palabras y acciones en Sus Manos, cuando le pedimos que decida por nosotros en todo momento, circunstancia o lugar, hemos puesto el futuro en Manos de Dios, hemos puesto nuestro futuro en Manos del Amor, Su guía será infalible, Su fortaleza nos protegerá de cualquier tormenta que pareciera  presentarse y nos conducirá a puerto seguro, a las tranquilas y serenas aguas del océano celestial, del paraíso que creíamos haber perdido, pero que siempre ha estado esperando nuestro regreso, cual Hijo prodigo que se había perdido en sus propios sueños, y ahora despierta al eterno Hogar del Amor.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “10. ¿Qué es el Juicio Final?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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