LECCIÓN 298

LECCIÓN 298

“Te amo, Padre, y también amo a Tu Hijo.”

Identificarme con la  idea del día de hoy tiene un significado tan profundo que quizás no logremos dimensionarla todavía. No se trata del amor exclusivo y excluyentes de nuestras relaciones especiales, que unas veces expresa amor y  otras veces expresa odio o rabia. El Amor que hoy expresamos a Dios y a nuestros hermanos debe ser total, inclusivo e incondicional, pues es el reflejo del Amor de Dios, que hemos estado recibiendo, en la medida que lo despejamos de todos los velos que los juicios del ego  había interpuesto.

No es lo mismo practicar esta idea en las primeras lecciones del Libro de Ejercicios, que practicarla en la lección 298, cuando hemos avanzado en nuestro proceso de deshacer nuestro ego a través del perdón, y cuando ya somos conscientes que no tenemos enemigos sino hermanos, y evitamos emitir juicios y proyectarlos sobre ellos. Y cuando reconocemos que no debemos temer a Dios, pues Su Amor excluye cualquier condena, castigo o sacrificio. Cuando hemos ido despejando los obstáculos que nos impedían experimentar el amor, lo único que podemos hacer es expresarlo  de manera natural y espontánea, y por lo tanto, poder decir con certeza y convicción: “Te amo, Padre, y también amo a Tu Hijo.”

Cuando soy capaz de expresar amor a Dios y a todos mis hermanos, he restablecido la unidad que siempre he sido, me he reintegrado a la totalidad de la Creación, a la cual creí haberme separado, he despertado del sueño de separación gracias al perdón que me ha liberado del miedo, entonces “Mi gratitud hace posible que mi amor sea aceptado sin miedo.” Mi liberación de la culpa y el miedo, fue gracias al apoyo, la guía, y la orientación del Espíritu Santo, hoy damos gracias a nuestro Padre, por su Amor que nos sustenta y nos integra.

La gratitud me une con mi Padre y mis hermanos, “Y de esta manera, se me restituye por fin mi realidad.” cuando las culpas, los juicios y condenas han desaparecido, lo único que queda es el Amor,  y lo proclamo como mi realidad eterna. Pues el perdón ha eliminado “todo cuanto se interponía en mi santa visión.” ahora todo lo contemplo desde mi amor y mi perdón.

El perdón remueve todas mis falsas creencias que me impedían reconocer el amor que soy. “Y me aproximo al final de todas las jornadas absurdas, las carreras locas y los valores artificiales.”

El perdón sustituye todas mis culpas y miedos, y “En su lugar, acepto lo que Dios establece como mío, seguro de que sólo mediante ello me puedo salvar y de que atravieso el miedo para encontrarme con mi Amor.” Al amor llegamos después de contemplar nuestros miedos, reconocer su irrealidad, y elegir soltar, abandonar todas mis creencias acerca del miedo, y entregársela al Espíritu Santo  para que la deshaga por mi, y reemplace todos mis miedos por amor, y sólo por amor. En eso consiste atravesar mis miedos. En ese instante santo vuelvo a expresar mi gratitud a mi Padre eterno por todas Sus bendiciones.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Padre, hoy vengo a Ti porque no quiero seguir otro camino que no sea el Tuyo. Estás a mi lado. Tu camino es seguro. Y me siento agradecido por Tus santos regalos: un santuario seguro y la escapatoria de todo lo que menoscabaría mi amor por Dios mi Padre y por Su santo Hijo.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “8. ¿Qué es el mundo real?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s