LECCIÓN 289

LECCIÓN 289

“El pasado no existe. No me puede afectar.”

Comentada por:
Oscar Gómez Díez

Esta lección introduce el tema del mundo real, como aquel mundo que contemplaremos después de perdonar nuestras ilusiones. El mundo real es la sustitución del mundo ilusorio, irreal o falso que nos venía enseñando el ego a través de nuestros juicios, condenas, conflictos y ataques. Cuando juzgamos a un hermano, lo estamos viendo desde el pasado, desde lo que creímos que él era, desde nuestros juicios, desde lo que creímos nos hizo. Cuando me perdono esa falsa percepción, veo a mi hermano desde el presente, tal como él es ahora, como el inocente Hijo de Dios. “A menos que el pasado no exista en mi mente, no podré contemplar el mundo real.” Si sigo anclado en el pasado, viendo culpas o pecados en mis hermanos, no podré ver el mundo real, el mundo perdonado. “Pues en ese caso no estaría contemplando nada, sino viendo lo que no está ahí.” El pasado no existe. Lo que creo ver como pasado, no son más que las imágenes de culpa que proyecté sobre mis hermanos. Al traer el pasado al presente pareciera que lo hago real, pero en realidad estoy viendo algo que no está ahí.

La lección nos pregunta:
“¿Cómo podría entonces percibir el mundo que el perdón ofrece?” el mundo que el perdón me ofrece es el mundo real, un mundo feliz y en paz. Pero este mundo no lo podremos contemplar si creemos estar viendo el pasado.
El pasado tiene un propósito: ocultar nuestra realidad como perfectos Hijos de Dios. El pasado tiene como propósito ocupar nuestra mente con pensamientos que no existen, pero al aceptarlos en nuestra mente pareciera que son reales. La función del pasado es ocultar la verdad de lo que somos, el pasado extiende un velo oscuro de resentimientos y sufrimiento que nos impide ver la luz de la verdad y el amor. “El propósito del pasado fue precisamente ocultarlo, (el mundo real) pues dicho mundo sólo se puede ver en el ahora.”
El mundo real sólo existe en el momento presente, en el ahora, en el instante santo, pues el mundo real “No tiene pasado.” todo es ahora, es la antesala de la eternidad, donde solo existe lo inmutable lo que nunca cambia, como el amor, la dicha, la paz, la plenitud, etc. El mundo real es el final de los sueños de separación, es la antesala de las puertas del Cielo, allí esperamos por un momento, mientras Dios da el último paso y nos acoge en sus amorosos Brazos dándonos la bienvenida por despertar en nuestro Hogar eterno.

El Curso nos dice que toda sanación es una sanación del pasado. Cuando perdónanos nuestro pasado, este desparece para dar lugar al presente, el único tiempo real.
“Pues ¿a qué se le puede conceder perdón sino al pasado, que al ser perdonado desaparece?” el mundo real solo existe en el ahora, y no puede existir en ningún otro tiempo, cuando miramos el pasado, estamos mirando lo que no existe, el mundo ilusorio. El mundo real es una elección a favor del perdón y el amor. Así como el mundo ilusorio también es una elección a favor del ego, del conflicto, la separación. La decisión está en nuestras manos. Que vamos a elegir hoy? Yo elijo el amor y el perdón. Es la única elección real que puedo hacer en este mundo.

ORACIÓN DEL DÍA:

“Padre, que no contemple un pasado que no existe. Pues Tú me has ofrecido Tu Propio substituto: un mundo presente que el pasado ha dejado intacto y libre de pecado. He aquí el final de la culpa. Y aquí me preparo para Tu paso final. ¿Cómo iba a exigirte que siguieses esperando hasta que Tu Hijo encontrase la belleza que Tú dispusiste fuese el final de todos sus sueños y de todo su dolor?”

Si perdono mi pasado, me situó en el mundo real, en el ahora, y por eso, puedo decir con absoluta certeza:
“El pasado no existe. No me puede afectar.”

PRACTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado “7. ¿Qué es el Espíritu Santo?” Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea y la oración del día, y si logras memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:

“Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.” (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.
Bendiciones
💝🙏💝
Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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