LECCIÓN 307

LECCIÓN 307

“Abrigar deseos conflictivos no puede ser mi voluntad.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

La lección identifica a los deseos conflictivos  como fuente de sufrimiento. Pues todo deseo es un interés o apetencia que alguien tiene para conseguir algo: una posesión material o inmaterial, por ejemplo, deseo tener una linda casa, o deseo ir a la montaña y contemplar el paisaje, o deseo tener una pareja, deseo tener relaciones sexuales, deseo tener hijos, deseo tener dinero, o deseo estudiar en la universidad.

Los deseos y las necesidades parecen ir de la mano. Tengo hambre deseo comer. Me gusta alguien deseo aparearme, estoy cansado deseo descansar o dormir, o ir de vacaciones.  O deseos más trascendentes: deseo cantar, deseo pintar, deseo compartir con mi familia. Deseo estar en paz, deseo ser feliz.

Hay otros  que alimentan nuestro deseo de ser especial, diferente y reconocido por los demás. Deseo fama, prestigio, deseo ser apreciado, deseo ser amado por alguien, etc.

En la base de nuestros deseos están las carencias,  pues perdimos nuestra plenitud y abundancia con la salida del paraíso, por lo que sentimos un impulso de satisfacer nuestras carencias y de completarnos a través de otras personas, emociones o cosas. Y creemos estar en un mundo de recursos escasos, por lo que obtener lo que deseo implica luchar por ellos, contra algo o alguien que lo posee o me lo puede arrebatar. Esa es la fuente de todo conflicto, de todo ataque y sufrimiento. “Abrigar deseos conflictivos no puede ser mi voluntad.” pues he separado mi voluntad a la de Dios, y por eso abrigo deseos conflictivos, he perdido la paz, la felicidad y la plenitud simplemente porque he negado al amor.

La mayoría de nuestros deseos tienen que ver con nuestro cuerpo, con sus necesidades, apetencias, y supuestas carencias. Tienen que ver con nuestra identificación con el cuerpo y la imagen que hemos forjado de nosotros mismos.

En este mundo siempre vamos a experimentar deseos conflictivos. Pues desde que nos separamos de nuestra Fuente creemos tener una voluntad distinta a la de Dios, allí está el origen de nuestro sufrimiento. La opción es no abrigar deseos conflictivos. Y la única manera es volver a unir mi voluntad a la de Dios, salir de la ilusión y regresar a la verdad de lo que soy. Volver al Amor es volver al estado de plenitud y abundancia del estado del Cielo. Y eso lo logramos a través del perdón.

Los deseos no conflictivos son todos aquellos basados en el amor, como la paz, la felicidad, la unicidad, la plenitud y la abundancia absoluta, son aquellos deseos que buscan contemplar todo lo que veo a través de la visión de Cristo, la visión del amor, donde ya no veo enemigos sino hermanos, donde veo inocencia en lugar de ataques, donde siento que no necesito nada pues lo tengo todo.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Padre, Tu Voluntad es la mía y nada más lo es. No hay otra voluntad que yo pueda tener. Que no trate de forjar una, pues sería absurdo y únicamente me haría sufrir. Sólo Tu Voluntad me puede hacer feliz y sólo Tu Voluntad existe. Si he de tener aquello que sólo Tú puedes dar, debo aceptar lo que Tu Voluntad dispone para mí y alcanzar una paz en la que el conflicto es imposible, Tu Hijo es uno Contigo en ser y en voluntad y nada contradice la santa verdad de que aún soy tal como Tú me creaste.”

En este mundo de carencias y opuestos, el conflicto es un resultado lógico de los pensamientos  del ego. Abrigar conflictos y resentimientos es producto de creer que tengo una voluntad independiente de Dios. Pero puedo tener deseos no conflictivos, y eso sucede cuando elijo el amor y la paz, y pido hacer solo la Voluntad de Dios,  para ello sólo debo pronunciar la oración del día y sumergirme en una profunda meditación, en la que voy en busca de la paz de Dios, al unir mi voluntad con la de mi Padre, pues es una sola, como es uno el Amor que me creó.
“Y con esta plegaria nos sumergimos silenciosamente en un estado en el que el conflicto es imposible, pues hemos unido nuestra santa voluntad a la de Dios, en reconocimiento de que son una y la misma.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “9. ¿Qué es el Segundo Advenimiento ?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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