LECCIÓN 290

LECCIÓN 290

“Lo único que veo es mi actual felicidad.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

La idea de hoy es metafórica en cuanto a la palabra ver, pues la felicidad no se ve, y menos la propia, la felicidad se siente, se experimenta, se vive. Pero mientras nuestras mentes estén enfocadas en el pasado o en el futuro, nunca vamos a experimentar la felicidad, pues como todo lo real, sólo es posible contemplarlo en el ahora, en el momento presente.
“A menos que contemple lo que no está ahí, lo único que veré es mi actual felicidad.” Ayer afirmábamos que el pasado no existe, y que por lo tanto, no puede afectarme. Si dejo de mirar lo que no existe, lo que no está ahí, dejo de alimentar pensamientos de dolor, sufrimientos, resentimientos, culpa y miedo. Entonces puedo ver mi actual felicidad.

Al ser perdonado, todo pasado desaparece, corriendo el velo que me impide ver mi única realidad, que siempre ha  estado en el presente, donde emana la felicidad y la paz, los eternos regalos del Amor.

La felicidad  siempre ha estado ahí, esperando que la contemplemos, no con los ojos del cuerpo, cuyo propósito es ver un pasado que ya pasó y un futuro que imaginamos con angustia, sino con los ojos del amor, con la visión de Cristo, que nos permite contemplar y disfrutar de la felicidad  que es uno de los regalos que Dios nos dio antes que el tiempo surgiera, y continuará en nosotros mucho más allá del final de los tiempos, y así  “Los ojos que comienzan a abrirse por fin pueden ver.”

La visión de Cristo la deseamos y la pedimos después de perdonar, ”Y deseo que la visión de Cristo descienda sobre mí hoy mismo.”

Para contemplar mi felicidad, debo perdonar lo que me impedía verla, y así abrir los ojos del corazón. Permitiendo que la visión de Cristo descienda sobre mi. “Pues lo que percibo a través de mi propia vista sin la Corrección que Dios me dio para ella, es atemorizante y doloroso de contemplar.” La Corrección que Dios me dio, es la Expiación, el perdón, que me libera de las ilusiones del tiempo y me ubica en el presente, el único momento en que puedo experimentar la felicidad.

“Mas no voy a permitir que mi mente se siga engañando un solo instante más, creyendo que el sueño que inventé es real.” en este nivel del aprendizaje, debo tomar decisiones a favor del amor y el  perdón, para no permitir que mi mente divague en el sueño de las ilusiones y no caer en la trampa de creer que son reales. El sufrimiento es un asunto del pasado, el miedo del futuro, y la felicidad del presente. De los tres, lo único real es el presente, la felicidad, y eso es lo que elijo experimentar hoy.

“Éste es el día en que voy en pos de mi actual felicidad y en el que no he de contemplar nada que no sea lo que busco.” hoy podemos decidir ser felices, si ponemos toda nuestra atención en el momento presente donde brilla el amor, la paz y la felicidad. Desde ese eterno presente, ni los juicios del pasado ni las incertidumbres del futuro me pueden afectar, pues me encuentro en el momento en que no es posible que me afecten, pues no existen en los instantes eternos, donde la felicidad danza en el  infinito baile del Amor.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Con esta resolución vengo a Ti, pidiéndote que me prestes Tu Fortaleza hoy, mientras procuro únicamente hacer Tu Voluntad.  No puedes dejar de oírme, Padre,  pues lo que pido ya me lo has dado. Y estoy seguro de que hoy veré mi felicidad.”

Para disfrutar mi actual felicidad solo basta pedir la fortaleza de Dios, mientras procuro hacer Su Voluntad, y este ruego nunca será negado pues la felicidad se me concedió en la eternidad que siempre espera por mi. Pues los regalos que Dios nos da son para siempre nuestros, solo necesitamos recordarlos, aceptarlos y disfrutarlos.

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “7. ¿Qué es el Espíritu Santo?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea  y la oración del día, y si logras   memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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