LECCIÓN 296

LECCIÓN 296

“El Espíritu Santo habla hoy a través de mí.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Ayer practicábamos que El Espíritu Santo ve hoy a través de mí. Hoy hacemos la misma práctica con una variante, en vez de ver, hoy el Espíritu Santo habla a través de mí.

El propósito de estas lecciones es convertirnos en instrumentos del Espíritu Santo para nuestra salvación. Si la primera parte del libro de ejercicios, (lección 1 hasta la 220) era deshacer el sistema de pensamiento del ego, la segunda parte, consiste en consolidar nuestro paso al sistema de pensamiento del Espíritu Santo. De pensar desde el miedo a pensar desde el amor. Y para que nuestra sanación sea total, nuestra inversión de pensamiento debe ser total.

De ahí que en el noveno tema especial, que habla sobre el Segundo Advenimiento, Jesús nos dice que  “necesita tus ojos, tus oídos, tus manos y tus pies. Necesita tu voz. Pero sobre todo, necesita tu buena voluntad.” (L PII.9.5:2-4).  Y nuestra buena voluntad consiste, en que el amor, y sólo el amor hable a través de mí hoy.

Cuando ponemos nuestra voluntad al servicio del amor, tendré la certeza que no me equivocare en todo lo que haga o diga. Y de esta manera salvo al mundo que yo mismo inventé

ORACIÓN DEL DIA:

“El Espíritu Santo necesita hoy mi voz para que todo el mundo pueda escuchar Tu Voz y oír Tu Palabra a través de mí. Estoy decidido a dejar que hables por medio de mí, pues no quiero usar otras palabras que las Tuyas ni tener pensamientos aparte de los Tuyos, pues sólo Éstos son verdaderos.  Quiero ser el salvador del mundo que fabriqué.  Pues ya que lo condené, quiero liberarlo, de manera que pueda escapar y oír la Palabra que Tu santa Voz ha de comunicarme hoy.”

Yo mismo inventé y condené a este mundo, y condené a mis hermanos, y yo mismo me liberaré, y los liberaré, a través del perdón de mis propias ilusiones y creencias.

“Hoy sólo enseñaremos lo que queremos aprender y nada más.” cuando permitimos que sólo el Espíritu Santo hable a través de nosotros, lo que vamos a enseñar al mundo son sólo palabras de amor y perdón, el mundo conocerá lo que hemos aprendido a través de nuestro ejemplo, pues al haber cambiado nuestra condición interna, cambiara nuestra condición externa.

“De este modo, nuestra meta de aprendizaje se convierte en un objetivo libre de conflictos, lo cual nos permite alcanzarlo con facilidad y rapidez.”  Si solo hablamos de amor y paz, percibiremos un mundo en paz y feliz, y si llegase a presentar algún pensamiento conflictivo, lo perdonamos inmediatamente, pues estaremos vigilantes siempre a  favor del amor y el perdón.

“¡Cuán gustosamente viene el Espíritu Santo a rescatarnos del infierno cuando permitimos que por medio de nosotros Sus enseñanzas persuadan al mundo para que busque y halle el fácil sendero que conduce a Dios!” Siempre que invoquemos la presencia del Espíritu Santo, Él vendrá inmediatamente a nosotros. Preguntémosle siempre que debemos hacer o decir ante cada situación o circunstancia, y aquietemos nuestra mente, para escuchar Su santa Voz decirnos lo que debemos hacer o decir. De esta manera nuestro camino de regreso a Dios se iluminará con la lámpara de nuestro amor.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “8. ¿Qué es el mundo real?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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